—Señor Renaldi, el joven Lancaster, está aquí, quiere platicar con usted —hablo la secretaria interrumpiendo en la oficina del jefe.
Marcel puso mala cara al escuchar las palabras de su secretaria, Nicolás era un completo imbécil, se creía el dueño de la ciudad, además de ser su mayor enemigo.
—No me importa hablar con ese imbécil, dile que estoy en una reunión importante, no tengo tiempo para perder.
La secretaria se giró, observo al joven de pie en la puerta, bajo la cabeza y se retiró rápidamente, no era tan tonta como para quedarse esperando una regañada.
—Al parecer no soy bienvenido a este lugar, solo vine por negocios, no porque me interese ver su rostro Marcel.
El hombre levantó la mirada de los documentos y frunció los labios, su familia no tenía ningún tipo de negocios con la familia Lancaster, así que no entendía de qué negocios hablaba ese imbécil.
—Nosotros no tenemos ningún tipo de negocios —hablo con sarcasmo —así que no me vengas con esas tonterías Michael.
—Bueno, creo que estás equivocado, mi hermano te envía esto, el dinero para saldar la deuda de la familia Fisher.
Marcel puso cara de disgusto, no iba a permitir que la familia Lancaster se metiera en sus asuntos, Hellen sería suya de una u otra manera.
—Llévate ese maldito dinero, dile a tu hermano que no interfiera en mis asuntos.
—Te recomiendo no hacerlo enojar Marcel.
Marcel se levantó furioso de su asiento, no iba a recibir ese dinero, él quería la empresa de la familia Fisher, si aceptaba sus planes se esfumarían.
—Mis negocios son con la familia Fisher, no con la familia Lancaster, ahora vete y llévate todo.
—Te recomiendo tomar el dinero, mi hermano adquirió la mitad de la empresa Fisher, ahora es socio del señor Orlando.
La cara de Marcel cambió drásticamente, ese imbécil se había atrevido a hacer negocios a sus espaldas.
—Acaso la zorra de Hellen se acostó con tu hermano a cambio de la deuda —exclamo enojado —esa pequeña desgraciada solo me está provocando, pero se los advierto, ella es mía.
—Le sugiero que no se exprese de esa manera de la señorita Hellen, lo que haya sucedido no es de mi conocimiento, además está usted comprometido, se lo recuerdo.
Michael trataba de mantener la calma, ese desgraciado estaba pasando la raya, insultar a la esposa de su hermano, era demasiado
—Lárgate de mi oficina y dile a tu hermano, que no pienso aceptar su dinero.
—Si intenta algo en contra de la familia Fisher, se hará enemigo de Nicolás, así que le sugiero tomar el dinero.
Michael dejó el maletín en el suelo y se marchó de ese lugar, Marcel no tenía más opción que aceptar la compensación que se le daba.
Marcel caminaba de un lado al otro furioso, Hellen, ella era la culpable de lo que sucedía, estaba casi seguro de que esa maldita se había entregado a Nicolás por dinero.
Ella misma, se lo había dicho, prefería acostarse con cualquier hombre, menos con él, pero se iba a arrepentir de su decisión.
Tomo su celular y marcó el número de su exnovia, el teléfono timbro en un par de ocasiones, escucho la voz de Hellen del otro lado de la línea.
—¿Puedo saber qué carajos quieres ahora? —Exclamó molesta.
—Eres una zorr@, siempre pensé que tenías algo de dignidad, pero no eres más que una golf@ que se vende al mejor postor.
Hellen estaba molesta con las palabras de Marcel, como se atrevía a hablarle de esa manera.
—Vete a la mierd@ y deja de estar llamando.
—El señor Lancaster vino a pagar la deuda de tu familia, no lo niegues Hellen, te revolcaste con ese hombre por dinero, nadie más tiene el derecho de tocarte —grito molesto.
Podía escuchar la risita divertida de la mujer del otro lado de la línea, ella se estaba burlando de él de manera descarada.
—Sí, me acosté con el señor Lancaster, lo admito, pero te recuerdo que lo que yo haga con mi cuerpo, no es asunto tuyo —respondió la joven —no tienes idea lo mucho que lo disfrute, Nicolás me hizo el amor toda la noche.
La joven cortó la llamada, Marcel tomó su celular y lo lanzó al suelo furioso, los celos lo estaban matando, no aceptaba qué otro hombre tocará a Hellen.
Nicolás era su enemigo desde ese momento por atreverse a tocar lo que le pertenecía, su exnovia debía de ser castigada por lo que había hecho.
La puerta se abrió, observo a su novia de pie, estaba cruzada de brazos y lo miraba con algo de molestia.
—¿Por qué llamaste a esa mujer? —le recrimino su novia.
—Me deben dinero y lo sabes.
Tatiana no era tonta, había escuchado la conversación de Michael con Marcel, así que le molestaba que no aceptará el dinero.
Al escucharlo gritar como loco, intuyo que hablaba con Hellen, lastimosamente no había podido escuchar nada, ya que la puerta estaba cerrada.
—La deuda está saldada, no debías de llamarla.
Marcel trató de calmarse, él amaba a su novia y no quería discutir con ella por una tontería como esa.
—Mi idea era adueñarme de la empresa Fisher, pero ahora eso no será posible, Hellen fue capaz de acostarse con Nicolás por dinero.
Tatiana se llevó las manos a la boca, como era posible que esa estúpida tuviera tanta suerte, se decía que Nicolás era un hombre exigente y no le gustaba que ninguna mujer se le acercara.
—Bueno, qué opción tenía la pobre, su familia estaba en la calle, era eso o perderlo todo —murmuró la joven.
Una idea maligna se empezó a formar en la cabeza de Tatiana, ella quería dañar a Hellen, verla sufrir.
Marcel se acercó y la abrazo por la cintura y le dio un beso en los labios.
—Pero eso ya no es importante, nos casaremos en unas semanas, seremos muy felices, Hellen no significa nada.

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