Mientras avanzábamos, escuché murmurar a dos soldados que caminaban detrás:
—Pss… oye.
—¿Qué?
—¿Por qué crees que vinieron tres soldados de primera clase con nosotros?
—No lo sé.
—Piensa. Es lógico. No mandarían a la élite a una misión cualquiera. Esta cueva da miedo.
—¿Crees eso?
—¿No ves dónde estamos metidos? Estamos en una zona radiactiva, en una cueva profunda, buscando… quién sabe qué.
—Dios… tienes razón. Ojalá no pase nada. Igual tengo fe en ellos.
—Sí, pero somos los más débiles. Probablemente muramos si pasa algo.
—¡Oye, no me asustes! ¡No pasará nada! ¿Entendido?
Tenían razón… ¿por qué llamarían a tres soldados de alta categoría a este lugar? ¿Solo para conocerlo? No lo creo.
En el camino nos topamos con esqueletos… y cuerpos a medio descomponer, como si algo les hubiese devorado la piel y la carne. Me sorprendí. Esperaba ver criaturas… pero no cadáveres. Eso solo podía significar una cosa: no éramos los primeros en venir aquí.
Le pregunté a Thomas:
—Oye… ¿sabes a qué vinimos? ¿Y por qué es tan importante?
Respondió:
—Este lugar iba a ser un laboratorio nuclear escondido. Un proyecto secreto para investigar nuevas formas de utilizar energía nuclear. Se rumorea que hicieron experimentos... pero fue bombardeado y gran parte se derrumbó. Hay secciones incompletas.
—No creo que exterminaran todo. Esos cuerpos… parecen haber sido devorados.
—Eso me temo también. Pero por ahora, solo busquemos lo necesario y salgamos. No sabemos con qué podríamos toparnos.
—No respondiste a mi pregunta, ¿qué hacemos aquí?
—Pregúntale tú mismo al doctor.
—Vaya, muchas gracias por tu gran información, Thomas.
—De nada :)
Me acerqué al profesor.
—Entonces, doctor Kraf… ¿qué hacemos aquí?
—¿Sientes curiosidad, eh? Es normal. Como te dijo Thomas, esto era un intento de laboratorio. Hubo avances importantes.
¿Espera… estaba escuchando nuestra conversación?
Siguió hablando:
—Tengo la ligera certeza de que aquí aún quedan datos. Incluso muestras de los experimentos. Experimentaron con animales… incluso con personas. De hecho, una de ellas sobrevivió. Mejoró todas sus capacidades. Era sobrehumana… pero escapó.
—Espera, espera… ¿experimentos con animales? ¿Y personas? ¿Quién es ella?
—Venimos a recuperar esos datos. Y si conseguimos muestras, mejor aún. Queremos mejorar nuestra tecnología. Los soldados de primera clase, como tú… están modificados genéticamente. Si esta misión es exitosa, tú serás el primero en probar una nueva versión. Incluso mejor que Thomas y Leonidas.
—¿Versión mejorada? ¿Y cómo es que no me informaron de esto antes?
—Todo a su tiempo. Y sobre la mujer… eso es algo para después.
No miento. Era demasiada información… y muy repentina. Pero lo que más me inquietaba era:
¿quién era esa mujer?
¿Sería acaso el resultado más perfecto de todos estos experimentos?
Llegamos a una intersección. El doctor nos dividió: Thomas, Leonidas y él irían por un lado. Yo me quedé con dos soldados y un científico.
Mientras caminábamos, solo se escuchaban nuestros pasos… y algunas gotas cayendo en la oscuridad. Las paredes estaban cubiertas de hongos y raíces verdes brillantes. Posiblemente irradiadas. Lo bueno era que alumbraban un poco más el lugar.
En una esquina vimos algo tirado.
Nos acercamos.
No era humano.
Parecía una rata gigante. Medía casi un metro. Más grande que un perro.
El científico se adelantó.
—Cuidado. Revísenlo. Asegúrense de que esté muerto.
Un soldado lo hizo.
—Sí… está muerto.
El científico comenzó a examinarlo.
—Tal como lo imaginaba… un ser modificado.
Vaya...no me habia dado cuenta...
—Su nivel de radiación está por las nubes. Pero no murió por eso. Lo mataron.
—¿Quién? —preguntó un soldado.
—Probablemente… alguien más arriba en la cadena alimenticia.
Los soldados se tensaron.
Yo no me sorprendí. Lo sospechaba desde que vi los cadáveres.
¿A qué nos estamos enfrentando?
El científico tomó algunas muestras. Luego nos acercamos a lo que parecía un viejo centro de control. No servía. Tampoco había discos, ni documentos útiles.
Y entonces, lo escuchamos.
Un rugido.
—Maldición… otra vez —dije.
—¡Mierda, se escuchó más cerca! - Dijo un soldado-
—¡Se acerca algo!
Los pasos eran suaves… pero veloces.
Nos pusimos en posición. Apuntando.
El sonido se acercaba.
Y más.
Y más...
Uno de los soldados temblaba.
—Tranquilo —le dije—. No tengas miedo. Si ves algo… dispara.
Y de repente…
Silencio.
—Parece que alguien nos acecha —murmuré.
—Fiu… pensé que íbamos a—...
Una criatura saltó desde el techo.
Cayó sobre él.
—¡MIKE! ¡SUÉLTALO, MALDITO BICHO!
—¡AAAAAAAHHHHHH! ¡QUÍTENMELOOOO!
Más criaturas salieron de las sombras.
—¡DISPAREN!
Comenzó el caos. Disparos. Gritos. El eco se mezclaba con el horror.
Vi al soldado luchando por su vida.
—¡Mike! ¡Aguanta!
Apunté con cuidado…
Inhalé.
Disparé.
La criatura cayó muerta.
—¡Oh Dios! ¡¿Qué fue eso?!
—¿Estás bien? —le pregunté.
—Sí… creo que sí. Estoy algo rasguñado, pero…
Vi su brazo.
Me miró. Vio mi expresión.
—¿Qué?
Bajó la vista…
—¡¿QUÉ MIERDA?! ¡MI BRAZO!
Su brazo hervía… como si se derritiera por dentro. Como si lo hubieran bañado en aceite hirviendo.
Y no era lo único. Su cuello también estaba afectado.
El otro soldado gritó:
—¡Traytros! ¡Me estoy quedando sin balas!
Lo miré. Desesperado. Suplicando ayuda.
Pero no pude hacer nada…
Todo sucedía en cámara lenta.
¿Qué es esto?
¿Esto… lo causamos nosotros?
Entonces escuché un corte seco.
La cabeza del soldado rodó al suelo.
Leonidas estaba detrás. Espada en mano.
—No había nada que hacer. Quise acabar con su sufrimiento —dijo. Frío. Sin vacilar.
Thomas acabó con el último de los bichos.
Yo seguía arrodillado… en shock.
—¿Qué pasa? ¿Te vas a quedar ahí todo el día? —dijo Leonidas.
Me levanté. Sin palabras.
El otro soldado corrió hacia el cuerpo de Mike. Se tiró encima, llorando.
—¡MIKE! ¡MALDICIÓN! ¡TE DIJE QUE ERA MALA IDEA VENIR AQUÍ! ¡¿QUÉ LE DIRÉ A TU MAMÁ?! ¡MIKEEEE! ¡POR QUÉEEE!
Se quebró.
Yo… no podía perdonarme.
—Perdóname, Mike…
Leonidas habló:
—No perdamos tiempo. Ya vienen más. Tenemos las pruebas. ¡Vámonos!
Lo sabía. Tenía razón. No podíamos perder a más.
Tomé al chico por el brazo. Sin mirarlo.
—Oye… tenemos que irnos.
—¡SUÉLTAME! ¡¿POR QUÉ NO LO SALVASTE?! ¡ERA UN NIÑO! ¡¿ES ESO LO QUE HACEN LOS SOLDADOS DE PRIMERA CLASE?!
Las criaturas se acercaban. Thomas y los demás abrían fuego.
—¡VÁMONOS! —gritó el doctor Kraf.
Leonidas gritó:
—¡Traytros! Si él quiere quedarse, déjalo. ¡Andando!
No podía dejarlo. Lo tomé por el chaleco y lo arrastré.
Disparábamos mientras retrocedíamos. Llegamos a las cuerdas de salida.
Kraf se comunicó:
—¡Es Kraf! ¡Cuando lo diga, suban las cuerdas rápido!
Nos sostuvimos. Sujeté al chico con una mano, con la otra la cuerda.
—¡AHORA!
Nos subieron. Mientras ascendíamos, los bichos rugían abajo.
El chico… estaba destrozado.
Unos días después, fue el entierro de Mike.
Asistí sin avisar. Nadie sabía que estaba ahí.
El cielo estaba nublado, con ganas de llover. Hacía frío. Se sentía que ese día… era triste desde el aire mismo.
Me mezclé entre el público, de pie, a distancia.
Vi al soldado… abrazando a una mujer. Supuse que era la madre de Mike. Ella sostenía a una niña pequeña, probablemente su hermana menor.
El padre comenzó a orar.
Pasaron los minutos. Una fina llovizna empezó a caer. Poco a poco, la gente fue marchándose. El cementerio se fue quedando solo… silencioso.
Aproveché ese momento. Me acerqué a la tumba.
Me detuve frente a ella, en completo silencio.
Pensé en tantas cosas…
¿Cuándo fue la última vez que Mike vio a su madre?
¿A su hermana?
¿Tenía planes para mañana?
¿La última vez que fue feliz?
La vida es así…
En un abrir y cerrar de ojos, dejamos de pertenecer a este mundo.
¿Qué veremos el último día?
¿Una eterna oscuridad consciente… o el rostro de un Dios que anhelamos?
¿O seremos arrojados al castillo del infierno?
Mi rostro estaba desanimado.
Apreté el puño. Impotente.
Pude haber hecho más…
Me agaché y dejé una rosa sobre su tumba.
—Dicen que la rosa es como la vida… es hermosa, pero mientras recorres su tallo, te encuentras con espinas.
Aun así… sigue siendo hermosa.
No a todo el mundo se le da una rosa.
Así… es la vida.
Me levanté. Y me alejé caminando en silencio.
Perdóname, Mike…
----
💬 ¿Y tú?
¿Qué harías si descubrieras que todo lo que creías… fue programado en ti?
Comenta, vota y comparte si quieres leer más. Tu apoyo le da vida a esta historia.

Comments (0)
See all