–¿Huh? ¿Dónde estoy? – se pregunta Martin al mismo tiempo que mira a su alrededor, pero solo ve la nada hasta donde su vista alcanza – ¿Acabo de morir? ¿Qué demonios?
Una voz femenina, similar a la que escucho de niño se hace presente, volviendo a dirigirse a Martin tantos años después:
“Eres aquel que tiene la Marca del Emperador, y con quien la victoria está más que asegurada en cualquier misión” – le dice solemnemente
–Esa voz, ¿eres tú cierto?
“Ha pasado tiempo, usuario de la Marca Imperial. Por lo viste has rasgado una pequeña porción del poder”
–Si…exactamente doce años pasaron…y dime… ¿qué hago aquí? – pregunta sin rodeos.
“Este lugar es solo la representación de su poder en estado pacifico…puedes llamarlo la zona no contaminada de su interior…”
–¿Zona no contaminada?
“Puedes llamarlo así para que comprendas. Es la zona donde aún conservas tu lado humano, si fuera la zona contaminada, no podríamos mantener esta conversación porque la sola presencia de la Marca del emperador es suficiente para que yo no pudiera manifestar mi voz”
–Lo entiendo, o eso creo. Pero exactamente ¿Qué o quién eres? – pregunta, intrigado por la naturaleza de ese ser.
“Esa pregunta no puedo responderla, no al menos en este momento. Pero debo explicarte una cosa, relacionado a tu actual nivel de poder y los límites a los que estas atado”
–Mi limite… –Abre grande sus ojos al escuchar aquella voz mencionar sobre los límites que posee y puede poseer.
Por primera vez en su vida desde que la marca llego a él, escucha sobre los límites, y esto atrae poderosamente su atención:
–Dime primero, ¿qué es la marca del emperador?, ¿que hay sobre mis limites? – pregunta serio, interesado por conocer todo lo posible de su habilidad aún desconocida.
“La marca del emperador…llegado su momento lo descubrirás…lo siento aun no estas listo para ello…”– Se detiene un momento y continua – “Sobre tus limites…al ser solo un humano, muy superior a todos los demás, sigue siendo eso…un mero ser humano…posees limitaciones llamado Porcentaje de Poder Manifiesto, esto se resume en la cantidad de poder que cargas, actualmente tu limite alcanzo el 2%, y eso ya ha provocado que esta mazmorra se estremezca y sature de energía misma. Para explicarlo mejor, tu limitador esta aumentado de forma drástico en este lugar”
–Si, eso lo he sentido desde que pise el suelo de la mazmorra, ¿pero qué sentido tiene? Es decir, sé que tengo un poder inmenso producto de la marca, pero no me explico que pasa conmigo.
“Lo que sientes es la afinidad a la mazmorra, a pesar de ser un humano…tienes la marca…y por ello puedes alterar sin darte cuenta la naturaleza de cada mazmorra a la que entres. Por supuesto que puedes dominarlo…”
–¿Qué hay sobre las habilidades que continúan apareciendo? Hace poco surgió una nueva.
“Esas habilidades surgirán a medida que domines mucho más la Marca, y continuarán surgiendo otras que te harán mucho más poderoso, pero con tal carga tu cuerpo deberá someterse a un entrenamiento mediante respiración con lo cual podrás mantener tu interior en paz, así como también el aura…”
–Entiendo. – Mira su mano, la abre y la cierra – Entrenare todo lo que pueda, pero…
De repente, el lugar comienza a quebrarse violentamente, expulsando a Martin de allí debido a la intensa carga de poder, pero antes de que finalmente el cazador salga:
“Escúchame, a partir de esta comunicación…las cosas se pondrán mucho más difíciles…así como la Marca del emperador te sirve para defender a los tuyos…hay criaturas mucho más poderosas de lo que te imaginas, pretenden destruirte a ti y a la humanidad…solo concéntrate en dominar todos los aspectos de tu poder…y procura no llegar al 50%...”
***PARTE III***
En ese momento, las arañas se reorganizan bajo el comando de las Sacerdotisas, mientras la Reina Arakneida tiene un incontenible brote de histeria por la muerte de sus hijas aun sin nacer, maldice una y otra vez a los cazadores, principalmente a Martin:
–Maldito humano, lo matare, lo matare, lo despedazare, me beberé sus jugos y lo usare como nido para mis hijas…– maldice Arakneida, en estado iracundo.
–Mi señora, disculpe que la moleste… – Se acerca tímidamente una de las Sacerdotisas Arácnidas con un grupo de arañas Lukorio.
–¡¿Qué es lo que quieres?! ¡¿no ves que estoy molesta porque tus hermanos y hermanas acabaron siendo asesinados allá afuera?! – responde molesta.
–Solo quería decirle que ya han ingresado las restantes, y están reunidas en los pasillos.
–Perfecto…cuando ellos lleguen…quiero que separen a ese humano con la marca…lo quiero asesinar yo misma y devorarlo…o mi señor nos matara a todos aquí.
–Si, mi señora. – Se retira junto a las Lukorio a organizar las defensas.
–No hay duda, si ese maldito humano llegase aquí toda la montaña acabara en una matanza para nosotros. Por eso debo enfrentarlo sin que este sospeche nada y piense que es una circunstancia. – Mira hacia una cueva de las que varias patas que sobresalen de la entrada –. El, sin dudas me ayudara para enfrentarlo…

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