Please note that Tapas no longer supports Internet Explorer.
We recommend upgrading to the latest Microsoft Edge, Google Chrome, or Firefox.
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
Publish
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
__anonymous__
__anonymous__
0
  • Publish
  • Ink shop
  • Redeem code
  • Settings
  • Log out

Overmage: Reencarné en un mundo sin magia… así que decidí crearla

Capítulo 06: “¿Por qué huimos?”

Capítulo 06: “¿Por qué huimos?”

Aug 25, 2025

Volumen 1: El Origen De Todo

Capítulo 06: “¿Por qué huimos?”

 

“Vel’tar morion’ha, thar’eloth nai’seiren”, escuchó decir una voz masculina. Era un sonido familiar, aunque lejano, como si emergiera desde una parte olvidada de su conciencia.

“Relan’dar tri’harneth ul’darai”, añadió una voz femenina, tan conocida como la anterior.

Voces. Voces extrañas.

Palabras que no lograba entender, en un idioma que no pertenecía al mundo al que recordaba haber pertenecido.

Junto a esas voces, un sonido se colaba entre todo: un crepitar persistente, como brasas vivas devorando todo a su paso.

¿Qué es eso…?

Otras voces comenzaron a surgir, también incomprensibles. A diferencia de las primeras, estas sonaban lejanas, ajenas, como si no tuvieran rostro ni cuerpo.

El sonido del fuego creció.

¿Por qué tanto ruido…?

¿Qué está pasando…? Pensó con fastidio.

El pequeño —reencarnado en el cuerpo de un bebé— frunció el entrecejo. No le gustaba haber sido arrancado de su siesta. De hecho, apenas había comenzado a ser consciente de que estaba durmiendo, pero eso no quitaba que el malhumor lo invadiera.

Abrió los ojos.

Lo primero que vio, a apenas unos metros frente a él, fue una casa envuelta en llamas.

¡¿Qué está sucediendo?!

¡¿Dónde estoy?!

Gritó en su mente. Su cuerpo no podía moverse, su garganta no emitía sonido. Solo su mirada temblorosa y su respiración entrecortada revelaban el miedo que lo paralizaba.

No entendía nada. Todo era confuso.

Ah… ya recuerdo.

Yo… realmente reencarné.

Había olvidado su nueva vida. Olvidado que era un bebé.

Por un momento creyó que todo había sido una ilusión. Y aunque se alegraba de que no lo fuera… el fuego, el caos, la sensación de peligro, todo lo devolvía a la Incertidumbre.

¡¿Por qué nuestra casa está en llamas?!

No era una mansión. Ni siquiera una casa particularmente especial. Pero era su hogar.

O al menos eso creía…

Vivíamos ahí… ¿verdad?

Comenzó a dudar.

Quizá solo estaban de paso. Quizá ese lugar nunca había sido suyo. Nunca había pertenecido a nadie. Pensó que sus padres no serían capaces de Quemarlo… pero, en el fondo, no los conocía. No lo suficiente.

Lo primero que intentó fue calmarse. Respirar. Mirar. Analizar con esos ojos tan nuevos, tan pequeños, lo poco que podía ver.

Su madre estaba frente a él.

Apenas podía sostener el movimiento. Más que correr, caminaba rápido. Forzaba cada paso.

Había pasado muy poco desde que dio a luz. Solo caminar debía de dolerle. Incluso estar de pie parecía un esfuerzo titánico.

Si su madre estaba allí, entonces… él debía de estar en brazos de su padre.

No había duda.

Sentía cómo lo sostenía con firmeza, acunándolo contra su hombro. Su pequeño rostro, apoyado en la tela áspera de su ropa, miraba hacia atrás. Por eso podía verla a ella: su madre, siguiendo sus pasos con esfuerzo.

Estaban corriendo.

O mejor dicho… huyendo.

A cada paso, se alejaban más de la casa envuelta en llamas. El humo, denso y ennegrecido, se desdibujaba entre los árboles que los rodeaban.

¿Por qué corremos…?

Parece que están desesperados…

Seguro me perdí de algo importante mientras dormía.

Se sintió frustrado por no haber estado despierto, por no saber desde cuándo estaban escapando, ni de qué.

Intentó observar. Tal vez, si prestaba atención, las respuestas se revelarían por sí solas.

Mires donde mires… todo era verde.

Árboles altos, gruesos, cubiertos de musgo. Arbustos que se amontonaban en el suelo como alfombras vivas. Enredaderas, ramas torcidas y hojas caídas. El bosque los envolvía por completo, como si los ocultara del mundo exterior.

Lo único que rompía esa selva silenciosa eran los rayos de sol.

Sin esos tenues destellos, nadie habría sabido que era de día.

¿Vivíamos en medio del bosque…?

Nunca me imaginé que esa casa estuviera en un lugar así… Este bosque es…

Sus pensamientos se detuvieron de golpe.

Unos gritos lo sobresaltaron.

“¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!”

La voz venía del frente. De su madre.

Se había tropezado.

En cuanto su padre lo oyó, se detuvo bruscamente. Giró en redondo, como si lo impulsara un instinto, y corrió hacia ella sin dudar.

La escena frente a él era confusa. Su madre estaba de rodillas, encorvada, sujetándose el abdomen mientras se quejaba entre jadeos. Las palabras que intercambiaba con su padre eran incomprensibles. Palabras sueltas. Urgentes. Ahogadas.

¡Eh! Mamá está sangrando… ¡pierde mucha sangre entre las piernas!

Sintió que el estómago se le encogía.

Por un segundo se aferró a la idea de que tal vez era sangre vieja. Quizá quedó ahí desde que nací…

Podría haberse impregnado en su ropa desde entonces.

Pero el rostro de su padre disipó cualquier esperanza.

Él también lo había notado.

Se le notaba en los ojos. En la forma en que sus labios temblaban sin llegar a decir nada.

No es sangre vieja.

Es reciente.

Su madre, por otro lado…

El rostro de ella era puro sufrimiento.

Cada mueca, cada espasmo, era como una herida que se abría en su corazón.

Verla así… lo destrozaba.

No quiero perderla.

No otra vez.

No quiero perder a una madre otra vez…

¡Esto no puede estarme pasando de nuevo!

¡No quiero que muera!

¡Quiero tener una familia… vivir con ellos… disfrutar!

El mundo se estaba desmoronando frente a sus ojos, y él no podía hacer nada.

Entonces, algo cambió.

La expresión de su madre, antes marcada por el dolor, se endureció de golpe. Sus ojos brillaron con una furia incontenible, como si el miedo hubiera sido devorado por una voluntad inquebrantable.

“¡Ihn ta’shyan!” rugió, con voz firme, mientras empujaba bruscamente a su padre hacia atrás.

De pronto, ella se colocó encima de él, cubriéndolo, como si su cuerpo fuera un escudo dispuesto a recibir cualquier ataque. El bebé quedó atrapado entre ambos, presionado contra el pecho de su padre y el vientre dolorido de su madre.

Sus voces se cruzaron otra vez.

Después de un breve intercambio, la mujer de cabello blanco se irguió. Con una fuerza que parecía no pertenecerle a un cuerpo tan herido, volvió a ponerse en pie. Sin mirar atrás, con una determinación feroz, siguió adelante.

¿Qué fue eso…?

¿Qué sucedió…?

¡No comprendo nada!

¡Tengo miedo!

Sus ojos, nublados por el terror, parpadearon con dificultad. Y entonces… lo vio.

Entre las sombras del bosque, algo brillaba.

Era solo una pequeña punta luminosa, tan delgada que casi se perdía entre las ramas. Pero ahí estaba. Se asomaba como un diente afilado en la oscuridad.

¿Qué es eso…?

No sabía explicarlo, pero una voz —una muy antigua, tal vez instintiva— le gritaba que corriera.

Peligro. Eso es peligro.

Quiso advertirles. ¡Quiso gritar!

Pero no podía.

No tenía forma. No existía ningún método.

Solo podía mirar… y esperar.

Sus padres avanzaban a la par ahora. Su padre ya no corría; no quería dejar atrás a su madre. Ella, a pesar del dolor, seguía adelante sin detenerse.

Y entonces…

Un destello atravesó el aire.

¡Una flecha!

¡Es una flecha! ¡Una flecha!

Pero su madre…

De alguna manera, esquivó el disparo.

Estaba de espaldas. No podía haberla visto venir. No tenía cómo. Y, aun así, lo hizo.

Él no entendía cómo lo había logrado. Solo sentía alivio.

Gracias… gracias por estar bien…

No podía asegurar que fuera una flecha. Tal vez era otro tipo de proyectil. No importaba. Lo que sí sabía era que eso podía matar. Y alguien lo había lanzado para hacerlo.

¡Tengo miedo!

¡Tenemos que irnos rápido!

Pero ella… ella no se detenía. Solo apretaba los dientes y avanzaba.

Él la miró con atención.

Su madre se mordía los labios. Apenas podía seguir en pie. En sus ojos, a pesar del orgullo, brillaban lágrimas contenidas. Un sufrimiento silencioso que quemaba más que el fuego de aquella casa.

Quiero tocarte…

Quiero agradecerte… decirte que te amo y que estás haciendo tanto por mí…

Pero no puedo. No puedo hacer nada. Nada de lo que haga te llegará.

Un nudo le apretó el pecho. La impotencia lo desgarraba por dentro.

Estuvo a punto de llorar. El miedo, la desesperación, el amor contenido… todo quería salir.

Pero no lo haría. No debía llorar.

No quería añadir más peso a la carga que ella ya llevaba.

-CONTINUARA-

 

nicolasreynoso6868
Sluk

Creator

Comments (0)

See all
Add a comment

Recommendation for you

  • The Sum of our Parts

    Recommendation

    The Sum of our Parts

    BL 8.8k likes

  • Arna (GL)

    Recommendation

    Arna (GL)

    Fantasy 5.6k likes

  • Blood Moon

    Recommendation

    Blood Moon

    BL 47.9k likes

  • Earthwitch (The Voidgod Ascendency Book 1)

    Recommendation

    Earthwitch (The Voidgod Ascendency Book 1)

    Fantasy 3k likes

  • What Makes a Monster

    Recommendation

    What Makes a Monster

    BL 76.6k likes

  • For the Light

    Recommendation

    For the Light

    GL 19.1k likes

  • feeling lucky

    Feeling lucky

    Random series you may like

Overmage: Reencarné en un mundo sin magia… así que decidí crearla
Overmage: Reencarné en un mundo sin magia… así que decidí crearla

1.6k views1 subscriber

Después de morir, despertó en un mundo que parecía arrancado de una fantasía medieval. Al principio pensó que la magia sería algo natural, cotidiano… pero pronto descubrió que no existía. No había hechizos, ni conjuros, ni milagros. Y, aun así, sería él quien daría el primer paso. Tendrá que abrirse camino en un mundo que no está preparado para la magia… ni para lo que esta podría desatar.

En un mundo sin milagros, ¿será portador de esperanza… o el origen de una nueva pesadilla?
Subscribe

121 episodes

Capítulo 06: “¿Por qué huimos?”

Capítulo 06: “¿Por qué huimos?”

38 views 1 like 0 comments


Style
More
Like
List
Comment

Prev
Next

Full
Exit
1
0
Prev
Next