Please note that Tapas no longer supports Internet Explorer.
We recommend upgrading to the latest Microsoft Edge, Google Chrome, or Firefox.
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
Publish
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
__anonymous__
__anonymous__
0
  • Publish
  • Ink shop
  • Redeem code
  • Settings
  • Log out

La Máscara

El visitante no deseado

El visitante no deseado

Jul 05, 2025

¿Quién podría ser?

Es la una de la madrugada, y esta casa está en medio de un bosque frondoso, oscuro, lejos de cualquier lugar donde alguien normal debería estar a estas horas. El pensamiento me inquieta. Las posibilidades empiezan a desfilar en mi mente, cada una más improbable que la anterior. Quizás alguien se ha perdido, un excursionista que tomó el camino equivocado y terminó aquí. O tal vez sea un conductor cuyo coche lo dejó tirado en el camino, buscando ayuda desesperadamente.

Pero ninguna de esas opciones encaja del todo. ¿Quién elegiría buscar refugio en una casa aislada como esta, en medio de la noche? Algo no está bien. Mi instinto me dice que esto no es una coincidencia, que quienquiera que esté afuera no está aquí por casualidad.

Y eso me pone en un problema. Si abro la puerta y esa persona descubre lo que está pasando aquí, mi secreto estará en peligro. Si llama a la policía o incluso menciona haber estado aquí a alguien, será cuestión de tiempo antes de que lo conecten todo. No puedo permitirme ese riesgo. No ahora.

Mientras me ahogo en estos pensamientos, el sonido de los golpes vuelve a resonar. Esta vez son más fuertes, más insistentes. No es la llamada educada de alguien que espera con paciencia; es el golpeteo de una persona que quiere llamar la atención o, peor aún, transmitir urgencia.

Mis músculos se tensan. Mi mente corre, evaluando posibilidades, pero cada opción que considero parece más desesperada que la anterior. No tengo tiempo para mover el cuerpo de Sarah. Incluso con la lona cubriéndola, si alguien entra y echa un vistazo, no hay forma de ocultarlo todo.

El sonido de los golpes retumba de nuevo, esta vez acompañado de una voz. Es masculina, grave, aunque amortiguada por la puerta.

—¿Hola? ¿Hay alguien en casa? 

El tono no es amigable, pero tampoco agresivo. Parece práctico, directo, como si la persona no tuviera tiempo para cortesías. Mi mente procesa la información rápidamente. La voz suena fuerte y segura, lo que significa que quienquiera que sea, no está asustado ni dubitativo. Eso complica las cosas. No parece alguien que se irá sin obtener una respuesta.

Por un instante, me quedo congelado frente a la puerta, mi corazón golpeando en mi pecho con un ritmo casi ensordecedor. Las posibilidades se amontonan en mi mente. Si ignoro los golpes, la persona podría seguir insistiendo, quizás incluso buscar una forma de entrar. Pero si abro la puerta sin estar preparado, podría perder el control de la situación.

Respiro hondo, intentando calmar la tormenta en mi interior. Cualquier decisión que tome ahora será crucial. Pero una cosa está clara: no puedo permitirme errores.

Con la mayor rapidez que pude, agarré la lona con el cuerpo inerte de Sarah y, haciendo un esfuerzo casi desesperado, la arrastré hacia el armario de ropa que estaba al lado. Moví el cadáver con tanta prisa y torpeza que casi pierdo el equilibrio al meterlo en el reducido espacio. No era, ni de lejos, un buen lugar para esconder un cuerpo, pero en ese momento era lo único que podía hacer. Cerré las puertas del armario con fuerza, mis manos temblando mientras intentaba controlar mi respiración.

El cuchillo seguía en el suelo, todavía manchado con la sangre seca. Lo recogí y, sin pensar demasiado, lo lancé dentro del mismo armario antes de cerrar la puerta de un golpe sordo. Todo estaba lejos de ser perfecto, pero necesitaba mantener las apariencias, al menos por ahora. El sudor empezaba a correr por mi frente mientras me dirigía hacia la puerta de entrada.

El hombre afuera golpeó nuevamente, esta vez con aún más fuerza. Su voz resonó con una autoridad implacable, cargada de una mezcla de impaciencia y amenaza.

—¡Si no abres la puerta, la abriré yo! —gritó, su tono firme y autoritario, como si estuviera acostumbrado a que nadie desafiara sus palabras.

Mi corazón dio un vuelco. Esto no era alguien que se fuera a rendir fácilmente. Intentando mantener la calma, grité:

—¡Ya voy!

Mientras caminaba hacia la puerta, me forcé a reducir la velocidad de mis pasos para no parecer demasiado apresurado. Cuando llegué, puse una mano en el pomo y lo giré lentamente, controlando cada movimiento mientras me preparaba para lo que pudiera estar esperando al otro lado. Finalmente, abrí la puerta con cautela, dejando solo un pequeño espacio antes de empujarla por completo.

Ahí estaba.

Un policía.

Mis pensamientos se detuvieron por un instante. Mi mente se quedó en blanco, tratando de procesar lo que estaba viendo. ¿Qué hacía un policía aquí, en medio de la nada, a estas horas de la noche? Todo mi cuerpo se tensó, pero me obligué a mantener una expresión neutral mientras lo evaluaba rápidamente.

Era un hombre de complexión ágil, quizás rondando los cuarenta años. Su cuerpo, aunque no particularmente musculoso, mostraba una energía contenida, como si siempre estuviera listo para actuar si fuera necesario. Pero lo que más me preocupaba no era su físico, sino lo que llevaba consigo: un arma de fuego asegurada en su cinto y una radio en su hombro. Esa radio era lo que más me inquietaba. Si tenía sospechas de algo, un solo mensaje podría traer aquí a más oficiales, y entonces estaría completamente perdido, además de un coche de policía a sus espaldas que tambien me podria dar problemas ya que hay muchos coches de policía que tienen localizador 

Me fijé en su rostro, marcado por el cansancio, con unas ojeras pronunciadas que sugerían que llevaba horas en turno. Su mirada era penetrante, como la de alguien acostumbrado a buscar respuestas en los gestos más pequeños. Era evidente que no estaba allí por casualidad.

Necesitaba ganar tiempo, controlar la situación antes de que pudiera tomar un rumbo peligroso. Con un esfuerzo deliberado, solté un bostezo exagerado, cubriéndome la boca con una mano mientras simulaba que acababa de despertarme.

—Perdón por la demora —dije, dejando que mi voz sonara ligeramente adormilada—. Es tarde, y ya estaba durmiendo. ¿Qué puedo hacer por usted, oficial?

Esperé su respuesta, manteniendo mi expresión lo más neutra posible, mientras por dentro mi mente trabajaba frenéticamente, evaluando cada movimiento y cada palabra. Esto no era una simple visita, lo sabía. El verdadero peligro acababa de tocar a mi puerta.

El policía me saludó con un gesto que parecía intentar ser amigable, pero que inevitablemente transmitía una autoridad intrusiva. Era el tipo de saludo que no buscaba ponerme cómodo, sino dejar claro que él estaba al mando de la situación.

—Disculpe por venir a estas horas de la noche —dijo, con un tono que tenía algo de formalidad pero que no lograba disimular una firmeza subyacente.

Intentando mantener mi fachada de calma, respondí con una ligera inclinación de cabeza y una sonrisa fingida.

—No se preocupe, oficial —dije, esforzándome para que mi tono sonara lo más neutral posible, como si no tuviera nada que esconder.

Entonces, hizo la pregunta que más temía:

—¿Puedo pasar?

Su solicitud, aunque formulada como una pregunta, no tenía nada de opcional. Esa simple frase me puso en una encrucijada. Si se lo negaba, probablemente empezaría a sospechar. Pero si lo dejaba entrar, el riesgo sería mucho mayor. No podía permitir que viera lo que estaba escondido, pero tampoco podía parecer receloso o evasivo.

Intentando ganar tiempo, incliné ligeramente la cabeza y pregunté:

—¿A qué se debe?

El policía entrecerró los ojos, como si estuviera evaluándome, y respondió de forma directa:

—He escuchado unos gritos provenientes de esta dirección. Vine a revisar si todo está en orden.

Sentí como si un balde de agua helada cayera sobre mí. Había escuchado los gritos. Mierda. Lo sabía, debí haber callado a Sarah antes, pero en ese momento ya no importaba si los había escuchado a ella o a mí. El problema estaba aquí, en mi puerta.

Me esforcé por mantener mi compostura, inclinando ligeramente los hombros en un gesto despreocupado mientras respondía:

—Eso es extraño… yo no he escuchado nada fuera de lo normal. En un bosque como este, no sería raro que fueran animales salvajes. A veces pueden hacer ruidos que suenan aterradores, ¿sabe?

Al escuchar esto, el oficial frunció el ceño. Su expresión mostró una pequeña chispa de duda, pero su determinación no vaciló.

—Tal vez —respondió tras unos segundos de pausa—, pero de todas formas, necesito entrar para asegurarme de que todo esté en orden.

Por un momento, la idea de negarme pasó por mi mente. Podría inventar alguna excusa, decir que era tarde, que no me sentía cómodo dejando entrar a extraños. Pero sabía que si lo hacía, sus sospechas se dispararían. Ya estaba seguro de que el policía no se iba a ir sin inspeccionar el lugar.

—Claro, entiendo —dije, esforzándome por mantener mi tono sumiso, como si no tuviera nada que esconder. Luego añadí con una sonrisa forzada—: Pase, pero por favor, quitese los zapatos. Me gusta mantener la casa limpia.

Él asintió levemente, probablemente sin prestar atención a mi petición, y dio un paso adelante.

—Con permiso —dijo, entrando al recibidor y quitándose los zapatos con lentitud.

Su presencia llenó el espacio de una manera casi opresiva. Cerré la puerta detrás de él con un clic sutil, observándolo mientras sus ojos se movían, inspeccionando cada rincón del recibidor con una atención que me puso los nervios al límite. Tenía que mantenerlo alejado de la habitación. Tenía que pensar rápido.


marcoslopezbrea
DRavenwood

Creator

Comments (0)

See all
Add a comment

Recommendation for you

  • The Sum of our Parts

    Recommendation

    The Sum of our Parts

    BL 8.8k likes

  • Arna (GL)

    Recommendation

    Arna (GL)

    Fantasy 5.6k likes

  • Blood Moon

    Recommendation

    Blood Moon

    BL 47.9k likes

  • Earthwitch (The Voidgod Ascendency Book 1)

    Recommendation

    Earthwitch (The Voidgod Ascendency Book 1)

    Fantasy 3k likes

  • What Makes a Monster

    Recommendation

    What Makes a Monster

    BL 76.6k likes

  • For the Light

    Recommendation

    For the Light

    GL 19.1k likes

  • feeling lucky

    Feeling lucky

    Random series you may like

La Máscara
La Máscara

1.4k views5 subscribers

Una persona normal que por la noche tiene un pequeño secreto a escondidas de su esposa.
Subscribe

11 episodes

El visitante no deseado

El visitante no deseado

22 views 0 likes 0 comments


Style
More
Like
List
Comment

Prev
Next

Full
Exit
0
0
Prev
Next