Please note that Tapas no longer supports Internet Explorer.
We recommend upgrading to the latest Microsoft Edge, Google Chrome, or Firefox.
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
Publish
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
__anonymous__
__anonymous__
0
  • Publish
  • Ink shop
  • Redeem code
  • Settings
  • Log out

POLARIZADO 2030

CAPITULO 4: GOLPE DE REALIDAD

CAPITULO 4: GOLPE DE REALIDAD

Jul 24, 2025

Salí del edificio de defensa y me dirigí a la plaza de la ciudadela. Una vez ahí, traté de visualizar el lugar. Había personas caminando despacio, otras disfrutaban sentándose en la fuente de agua. Noté que había muchas familias paseando con sus hijos, y me llegaron flashbacks de cuando era niño y paseaba por ahí…

De repente, al recordar eso, me empezó a doler la cabeza. Sentía una presión en los ojos y en la frente. Mientras más trataba de recordar, más me dolía.

—¿Por qué me duele? ¿Será jaqueca?

Al final me di por vencido. Me centré en mi objetivo: tratar de investigar la ciudad.

Durante un rato caminando, llegué a una parte que parecía más comercial. Había personas vendiendo objetos, desde zapatos hasta flores.

Pensé que podría ser buena idea preguntar si sabían algo sobre el atentado. Probablemente no sabrían nada, pero me gustaría saber si vieron algo en particular.

Me acerqué a un señor que vendía objetos electrónicos para el hogar. Lo saludé para preguntarle si había asistido el día de la proclamación presidencial.

Me respondió con un rotundo “no”. Le pregunté nuevamente si no había visto algo en particular… y nuevamente me dijo que No.

Recogió sus cosas y dijo:

—Yo no tengo nada que ver con lo del atentado.

Y se fue.

—¿Por qué tan hostil? Solo son unas simples preguntas…

Al parecer, cuando me acercaba a otros puestos a preguntar, todos me miraban de mala forma. Sentía sus ojos sobre mi nuca. Al parecer, les incomodaba mi presencia.

Le pregunté a un comerciante:

—¿Sabes por qué la gente se comporta así?

Me respondió que el motivo era yo. No les agradaban los soldados ni los policías.

—Los policías, como los militares, no son bien vistos, señor. No les gustan.

—¿Por qué me dices eso a mí?

—Tengo miedo de que me haga algo, por eso se lo digo. Solo trato de colaborar. No me delate ni me pegue, por favor, señor.

—¿Por qué tendría que pegarte? No estás haciendo nada malo. ¿Por qué piensas eso?

El ciudadano me miró sorprendido.

—¿Ah, no? Entonces… ¿no eres uno de ellos?

—¿Uno de ellos? ¿A quiénes te refieres?

—A los policías que hacen cosas que no deben. A veces nos cobran cuotas por protección, o incluso una cuota más aparte de lo que ya pagamos por vender. Si no haces lo que dicen, te golpean. Incluso te arrestan.

Me llevé la mano a la barbilla, pensando. Le pregunté si eran todos los policías o solo un grupo en específico, y si sabía por qué hacían eso.

Su respuesta me sorprendió.

—Son todos… hacen su ley aquí. Desde siempre ha sido así, aquí y en todo el país.

—¿Cómo que todos? ¿Cómo que en todos lados desde siempre?

Esa respuesta no me cayó bien.

—¿Por qué no me enteré de esto antes? ¿Entonces las personas nos miran como los malos?

No podía creer lo que me estaba contando. No sabía si era verdad, pero su reacción era muy creíble. El ambiente también. No miento al decir que pensé que quizá eran criminales que simplemente odiaban a la ley, pero al observar el entorno, eran familias vendiendo lo que podían. Gente honesta.

Mi cara de decepción se notaba. Le agradecí por contarme eso y le recomendé que no le dijera nada a otro oficial.

Me retiré de ahí, con más dudas de las que tenía al empezar.

Buscaba pistas sobre el atentado por curiosidad… y salí con un remordimiento al saber lo que pasan algunos ciudadanos por parte de mis propios compañeros. A pesar de no ser yo, no podía evitar sentirme mal.

¿Realmente son así las cosas?

Caminé reflexionando hasta que me centré nuevamente en buscar pistas sobre el 12 de julio.

Pasando por una de esas calles, vi a un ciudadano. Me acerqué y le pregunté amablemente si podía ayudarme con unas preguntas. De repente, me dijo:

—No, no hablo con soldados.

—No es nada malo. Solo quiero saber si podrías ayudarme.

—No. No hablo con los que protegen a este régimen. ¿Por qué debería ayudarte?

En ese momento me sinceré:

—No eres la primera persona que me dice esto. No soy como ellos. De hecho, esta es la primera vez que salgo después de mucho tiempo al aire libre.

—¿Y por qué debería creerte?

—Si fuera uno de esos soldados, probablemente ya hubiera actuado como ellos. No tengo por qué hacerte daño. Solo busco respuestas.

—No lo sé. Le tengo odio a todos los miembros del gobierno. A mi padre lo metieron preso y nunca más lo vi. No tenían ningún motivo. Por eso... nunca los perdonaré.

Me miraba con furia.

—No me importa si me llevan preso o me desaparecen a mí también. Prefiero eso que seguir viviendo en este mundo de mierda.

No me enojé. Tampoco me ofendí. Solo bajé la cabeza, con tristeza y remordimiento. Se notaba que había sufrido injusticias.

—Lo siento. A pesar de no haber sido yo… siento una culpa. El uniforme, tanto el de ellos como el mío, ya está manchado de vergüenza.

Me despedí de él, deseándole que las cosas mejoraran. Pero recordé lo de su padre y me di la vuelta.

—Quiero preguntarte algo… para tratar de ayudarte. ¿Cómo se llamaba tu padre? Tal vez pueda averiguar dónde está.

—James Ghoir. Lleva preso ya ocho años. No sé nada de él.

—Trataré de averiguar sobre él. Apenas sepa algo, vendré a este lugar a decírtelo.

Su rostro cambió. Ya no se veía enojado. Se notaba nostálgico.

—Si realmente cumples tu palabra… sería de mucha ayuda para mí y mi familia —dijo con voz triste.

Le sonreí.

—Prometo que investigaré dónde está y por qué lo apresaron. Tendras noticias.

Después de ahí, seguí buscando pistas, pero la gran mayoría de las personas me respondía con miedo. Otros no ocultaban su desagrado y me respondían directamente con hostilidad.

Después de un rato, me senté en una banca frente al palacio Revolución Obrera, que estaba en construcción, reflexionando sobre todo lo que había descubierto.

—¿Por qué hacen esto? ¿Tratar así a los ciudadanos que juramos cuidar? ¿Violar sus derechos, abusar de ellos?

—¿Esto realmente es correcto?

Para mí no...


En ese instante, una mujer gritaba por ayuda. Volteé a ver y justo vi a un hombre corriendo. La mujer gritó que lo detuvieran, que le había robado.

Me levanté de la banca, saltándola, y salí corriendo tras él. Era rápido.

Cuando estaba a punto de alcanzarlo, cruzó la calle. Logré seguirlo, aunque me resbalé un poco. El sujeto volteó a verme y se sorprendió. Quizás no esperaba que lo siguiera alguien como yo.

En ese momento lanzó el bolso en dirección a mi cara. Afortunadamente logré atraparlo, pero no me detuve, seguí persiguiéndolo.

—¡Lo siento! ¡Ahí tienes el bolso! ¡No me hagas nada, por favor! —gritaba desesperado mientras corría.

No iba a parar. Tenía que pagar por lo que había hecho.

Poco a poco comenzó a cansarse. Cuando estuve lo suficientemente cerca, me lancé y lo tumbé al suelo. Trataba de arrastrarse, suplicando que no lo matara. Me levanté y me acerqué seriamente.

—¿Por qué robaste el bolso?

—¡Lo siento! ¡Tenía hambre! ¡Mi familia tiene hambre! ¡No le hice nada malo!

—Le robaste su bolso. Probablemente se esforzó por comprarlo, para que tú lo robaras. Eso no está bien. Tendré que arrestarte.

—¡Por favor, no me arreste! ¡Si me encierran ahí, desaparecen a la gente!

En ese momento recordé lo que me dijo el chico sobre su padre.

—Lo siento. Pero no puedo dejar pasar actos así.

El sujeto me miró y me dijo.

—Hey, ¿qué tal si me dejas ir? Te doy algo a cambio… ¿dinero? ¿O quieres algo más? ¿Mujeres?.

Lo miré indignado.

—¿Qué clase de soldado crees que soy? Yo no me vendo. Ahora tendré que arrestarte por robo y por intentar sobornarme.

El sujeto se levantó, sonriendo.

—Una lástima... No estás en posición de decidir.

Alrededor de nosotros, salieron más personas de los negocios cercanos. Algunos con cuchillos, espadas… incluso armas de fuego.

Estaba rodeado.

Cuando me iba a poner en posición de defensa… aparecieron ellos.

Una chica se puso delante de mí. Tenía el cabello ondulado, de color rojizo, y una figura delgada. Sacó un bastón desplegable. Volteó a mirarme por encima del hombro y me guiñó el ojo.

—Déjamelo a mí.


Me giré para cubrirle la espalda. Había otros dos más con ella, uno más alto que el otro. Usaban algún tipo de traje identico al de ella.


Cuando volví a ver a la chica, ya había acabado con todos.

Me sorprendí. No entendía qué pasaba. Me rasqué la nuca, preguntándome qué demonios estaba ocurriendo.

La chica no tenía un solo rasguño. Se acercó a mí.

—Parece que estabas algo… ocupado. Quería echarte una mano. Oh, espera… ¿tenías todo controlado, soldadito de segunda clase? —se ríe coquetamente.

—Gracias por la ayuda. Estaba complicado, pero nada difícil.

—¿Ah, sí? Eso parecía, soldadito. ¿Qué haces por aquí?.

—Hoy encontré un rato libre y traté de pasar por aquí… hasta que pasó esto. ¿Y tú? ¿Quién eres? ¿Qué haces?

Ella caminó a mi lado, me miró y dijo:

—Vaya… Hacía tiempo que ninguno de ustedes bajaba a hacer el trabajo sucio.

—Soy de los de “Seccion 0”. Somos sicarios que trabajan para el gobierno.

—¿Qué hacen exactamente?

—A veces los policías se venden y dejan que florezca la criminalidad. Cuando las bandas crecen demasiado y ya no pueden controlarlas… ahí entramos nosotros. 

—¿Por qué no los reportan? ¿Por qué ustedes hacen el trabajo sucio?

—Porque ese es nuestro trabajo: acabar con ellos. Además, también hacemos otras cosas... recados importantes para el gobierno.

—Entonces… ¿dices que te conviene que haya delincuencia para tener más trabajo? ¡Wow!

No sé por qué, pero me sentía nervioso.

—Oye, ¿puedo preguntarte tu nombre?

Ella caminó al lado mío, me ignoró. Pensé que se iría sin responder, pero justo cuando iba a irse, volteó a verme y dijo:

—Quizás te lo diga después, Traytros. Nos vemos.

Me quedé ahí parado, rodeado de cuerpos desmayados, pensando:

—¿Qué acaba de pasar?

Regresé a donde estaba la señora y le entregué el bolso.

—¡Mi bolso! ¡Muchas gracias, muchacho! No pensaba que lograrías recuperarlo, ese tipo era de una banda muy peligrosa. ¿No te hicieron nada?

—Ya me encargué de todos ellos, no se preocupe.

—Vaya, eres un joven muy fuerte y honesto. Debes ser el favorito de las chicas —dijo, tapándose la boca con la mano mientras sonreía.

Si supiera… que el único contacto femenino que he tenido últimamente fue una misteriosa chica que me salvó.

Después de eso, llegué a la plaza. Vi que ya había pasado bastante tiempo, así que saqué mi teléfono y comprobé la hora: 4:00 p.m.

A las 6 debía reunirme con Thomas. Tenía algo de tiempo para investigar sobre el padre del muchacho.

Fui al Edificio de Defensa. Al llegar, le pregunté a un soldado dónde podía consultar datos criminales. Me indicó que fuera al piso 27, al área del Cuerpo de Investigaciones Criminales (C.I.C).

Subí. El lugar tenía varias estaciones con computadoras. Un miembro del personal se me acercó:

—¿En qué puedo ayudarle?

—Necesito verificar el historial de una persona —respondí.

—¿Tiene autorización?

Dudé… pero mentí.

—El soldado de primera clase, Thomas, me ordenó revisar el historial de un individuo.

—¿Tiene algún documento que verifique la orden?

—Fue una orden directa. Si no lo hacen, él mismo vendrá aquí. Y se meterán en problemas con él.

El asistente dudó… pero aceptó.

—Está bien. Sígame. ¿Qué nombre busca?

—James Ghoir .

Buscó en el sistema. Luego de unos segundos, me mostró la pantalla:

—Aquí está: James Ghoir. Altura 1.76 cm, peso 88 kg. Fue arrestado el 28 de agosto del 2022. Motivo: considerado amenaza ideológica. Estuvo en una marcha, perturbando la paz y la integridad física de los ciudadanos. Situación actual… (pausa dramática) fallecido.

—¿¡Fallecido!?

Mi expresión lo dijo todo. Me quedé en silencio, con la boca entreabierta.

—Falleció en la celda. Al parecer fue asesinado. Lo encontraron con una camiseta atada al cuello. Murió por ahorcamiento.

No dije nada durante un rato. No era un familiar mío, pero sentí un dolor inesperado. Me hizo recordar a mi padre.

¿Qué habrá pasado por su mente en sus últimos momentos de vida?

De hecho… no recuerdo casi nada de él. Solo que—

(un dolor de cabeza repentino apareció al tratar de recordar).

Aún no entiendo por qué me duele tanto intentar recordar cosas del pasado…

—Muchas gracias —le dije al asistente.

Salí. Bajando por el ascensor, iba con el ánimo por el suelo. Sentía que cada vez que intentaba descubrir la verdad para ayudar… terminaba viendo cómo todo lo que creía se derrumbaba.

Todo lo que pensaba que era justo… estaba podrido.

Incluso yo… soy parte de esto.

Todos pagamos por los pecadores.

Al salir, revisé la hora: 5:20 p.m.

Corrí en busca del muchacho. Fui lo más rápido que pude, esquivando el tráfico.

Cuando llegué al lugar donde lo había visto por última vez, ya no estaba.

Llegué tarde...

Pero, justo cuando pensaba darme la vuelta decepcionado, lo vi bajando por las escaleras del metro.

Corrí, intentando alcanzarlo. Estaba esperando el tren. Dudé si decirle la verdad… pero lo necesitaba saber.

—¡Hey! ¡Chico!

Él volteó, sorprendido. Sonrió levemente y se acercó.

—¡Sí llegaste! No lo puedo creer. Dime, ¿descubriste algo?

Mi rostro cambió al instante. Me dolía darle esa noticia, pero era necesario.

—Sí… descubrí algo. Pude investigar sobre el estado de tu padre y, lastimosamente… murió. En realidad… fue asesinado. Según el reporte, fue arrestado por ser considerado una amenaza ideológica al gobierno.

Su mirada se vació. Una lágrima rodó por su mejilla. Luego dijo:

—Gracias… De alguna manera, lo presentíamos. Pero es imposible apagar la esperanza por alguien que amas.

Se secó las lágrimas con el brazo.

—Pero hay algo que me reconforta… y es que tú me demostraste que incluso dentro del gobierno hay personas que intentan hacer lo correcto. El mundo no está tan perdido, después de todo.

El tren llegó.

—No olvidaré que un soldado "despiadado" del gobierno intentó ayudarme.

—¿Tu nombre?

—Traytros. Me llamo Traytros. Un ciudadano común y corriente...

—Traytros… nunca olvidaré tu nombre. Me llamo Maikel. ¡Espero volver a verte!

Levantó la mano en señal de despedida. Hice lo mismo.

El tren se lo llevó.

Me quedé allí… abrumado.

¿Cuántas historias como esta hay?

¿Cuántos desaparecidos siguen sin respuesta?

Una voz interrumpió mis pensamientos:

> “El vagón de las 6 está por llegar.”

—¡¿Ya son las 6!?

Corrí por mis cosas.

—¡Madre mía, Thomas me va a matar!

Minutos después…

Llegué corriendo al aeródromo.

Thomas ya estaba en el helicóptero. Me subí rápidamente.

—Un minuto más… y te ibas a pie —dijo, sin verme.

Nos acomodamos. Partimos.

Destino:  El Fuerte .

Mientras el sol se ocultaba, miré por la ventana cómo salíamos de la capital.

El piloto avisó:

—Sellando puertas. No intenten abrirlas. En caso de emergencia, colóquense las mascarillas para evitar complicaciones por el aire.

—¿Qué…?

Al pasar la frontera, lo vi.

Fuera de la capital… no había nada.

Solo polvo, ruinas y desolación.

Recordé:

> “Afuera de la capital… nada es igual.”


Thomas estaba tranquilo. Ya estaba acostumbrado.

Me dormí por un rato.

La voz del piloto me despertó:

—Estamos llegando a Fortul, región Los Libertadores. Prepárense para el aterrizaje.

Thomas me miró:

—Ponte la máscara. Afuera no está bonito.

La puerta se abrió. Bajamos.

El aire levantado por el helicóptero llenó todo de tierra. Caminamos mientras el helicóptero se alejaba.

Nos habían dejado solos… en una colina con árboles.

Nos asomamos.

Abajo… un pueblo olvidado por el mundo.

Thomas me dijo:

-Andando.

Ya estábamos en Fortul.

...

Tu apoyo le da vida a esta historia.


custom banner
jesusraymond
Jesus Raymond

Creator

Cada pregunta trae una respuesta más oscura… y en Fortul, las sombras tienen nombre

#politica #religion #2030 #reflexion #distopia #traicion #military #psicologia #guerra #manipulacin

Comments (0)

See all
Add a comment

Recommendation for you

  • What Makes a Monster

    Recommendation

    What Makes a Monster

    BL 75.8k likes

  • Secunda

    Recommendation

    Secunda

    Romance Fantasy 43.3k likes

  • Invisible Bonds

    Recommendation

    Invisible Bonds

    LGBTQ+ 2.5k likes

  • Touch

    Recommendation

    Touch

    BL 15.6k likes

  • Silence | book 1

    Recommendation

    Silence | book 1

    LGBTQ+ 27.3k likes

  • Blood Moon

    Recommendation

    Blood Moon

    BL 47.7k likes

  • feeling lucky

    Feeling lucky

    Random series you may like

POLARIZADO 2030
POLARIZADO 2030

461 views5 subscribers

En el año 2030, la paz no es más que un producto bien vendido.

Traytros, un joven soldado formado por la unidad más temida del país, ha jurado proteger una patria que apenas entiende. Le enseñaron a obedecer, a disparar sin dudar… pero nunca a cuestionar.

Cuando una misión lo lleva a los márgenes del sistema, descubre que la verdad no siempre lleva uniforme.

¿Y si ser un héroe significa convertirse en traidor?

POLARIZADO 2030: una historia distópica de lealtad, adoctrinamiento y rebelión silenciosa.
Subscribe

14 episodes

CAPITULO 4: GOLPE DE REALIDAD

CAPITULO 4: GOLPE DE REALIDAD

25 views 1 like 0 comments


Style
More
Like
List
Comment

Prev
Next

Full
Exit
1
0
Prev
Next