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Cuervo y luna

Mentira piadosa.

Mentira piadosa.

May 19, 2025

-Ouch… owww…- Escuchó los quejidos del elfo, encontrándolo tirado en el suelo cerca de varias flores pareciendo una muy extraña coincidencia, porque lo era.  Lanzeloth sí había caído y si se había golpeado de verdad, pero había sido provocado por él mismo para llamar de nuevo la atención del mago.


Era un elfo muy intrépido y sabía cómo conseguir la atención, suponía que el mago a pesar de su actitud fría, le ayudaría. Y había funcionado.

Fingió resbalar de su dragón, lo cual era ilógico pues era un excelente jinete, sabía cómo caer al suelo desde alturas elevadas… aunque eso no lo salvó de golpearse, pero no era de importancia.

Podía soportarlo por su entrenamiento y conocimientos en combate… pero Nikolay no sospechaba nada, le hacía creer que se había caído dramáticamente quedando herido y malito, necesitado de un fuerte hombre inteligente que le ayudara, así que a ojos de Nikolay, si se había lastimado.

-Lanzeloth ¿Estás bien? Caíste desde muy alto. No debiste volar, hay mucho viento- se acercó con cuidado para revisar, estaba jadeando suavemente por el esfuerzo de correr, con su poca condición física cualquier actividad lo agotaba.

Estaba preocupado por él. Revisó con cuidado los brazos y piernas del otro, apretándolas suavemente en busca de fracturas en sus huesos, haciendo que se quejara del “dolor” en ocasiones.

-No sé, creo que me quebré o algo, me duele mucho la pierna, no sé si puedo caminar… ¡Ouch!… N-no creo, me duele mucho- Se quejaba mientras el pelinegro apretaba, pero parecía que todo estaba bien. Aunque sentía algunos bordes en relieve, podían ser fracturas sanas o fisuras nuevas, eso no lo sabía.

Estaba tan cerca del otro que el mago no pudo evitar notar el aroma de Lanzeloth, era… fresco, herbal. Pero estaba más concentrado en ver que estuviera bien que en buscar más aromas.  Lanzeloth también podía percibir el aroma del hombre, éste era suave a café mezclado con madera, quizá proveniente del jabón de Nikolay, le gustaba mucho. Era un olor masculino, sencillo pero varonil, le iba muy bien.

-Creo que estás bien, solo fue el golpe… pero siento un abultamiento aquí en la pantorrilla, puede ser por el mismo golpe ¿Seguro que no puedes levantarte? —

El Dragón se había ido, pues esa había sido la orden de Lanz antes de caerse “accidentalmente” de él. Caerse no era el plan original, pero mientras genuinamente paseaba en el dragón vio al hombre y puso su maligno plan en búsqueda de atención en acción.

-No puedo, lo intento, pero me duele muchísimo, quizá el hueso no está roto por completo… ¿Me ayudas?— Preguntó tranquilo, viendo al otro con ojos brillantes cual cachorro, haciendo que Nikolay le diera una mano ayudándole a levantarse, su sentido de la moral no podía dejar que se quedara herido en medio de la arboleda, no era correcto.

-¡Ouch! Carajo… me duele mucho, soy muy torpe… Oye tu eres un mago, haces pociones ¿Verdad? Recuerdo que ayer lo dijiste, ¿Tienes algo en tu maletín para esto? En serio… no creo poder caminar y mi estúpido dragón me abandonó—Estaba adolorido, pero no tanto como para no poder caminar, solo exageraba para tener la atención del hombre y le estaba funcionando, Nikolay quien no era muy avispado en las mentiras de las personas, le creyó por completo.

-No, aquí conmigo no. Tendría que ir a casa y volver, pero parce que lloverá… Te llevaré a como pueda. No soy muy fuerte ¿De acuerdo? — Niko no estaba muy de acuerdo con esa idea, pero no podía dejar a ese pobre elfo lastimado, el aire arreciaba y las nubes eran cada vez más amenazantes, quien sabe que podría pasarle al elfo solo y herido.

Lanzeloth esperaba que lo fuera a cargar cual princesa encantada, pero eso no fue así, los brazos del mago no eran fuertes, todo lo contrario, así que solo se agachó un poco para treparlo en su espalda a modo de “mochila”.

-Sube…- Dijo, y elfo asintió, acomodándose y abrazando su cintura con las piernas, lo suficientemente firme para no caer, cruzando una de sus manos por el pecho del hombre y otro por debajo de sus brazos. Era mucho más pesado de lo que el mago esperaba, Lanzeloth parecía ligero por su cuerpo delgado, pero sus músculos pesaban. 

Aunque Nikolay soltó un quejido por el esfuerzo, no dijo palabra, su orgullo y sentido del bien se lo impedían, solo respiró hondo para comenzar a caminar torpemente haciendo que el elfo casi se sintiera mal por su mentira.

-¿Estás bien?... No quiero que te lastimes, puedo intentar caminar si quieres…- Con algo de culpa preguntó al otro cerca de su oído mientras lo abrazaba por el cuello, no pensaba que fuera tan débil, aunque por su complexión delgada debió haberlo pensado, el mago no parecía muy fuerte o musculoso. El otro solo negó con la cabeza.

Durante el camino el viento era más intenso, más fresco, el elfo solo disfrutaba oliendo de cerca el negro cabello del otro, definitivamente el aroma a madera era su shampoo, olía bien… Cada vez le gustaba más aquel joven.

A paso lento, torpe y jadeando por el esfuerzo terminaron por acercarse al pueblo nuevamente, casi no había personas fuera, quienes iban caminaban con prisa, había comenzado a lloviznar.

-Ya casi llegamos… ¿Estás bien?— Preguntó el mago una vez más, cuestionándose aún en el por qué había propuesto en primer lugar cargarlo hasta casa… Estaba agotado, tendría que tomar algo también para evitar una lesión, sus costados y espalda baja lo torturaban por el esfuerzo físico.

-Si, estoy muy bien… Muchas gracias por cargarme, Nikolay, no tenías que hacerlo…- Genuinamente se sentía culpable, pero no le diría que lo del accidente era mentira, solo se quedaría calladito, bonito y luego se lo compensaría de alguna manera, pensó mientras veía sorprendido por el bonito jardín que tenía aquel hogar, las grandes protagonistas eran unas gardenias de delicioso aroma, la madre de Nikolay sabía mucho de herbolaria, rara vez una planta moría bajo su cuidado.

-Estás herido, solo te llevo para que te recuperes. No es nada—

Estaba visiblemente cansado, su frente empapada por el sudor, jadeaba del esfuerzo cada vez más, sus piernas temblaban de vez en cuando hasta que por fin llegó a casa, se sentía victorioso.

La chimenea de la cocina humeaba, así que seguramente su madre estaba haciendo la comida, esperaba no tener problemas por llevar a un “desconocido” a casa sin avisar.

-Ven, sostente de mi—Dijo Nikolay tranquilo en un tono desinteresado mientras lo bajaba con cuidado ya dentro de casa. Sostuvo a Lanz de la cintura y puso el fuerte brazo del elfo sobre su cuello para que se sostuviera al andar. Lanzeloth por su parte caminaba y cojeaba manteniendo su mentira piadosa.

-¿Ya llegaste Niko? Le dije a tu hermana que ojalá no te fueras a mojar, se avecina una fuerte tormenta. Desde anoche la luna lo presagiaba— La voz de la madre de Niko llamó la atención de Lanz, el cual levantó sus orejas curioso, pensó que el chico vivía solo, pero estaba equivocado. El bibliotecario lo llevó hasta la sala, dónde le ayudó a recostarse en uno de los robustos y cómodos sillones.

-Gracias… no es necesario que hagas esto por mí… En serio— Estaba avergonzado, ahora se sentía un más culpable por las atenciones que recibía.

La casa del mago era pequeña, percibía un ambiente cálido y familiar, la sala era bastante excéntrica, con marcos de pinturas de gatos, paisajes, flores y retratos familiares, de los cuales el más grande de ellos era una pintura de un hombre casi igual a Nikolay, pero con cabello corto peinado por la mitad, con una perfección que no dejaba ni un solo cabello suelto, mirada cansada pero bondadosa y una sonrisa amable que inspiraba confianza con tan solo verle.

Al lado estaba una joven delgada de vestido sencillo muy hogareño, una trenza corta y grandes lentes como los del joven mago. Al lado un niño delgado de pie, de cabello corto, negro y mirada tímida, usando igualmente lentes y de vestimenta modesta, con un corto pantalón de vestir, camisa de botones blanca y corbatín, parecía muñeco de aparador. Estaba seguro de que era un retrato familiar y ese pequeño era Nikolay, era obvio.


-Espera aquí, iré a buscar la poción— La voz del otro lo sacó de sus pensamientos, solo levantó la mirada hacia el joven, asintiendo torpemente, acomodando debajo de su pierna un gordo cojín bordado con grandes holanes alrededor, justo como todos los demás cojines de la sala, era como el hogar de su tía Moon. Solo que, a diferencia de ella, la casa de Nikolay tenía muchas más plantas de interior, olía intensamente a especias, incienso y tenía muchas figuras de porcelana. Casi no había espacio en los muebles por tantas decoraciones que tenían, cada rincón tenía alguna decoración, ya fuera algo grande como una maceta, o pequeño como una figurita de madera.

Escuchaba hablar a Nikolay y su madre desde la cocina, pero un ronronear le hizo bajar la mirada curiosamente, encontrándose con un gordo gato cálico, cuya cola asemejaba a la de una ardilla, él felino solo lo veía de regreso con la misma curiosidad, era una visita no conocida -Hola chico, eres muy peludito-

En respuesta “Cáliz” el gato de la casa, le maulló de regreso, sin dudar, de un salto sorprendentemente alto (tomando en cuenta la obesidad de este) subió al vientre de Lanzeloth, viéndole con curiosidad, no conocía a ese desconocido, su aroma era extraño, era un forastero. Aun así, el gato seguía restregando su cabeza contra la mano del elfo.

 –Y también eres muy pesado…- Pasó su delgada mano por el pelaje naranja, blanco y negro del gato, era muy bonito y mansito pues buscaba más cariñito demostrando que era un gato evidentemente mimado.

-“Tuvo un accidente en la arboleda, parece que se fisuró el hueso, no se partió, pero creo sentir algo, quizá solo está fisurado porque no puede caminar bien, lo tuve que cargar por el camino… es el elfo vendedor que te dije anoche”— La voz de Nikolay parecía amable, pero con un tono de preocupación en el fondo ¿Realmente se había preocupado por él? Ese pensamiento le hizo sonreír suavemente.

-¿Lo trajiste? Vaya, pues tengo que conocerlo entonces. Tú ve por eso y yo le haré compañía mientras tanto. Hace años que no veo a un elfo, en esa ocasión tu papá aún vivía.— Su madre sonaba bastante emocionada por aquella visita inesperada, aunque quizá era más por ser un elfo que por ser una visita, entendía la curiosidad de las personas por criaturas como Lanz, que no solo era un elfo, sino que era de una raza que no recordaba haber visto antes, aún tenía duda de que eran esas líneas en su piel.

-Mamá… solo no lo abrumes, por favor- La voz de Nikolay parecía cansada, pero con un tono de preocupación en el fondo ¿” Abrumar”? ¿A qué se refería el hombre con eso?

Mientras el peliblanco acariciaba al gato rechoncho que tenía en frente, el sonido de pasos se hizo presente, al girar vio a la mujer del retrato, obviamente con muchos años encima, ya robusta, con muchas canas en su cabello castaño y unas gafas cristales gruesos, ella era la madre de Nikolay, no había duda. Llevaba una charola con varios panes mientras sonreía curiosa al chico.


-Hola, eres el elfo que le vendió la materia prima a mi Niko ayer ¿Verdad? cuando me habló de ti anoche creí que serías un señor, todo es de excelente calidad, de verdad que sí, quedé encantada. Mi nombre es Martha Petrov, Nikolay es mi hijo mayor.— Marta le ofreció pancitos rellenos de guiso del día anterior, estaban calientes. Sus rosadas mejillas le hacían ver como una mujer amable y bastante entusiasta, no entendía por qué Nikolay se escuchaba tan preocupado.

-¿Quieres? Estoy preparando la comida, pero pensé que podrías tener hambre.-

Lanz tomó uno de la charola y le dio una mordida dejando ver uno de sus colmillitos, -Muchas gracias señora Martha...-

Aquel pan era suave, calentito y muy rico, tenía un sabor característico al de un hogar cálido, comida casera llena de amor, el solo probarlo le hizo recordar a su tía Moon, la sazón era parecida. Sin dudarlo siguió comiendo, aunque la mirada de la señora sobre él era un poco rara, se sentía observado en demasía. Trataba de despejar la mente y no pensar mucho en eso para que el ambiente no se pusiera raro.

-Hacía mucho tiempo que no veía a un elfo, no es normal que vengan solitos por estos rumbos o que estén bien vestidos como tú. ¿Te quedarás más días por aquí? Pregunto porque le comentaba a mi hijo que te pidiera más cosas, no sé si manejes algas de motas amarillas o hueso de centauro... Es muy difícil conseguir cosas más específicas en este pueblo pequeño y los alrededores tampoco es diferente, tú al ser un viajero quizá pudieras conseguir las cosas más fácil. Te pagaría muy bien, puedes negociar el precio con mi hijo. ¿Cuándo volverías?– Cuestionó la señora al adolorido Elfo.

Lanz escuchaba atento y sonreía a la amable mujer, ahora entendía a qué se refería Nikolay con "abrumar", estaba hablándole sobre demasiadas cosas al mismo tiempo, pero Lanz estaba muy bien con eso, era un elfo muy extrovertido y acostumbrado a hablar tendido con las personas.

-Creo que no tengo lo que me está pidiendo, pero puedo conseguirle lo que me pida, Madame. No pensé que fuera a encontrar algún cliente de valor cuando llegué al pueblo, pero creo que ahora podría ser una parada recurrente. Su hijo ha sido muy amable conmigo desde ayer, a diferencia de otros hombres que me he topado desde mi llegada. Incluso hoy me... Accidenté y se ofreció a traerme--

La mujer sonrió complacida, escuchar halagos de su querido hijo no era algo común, tampoco recibía quejas, pues Nikolay no era una persona que gustase de entornos sociales. Le hacía sentir orgullo de su “pequeño” Nikolay, sabía que era difícil de tratar.

-Y qué bueno que te trajo, estoy segura de que la tormenta durará un par de horas. Y bueno, Niko es un muchacho algo reservado, así siempre ha sido desde pequeñito, no le gustaba hablar con otros niños o salir a jugar, se la pasaba metido en los libros… y hasta ahora no ha cambiado mucho, pero no es mala bestia, solo es tímido con las personas.— Ambos rieron un poco por aquel último comentario, a Lanzeloth le agradaba la mamá de Niko, parecía una persona muy amigable a pesar de hablar mucho. La mujer se puso la mano en el pecho con ternura, mientras recordaba a su hijo cuando era pequeño. Esa acción hizo que Lanz notara que la mano de Martha era decorada por varios anillos.

Nikolay era el hombre de la casa y el mayor representante de la familia Petrov.  El elfo, ahora con más confianza de preguntar, se acomodó en el sillón viendo con curiosidad a la mujer, el gato le imitó haciéndose bolita en el vientre plano del guerrero.

-Disculpe mi imprudencia, pero... ¿Ese señor del retrato grande es el padre de Nikolay?- Preguntó esperando no ser imprudente o fuera incómoda, ya sabía que el padre del mago había muerto. Marta asintió con una sonrisa melancólica dedicándole una mirada a aquella pintura con respeto y cariño, soltando un suave suspiro por el recuerdo de su esposo.


atipicaespectra
Oasis Espectral

Creator

Luego de un falso accidente, Nikolay se ve obligado por su moral a ayudar a Lanzeloth pues se encuentra "herido".
El elfo conocerá la residencia de los Petrov, encontrando muchas curiosidades, un cuadro familiar curioso y a una mujer parlanchina. ¿De que hablarán? ¿Quiénes son las personas de aquella pintura familiar?

#fairycore #magic #boyslove #Magia #Fantasy #bl #elf #Wizard #witchcore

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