Please note that Tapas no longer supports Internet Explorer.
We recommend upgrading to the latest Microsoft Edge, Google Chrome, or Firefox.
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
Publish
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
__anonymous__
__anonymous__
0
  • Publish
  • Ink shop
  • Redeem code
  • Settings
  • Log out

Overmage: Reencarné en un mundo sin magia… así que decidí crearla

Capítulo 05: “El Origen De Todo”

Capítulo 05: “El Origen De Todo”

Aug 24, 2025

Volumen 1: El Origen de Todo

Capítulo 05: “El Origen De Todo”

 

No lo tenían todo. Sus vidas habían sido duras, plagadas de carencias y momentos en los que el futuro parecía una puerta cerrada. Pero incluso así… eso que ahora sostenían, eso que compartían, era más que suficiente.

Era todo.

Ver a las dos personas que más amaba —una a su lado, la otra en sus brazos— llenaba a Inir con una calidez que no podía describir con palabras. Un fuego silencioso en el pecho, una paz que parecía flotar entre los latidos de su corazón.

“¡Amor, mira esto!” exclamó Ariel con una alegría chispeante en la voz.

“¡Mira esto!”

Inir giró la cabeza, curioso, y lo que vio le dibujó una sonrisa instantánea. Su hijo, envuelto en risas suaves y movimientos torpes, jugaba con la cola de su madre. Aquella larga y oscura extremidad, rematada en una punta en forma de flecha, se movía como un péndulo encantador ante sus ojos infantiles.

Es tan pequeño… pensó Inir, mientras una ternura abrumadora le cruzaba el pecho.

¡Debería probar poner mi cola! ¡Sí, definitivamente debería!

La idea apareció en su mente con una urgencia divertida… pero su oportunidad se desvaneció en un suspiro. El pequeño se había quedado dormido como si el mundo mismo lo hubiese arrullado.

El silencio que siguió fue apacible.

“Se ve lindo, ¿verdad?” murmuró Inir, sin dejar de mirar al niño. Su sonrisa, tranquila y suave, se mantenía flotando entre sus labios.

“¡Es la cosa más linda que he visto en toda mi vida!” respondió Ariel, con una emoción viva que se desbordaba en cada palabra.

Pero apenas terminó de hablar, sus ojos comenzaron a brillar con lágrimas. Intentó contenerlas, pero fue inútil.

“¡Lo siento!” sollozó de repente, llevándose las manos al rostro. “¡Lo siento, voy a despertarlo si sigo llorando!”

Su voz temblaba. El cuerpo también.

“Es que… es que… pensé que no lo lograríamos…”

Las palabras se le enredaban en la garganta, como si cada una tuviera que atravesar una barrera invisible de dolor. No era un llanto suave. Ya no. Las lágrimas fluían sin pausa, limpias y verdaderas.

Y sin embargo, no eran de tristeza.

Inir no sabía qué hacer.

Verla en ese estado le provocaba una incomodidad que no venía del fastidio, sino de la impotencia.

Lo único que pudo hacer fue abrazarla más fuerte. Acurrucarse contra ella.

Soy tan inútil…

Durante mucho tiempo había creído que era el único preocupado por sobrevivir, que todo el peso recaía sobre él. Pero al verla romperse así, de repente, como una presa cediendo al caudal contenido… lo entendió.

Ariel solo se hacía la fuerte. Todo este tiempo lo estuvo guardando… por dentro… lo estuvo soportando sola.

¡Qué tonto soy!

Por un momento había olvidado quién era ella. Siempre actuaba de la misma forma: se mostraba firme, resuelta, valiente… y luego, cuando todo parecía estar bien, lloraba en silencio, como si se lo hubiera permitido recién entonces.

Si no hubiera sido por eso… si no hubiera fingido fuerza… si no hubiera seguido avanzando con los dientes apretados…

Probablemente no estaríamos aquí ahora mismo.

Pensó eso mientras escuchaba su llanto quebrar la quietud, mientras miraba al bebé dormido en sus brazos.

“Si no fuera por ti, ninguno estaría aquí. Incluso esta pequeña cosita linda…” murmuró Inir, acariciando con la punta de los dedos las mejillas suaves del niño, con una ternura cuidadosa, como si el menor roce pudiera despertarlo.

Ariel alzó la vista y lo miró en silencio. Las lágrimas seguían cayendo.

“Siempre soy el que se queda atrás…” continuó Inir, su voz temblando apenas. “Soy demasiado miedoso. A veces, no soy capaz ni siquiera de decidir por mí mismo. Pero gracias a ti, puedo avanzar. Siempre estás ahí. Apoyándome, Ariel.”

“Sin vos, no sería nada.”

“Sin vos… jamás habría podido mantenerme en pie. Sos vos quien me da fuerza…”

Hizo una pausa. Se le cerró la garganta.

“…incluso cuando el mundo nos despreciaba. Incluso cuando nos trataron como si no valiéramos nada. Como si fuéramos bestias.”

Los ojos de Inir brillaban. La voz se le quebró.

“Sos mi mundo… así que no llores.”

La voz, al final, ya no le obedecía. También él se rompió.

“Tonto… también estás llorando” dijo Ariel entre risas entrecortadas, secándose las lágrimas con el dorso de la mano. “No me digas que no llore si tu también lo estás haciendo…”

“¡Te amo, Ariel!”

Y entonces, por primera vez, fue Inir quien dio el paso.

Siempre era ella quien lo hacía. Siempre era Ariel quien se inclinaba, quien lo besaba primero, quien borraba las dudas con la firmeza de sus actos. Pero esta vez, Inir se acercó sin dudar. Cerró los ojos y presionó sus labios contra los de ella.

Ariel lo miró, sorprendida, como si no hubiera esperado ese gesto. Pero sus labios ya estaban sellados por los de Inir.

No lo detuvo.

Se dejó llevar.

Mientras sus cuerpos permanecían unidos, sus largas colas se entrelazaron con una suavidad natural.

Tras aquel torbellino de emociones, ambos se secaron las lágrimas con los dedos, sin necesidad de palabras. Luego, sin poder evitarlo, rieron como si fueran dos niños en medio de una cita secreta.

Pero la alegría no tardó en moderarse.

“¡Oh! Casi se me olvida…” exclamó Ariel de pronto, con un pequeño grito lleno de emoción. “Tenemos que ponerle un nombre a nuestro bebé.”

“Jajaja… se me había pasado por completo, amor.” Inir soltó una carcajada cómplice, llevándose una mano a la frente.

Ambos rieron de nuevo, esta vez con ternura.

“Creo que ya sé qué nombre ponerle…” murmuró Ariel, con una expresión pensativa que se dibujó lentamente en su rostro.

“Yo también estaba pensando en ese nombre,” respondió Inir, asintiendo despacio. No le sorprendía que hubieran coincidido.

“Mamá se va a poner tan feliz…” continuó ella con un suspiro tembloroso. “Siempre quiso que el primer nieto llevara ese nombre. Iba a ponérselo al hijo de mi hermana, si alguna vez tenía uno… y sé que ella también estaría feliz.”

“Parece que tu nombre está decidido, hijo.” La voz de Inir era baja, casi un susurro.

“Bienvenido al mundo, mi querido Nykash…” dijo Ariel, y su voz volvió a quebrarse apenas.

“Nykash…” susurró Inir, dejando que el nombre se deslizara en el aire como un encantamiento. “En nuestro idioma significa ‘El Origen de Todo’, ¿no?”

Ariel asintió con suavidad.

“La abuela siempre decía que ese nombre debía marcar un nuevo comienzo para nuestra sangre.”

“Jajaja… ¡y tiene cara de Nykash!” rió Inir, con los ojos brillando de pura emoción.

“¡Quiero que mamá y mi hermana conozcan a Nykash!” dijo Ariel, con la voz rebosante de amor, como si cada palabra acariciara el nombre de su hijo.

La felicidad de Ariel era contagiosa.

Inir lo sentía en su piel. Verla así, tan llena de luz, lo inundaba de alivio.

Extraño a todos en el pueblo…

El pensamiento le cruzó la mente como un susurro olvidado.

Ha pasado tanto tiempo desde que nos fuimos. Tal vez… tal vez nunca debimos haber dejado nuestro hogar.

Allí afuera, en el mundo exterior, habían vivido momentos maravillosos. Habían conocido paisajes nuevos, saboreado el cambio, sentido el vértigo de lo desconocido.

Pero su verdadero hogar… siempre había estado aquí. En el bosque. Entre los suyos.

La alegría comenzó a diluirse, y en su lugar apareció el peso sutil del arrepentimiento. El mundo más allá era vasto, sí. Fascinante. Pero también cruel. Había belleza, pero también violencia. Oportunidades, sí… pero también heridas.

Nos equivocamos.

Pero al menos lo entendimos a tiempo.

Pronto volverían a ese lugar que los vio nacer. A sus raíces. A sus lazos. A la familia.

“Amor…” dijo Inir, con suavidad, “deberíamos descansar. Mañana será un día largo, y quiero que estés lo mejor posible para caminar hasta el pueblo. Estoy seguro de que allí podrán ayudarte, y por fin vas a poder descansar como merecés. Solo tenemos que hacer un último esfuerzo.”

Ariel asintió. No hacía falta más.

Se acomodó en el rincón donde habían hecho un pequeño nido improvisado. El silencio cayó como un manto sobre la vieja casa, tibia por dentro, rodeada de sombras por fuera. No había ruido. No había peligro. Solo el murmullo tenue del viento colándose entre las grietas.

Inir cerró los ojos con tranquilidad, aferrado al calor de la mujer que amaba.

Y por un tiempo, todo estuvo bien.

La noche avanzó sin sobresaltos, con el lento paso del tiempo arrullando sus respiraciones. Pero cuando todo parecía en calma, un ruido estalló en el exterior. Voces. Gritos. Zapateos.

Los ojos de Inir se abrieron de golpe.

¡Oh no! ¡Oh no! ¡Oh no!

¡Ellos ya están aquí!

El pensamiento lo atravesó como un cuchillo. La adrenalina subió tan rápido que casi le impide respirar.

Se incorporó en un segundo y, sin perder tiempo, agitó con fuerza el cuerpo de su esposa.

“Ariel. Amor… ¡Despertá! Tenemos que irnos. ¡Ellos nos encontraron!” dijo con la voz cargada de urgencia.

-CONTINUARA-

nicolasreynoso6868
Sluk

Creator

Comments (0)

See all
Add a comment

Recommendation for you

  • The Sum of our Parts

    Recommendation

    The Sum of our Parts

    BL 8.8k likes

  • Arna (GL)

    Recommendation

    Arna (GL)

    Fantasy 5.6k likes

  • Blood Moon

    Recommendation

    Blood Moon

    BL 47.9k likes

  • Earthwitch (The Voidgod Ascendency Book 1)

    Recommendation

    Earthwitch (The Voidgod Ascendency Book 1)

    Fantasy 3k likes

  • What Makes a Monster

    Recommendation

    What Makes a Monster

    BL 76.6k likes

  • For the Light

    Recommendation

    For the Light

    GL 19.1k likes

  • feeling lucky

    Feeling lucky

    Random series you may like

Overmage: Reencarné en un mundo sin magia… así que decidí crearla
Overmage: Reencarné en un mundo sin magia… así que decidí crearla

1.6k views1 subscriber

Después de morir, despertó en un mundo que parecía arrancado de una fantasía medieval. Al principio pensó que la magia sería algo natural, cotidiano… pero pronto descubrió que no existía. No había hechizos, ni conjuros, ni milagros. Y, aun así, sería él quien daría el primer paso. Tendrá que abrirse camino en un mundo que no está preparado para la magia… ni para lo que esta podría desatar.

En un mundo sin milagros, ¿será portador de esperanza… o el origen de una nueva pesadilla?
Subscribe

121 episodes

Capítulo 05: “El Origen De Todo”

Capítulo 05: “El Origen De Todo”

42 views 0 likes 0 comments


Style
More
Like
List
Comment

Prev
Next

Full
Exit
0
0
Prev
Next