La Kirin se adentró a la habitación de Roberto. Buscando por todas partes de la habitación al Coyote, gritó el nombre de Roberto, aun sabiendo que no habria respuesta.
El cuerpo humano de la Kirin estaba agitado por buscar por todo el palacio, estaba al borde de estallar su ansiedad no pudo contenerse y soltó un llanto desconsolada, se llevó sus manos al rostro que recorrieron en desesperación su cabeza hasta halar las hebras de sus cabellos plateado, soltó un ahogado grito, que retuvo mordiendo sus labios y sus dedos contrayéndose entre la ira y el dolor. Aka no podía creer que Roberto y Yun la habían abandonado, no quería creerlo se negaba hacerlo, pero este palacio murmuraba continuamente la traición y el abandono, se imaginó a Deimos burlándose de su soledad, pero aun así creía que no podía culparlos si decidieron rendirse y abandonarlo, sacudió su cabeza, no podía ser así, ellos arriesgaron su vida plantando cara al dragón escarlata, entonces temió que el dragón fuera causante de la desaparición de Yun y Roberto.
—No temas, hermosa dama, ellos están a salvo. Tampoco has sido abandonado —. Dijo una amable voz.
Aka levantó su rostro de golpe, encontrándose con una figura cuadrúpeda, que recordaba a un canino, cuyo cuerpo era de apariencia semi gaseoso, emanaba vapores de su cuerpo y tenía unos ojos violetas brillos, con un cuerpo teñido de un borgoña oscura.
—¿Quién eres?—. Preguntó Aka
—No puedo dar mi nombre; sin embargo, te aseguro que soy un aliado.
La criatura saltó frente a Aka y se fundio a el suelo formando una sombra oscuracon la forma del extraño, que se fue expandiendo por toda la habitación , Aka dio un par de pasos atrás para contemplar a la criatura de vistosos ojos violetas.
—No puedo dar mi nombre; sin embargo, te aseguro que soy un aliado.
La criatura saltó frente a Aka luego se fundió al suelo formando una sombra oscura con la forma del extraño, que se fue expandiendo por toda la habitación. Aka dio un par de pasos atrás para contemplar a la criatura de vistosos ojos violetas.
—No estás en peligro, es para que nada de lo que se diga salga de esta habitación.
—¿Por qué habría de confiar en ti?
—Buena pregunta hermosa dama. Soy quien trajo a Roberto, su familiar de cierta manera.
Roberto lo mencionó en varias ocasiones a la Krin, pero siempre omitió dar detalles, en especial el nombre de quien lo trajo.
— ¿Qué razón te trae a mi reino si Roberto ha marchado lejos?
—Perdí contacto con ese humano necio, se ha adentrado junto a cierva a tierras donde no puedo llegar, para traer al hermano de tu marido. Un dragon que se rumorea podría darle muerte a mi querido Roberto si sabe que es humano.
El corazón de la kirin dio un vuelco ante la revelación, temerosa del destino de aquellos dos que profesaba su afecto.
—Debiste detenerlo si eres su familiar, no debió dar ningún paso fuera de aquí—. Reclamó con severidad la monarca.
—No hubiera sido posible, no tengo ese poder, no donde estoy, mi cuerpo... me he visto debilitado por querer mantenerlo con vida, ahora solamente mi voz puede atravesar los confines que marca al de los vivos con los muertos y permanecer en medio, pero Roberto fue sordo a mi llamado. Sin embargo no debes seguirlos.
—¿Y crees que me detendrás?—preguntó Aka con enfado.
—No, pero debes desistir. El asesino de tu marido estará atento a cualquier movimiento que haga o dictes. Si sabe de sus movimientos, Roberto será cazado por Deimos. Deja a aquella tigresa protegerlo y crea que has sido abandonada, hasta que se percate que mi querido hermano y tu sirvienta son leales. Pero ese no es mi motivo de estar aquí, no quería que te hicieras falsas ideas de mi familiar.
La sombra se expandió llegando a cubrir el cuerpo de Aka, primero las piernas, luego recorriendo los brazos de la dama, seguido de sus mejillas. Era un toque frío, pero relajaba el cuerpo de su alteza.
—El escuchar su llanto fue algo desolador, hermosa dama. Fue valiente de su parte luchar contra esos pensamientos acusatorios contra Roberto, le estoy agradecido si tan solo pudiera hacer más para ayudarla… Ahora me despido, no puedo mantenerme por más tiempo en este lado.
La criatura se fue retirando del cuerpo de Aka, a la vez que su sombra se desprendía, convirtiéndose en pequeñas luces violetas que escaparon por la ventana.
Cuando la muerte llegó a Roberto, su alma quedó atrapada en el cuerpo de un coyote y fue trasladado a otro mundo donde la vida y la muerte se cruzan, donde habitan dioses y seres sobrenaturales.
Un antiguo dios olvidado por los humanos que, aunque había perdido el afecto hacia la humanidad, no se olvidó de ellos. Es quien ha salvado a Roberto y tiene la intención de devolverlo a la vida. Sin embargo, el humano al que ató como enlace familiar ha viajado para rescatar a aquellos que le dieron cobijo en aquel reino, lo que ha entorpecido sus planes para salvarlo.
Comments (0)
See all