Hoy aniquilé 8 máquinas, me hubiese gustado no hacerlo, estoy agotado.
Llegué a casa cerca de la media noche. Vivo en un edificio de 4 pisos, con 20 apartamentos.
Mi apartamento está en el piso 2, entonces no hay problema si subo las ruidosas escaleras metálicas tan tarde, el ascensor está muerto, siempre ha sido así.
Frente a la puerta de mi apartamento había correo, probablemente llegó la nueva revista en la que me suscribí, el título de esta edición es "¿Amor en Canarius Ater? ¡Así celebran el 14 de febrero los Conserjes Apex!".
— La calidad de la revista ha bajado desde hace dos meses, ¿Quién hace estos encabezados?
— Buenas noches, Víctor.
Sentí mis testículos en la garganta. El susto me hizo gritar y dar un saltito hacia enfrente, me golpeé en la frente con mi puerta.
— ¿Estás bien?
— ¡Ah! ¡S-sí! ¡Señora, sí señora! ¡Perdón por gritar!
— Que bueno, mi niño, ¿Vienes tarde del trabajo otra vez?
Ella es la señora Madison, está loca por los huertos, tiene uno en la azotea del edificio, los niños le dicen señora Mad (Mad=Loca), que crueles.
— Salí tarde otra vez, e-estuve en una misión s-secreta. ¡Perdón por llegar tarde, no quise importunar!
Perdón por disculparme por todo, es un tic y la verdad me disculpo, en verdad, perdón. Ella continuó hablando:
—¡Oh! ¿Entonces será mejor que no me entere? *Guiño*
Esos chicos malos del gobierno que te explotan, también quieren el secreto de como mantener jugosos los melones por tanto tiempo, pero no se los daré nunca, mi niño.
— Eh... ah, c-claro.
¿Ella tenía melones plantados en la azotea? No lo sabía.
— Bueno, nos vemos Víctor, me sobraron 20 litros de pesticida y necesito deshacerme de ellos, sin testigos.
Con esa última frase volvió a guiñar su ojo, tal vez tiene problemas de vista.
Ella es bastante joven para ser vieja, quiero decir, tiene como 40 años pero luce de 30, siempre me dice "mi niño". ¿Tal vez le recuerdo a su hijo? Aunque tengo entendido que es viuda y nunca tuvo descendencia.
Ni siquiera pude preguntarle que hacía en la media noche, en pijama y con 20 litros de pesticida en mano.
Volví al negocio, es decir, abrir la puerta con las llaves y no con la cabeza.
— ¡Ya volví!
No hay nadie, idiota.
— Tengo hambre, ¿Será que hay huevos aún?
Hablo para mí mismo, vivo solo, debo mantener mí cordura de alguna manera no violenta. Revisé el refrigerador, había exactamente tres huevos, café frío de la mañana, mayonesa y media cebolla blanca.
Dejé de ser "Victor, el Conserje Apex", y me convertí en "Víctor, el chef Apex" (patente pendiente). Coloqué algo de aceite en un sartén, freí algo de cebolla hasta que empezó a tornarse de otro color y agregué los huevos con gran habilidad, sin ninguna cáscara diminuta a la vista.
Finalmente, el café me gusta frío porque las temperaturas altas en las bebidas queman mi lengua, entonces no puedo percibir los sabores como debe de ser.
La cena está servida, el momento de relajarme y descansar llegó. Que bueno sería tener algo de ketchup pero no siempre se puede dar el lujo de comprarla.
Tomé el tenedor con entusiasmo y miré los huevos revueltos con amor y deseo.
— ¡Buen provecho para mí!
El sabor del huevo semi tostado del fondo bailó con el de la salada y húmeda cima de esta montaña dorada.
— ¡Delicioso! Me lucí ésta vez, creo que ya estoy listo para casarme y ser amo de casa jaja.
¡Oh! Ésta parte quedó esponjosa, pero no me molesta.
¡Uwah! Creo que me ahogo, ¡Ayúdame señor café!
Tomé un sorbo de mi taza, y suspiré aliviado. Hablar conmigo mismo en un apartamento solitario es mi costumbre.
— ¡Uff! Gracias por la ayuda, señor café... la ayuda... ayuda... ayuda...
Recordé los gritos de aquella máquina, dejé de lado mi cena y el silencio en la habitación permaneció dominante por unos minutos, entonces fue interrumpido por unos sollozos, sin darme cuenta, empecé a llorar en la oscuridad de mi sala.
Me agitaba constantemente porque intentaba callar mi propio llanto ahogado a la fuerza, pero los esfuerzos fueron en vano y solo conseguí cansarme. Al final me quedé dormido en la sala.
Desperté 5 minutos antes de que sonara la alarma, como siempre. La cena que preparé con mucho amor para mi mismo se llenó de cucarachas.
Historia Sci-Fi con elementos de fantasía y vida cotidiana.
Víctor es un Conserje Apex que vive atormentado por sus acciones, constantemente se refugia en la ironía y los chistes. Su vida dará un giro cuando conozca a las personas indicadas.
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