Volumen 1: El Origen De Todo
Capítulo 13: “¿No seré un genio?”
Seis meses después de su nacimiento…
¡Wow! El bosque sí que es inmenso, pensó mientras observaba desde una ventana.
El bebé de seis meses estaba en el segundo piso de su casa, observando por primera vez el mundo exterior a través de una ventana. Al principio pensaba que vivía en una ciudad o algo similar, pero lo que veía con sus ojos le decía lo contrario: seguía en el bosque donde había sido dejado. Más bien, acababa de descubrir que estaba viviendo en un pequeño pueblo
La inmensidad del bosque era abrumadora. Parecía un vasto mar de árboles que se extendía hasta donde alcanzaba la vista.
Frente a él podía observar algunas casas que parecían estar hechas del mismo material que la suya: madera y piedra.
¡Es hermoso!
No puedo ver muchas cosas, pero, por alguna razón, me divierte sentarme aquí, observar el cielo, los árboles y esas aves tan extrañas… ¿Son aves, verdad?
No sé cuánto tiempo llevo pegado a la ventana, pero me gustaria quedarme un buen rato viendo.
Entonces decidió acercarse un poco más a la ventana y pegarse a ella para tener una mejor vista.
Desde su posición, podía observar al Sr. Estúpido blandiendo un objeto en sus manos, cuyo nombre parecía ser Lehrt.
¿Qué se supone que está haciendo?
¿Ya se volvió loco?
Está repitiendo el mismo movimiento una y otra vez, sin parar.
De pronto, sus pensamientos se interrumpieron por una revelación:
¡Un momento! ¡Eso que tiene en las manos es una espada!
Lehrt parecía estar practicando esgrima o algún tipo de técnica con la espada. No entendía el motivo de repetir el mismo movimiento constantemente, pero, como no tenía idea de cómo usar una espada, decidió no seguir reflexionando al respecto.
Además de sorprenderse por la espada, algo más captó su atención: los músculos del Sr. Estúpido. Estaba sin camiseta, y su físico era impresionante. Sin duda, tenía un cuerpo bien entrenado y en excelente forma.
No conocía esa faceta de Lehrt, pero, por lo que veía, era una persona disciplinada. Ahora entendía adónde iba cuando no lo veía en casa.
¡Quiero aprender! Me gustaría saber usar la espada, aunque… aunque parece que, de momento, no puedo, pensó mientras miraba hacia abajo y observaba su pequeño y delicado cuerpo moreno.
Mmm… ahora que lo pienso, ¿por qué estará practicando?
¿Será para protegerse? ¿Protegerse de qué…?
Se preguntó a sí mismo, confundido.
Se supone que si entrena con un arma es para defenderse o… ¿matar a alguien?. Bueno, después de lo que pasé por culpa de esos perseguidores cuando nací, creo que, en este mundo, saber defenderse es algo necesario.
¿Eso no quiere decir que este mundo es peligroso?
Todo parecía indicar que estaba en lo correcto al pensar que este mundo podría estar situado en una edad medieval, similar a la que ocurrió en su mundo anterior.
Si este mundo estuviera desarrollado, lo más probable es que usaran armas de fuego en lugar de espadas. Sería lo más lógico.
Tras pensar en ello, se alejó un poco de la ventana y comenzó a rememorar algunas de las cosas que habían sucedido en los últimos meses.
Hace apenas unas semanas, había logrado aprender a gatear.
Gracias a los conocimientos de su vida anterior, tenía entendido que los bebés tardaban más en alcanzar esta etapa, pero, para este momento, ya lo dominaba bastante.
Desde hace un tiempo, había querido empezar a gatear y conocer el lugar en el que vivía. Su curiosidad lo impulsaba, y esos sentimientos lo llevaron a desarrollarse de manera abismal.
En cuanto se dio cuenta de que podía gatear, no lo pensó dos veces y comenzó a recorrer cada rincón de su casa. Con el tiempo, se aprendió de memoria cada cuarto, hasta el punto de descubrir que aquella casa era inmensa.
La vivienda estaba conformada por dos niveles:
En la planta baja se encontraba su habitación, la cocina, la sala de estar y el comedor. Mientras tanto, en el primer piso estaba la habitación de la mujer y el hombre que podría considerar como sus nuevos padres. Además, había una habitación con camas adicionales y otra que parecía ser un estudio, con una estantería repleta de libros y cosas extrañas.
En ese momento, se encontraba precisamente en el estudio, en el en primer piso.
Hubo momentos en los que no solo gateaba durante el día, sino también por la noche, movido por la emoción de descubrir cosas nuevas. Aquella curiosidad era algo que no podía contener. Llegó incluso al extremo de escaparse de la cuna y pasear por la casa en plena madrugada.
Sin embargo, una noche presenció algo que no esperaba. Fue testigo de una escena profundamente vergonzosa.
Ah, esa noche fue muy vergonzosa para mis ojos, pero…
Durante las últimas semanas, había estado durmiendo en la cama junto a Lehrt y Sariel.
¿Quién es Sariel? Pues… ella es ella. O sea, la señorita de buenos pechos.
Solía haber días en los que dormía en mi cuna, y esa noche fue una de esas.
Ese día, durante la noche, subió las escaleras gateando, como ya se le había hecho costumbre.
Una vez en la primera planta, observó desde el pasillo cómo la puerta de la habitación de Sariel y Lehrt estaba medio abierta. Una tenue luz amarilla sobresalía de ella, iluminando levemente el pasillo donde se encontraba. En ese momento, se preguntó cuál era el motivo, ya que eso era bastante raro; normalmente, todo estaba oscuro a esas horas.
La curiosidad no tardó en invadir su mente, y rápidamente se dirigió hacia la habitación. Cuando asomó la cabeza, se encontró con algo indescriptible para alguien sin experiencia en ese ámbito.
¿Qué… qué está pasando?
Al verlos uno encima del otro, sintió un calor incómodo y una profunda vergüenza. No había dudas: Sariel y el señor estúpido lo estaban haciendo… y de una manera apasionada, casi bárbara. Era como ver un video para adultos en directo.
¡¿Qué demonios?! Pensó mientras su cara se encendía como una lámpara. ¡Esto es demasiado!
No tardó en esconderse, completamente avergonzado. Los gemidos de Sariel no dejaban de resonar en sus oídos, y mientras más los escuchaba, más se hundía en su propia vergüenza.
En un principio, pensó en irse. Debería largarme, ¡esto no es asunto mío!. Pero no lo hizo. Al contrario, la curiosidad lo llevó a asomar los ojos una vez más para verificar lo que estaban haciendo. En realidad, ya sabía lo que hacían, pero no podía salir de su asombro.
Solo un segundo más… solo para confirmar.
Dos días después, seguía sintiendo una mezcla de vergüenza y fascinación al recordar aquellas escenas. ¡Esas imágenes! ¡Dios, no puedo quitármelas de la cabeza!
No sabía cuánto tiempo había estado observándolos, pero recordaba claramente el momento en que Lehrt puso esa expresión boba mientras movía y besaba los pechos de Sariel bruscamente. Fue entonces cuando decidió retirarse, completamente abrumado.
Aquellas escenas lo dejaron sorprendido… y no en el mejor de los sentidos. Aunque quería seguir mirando por mera curiosidad, sabía que no debía hacerlo. Su mente estaba dividida: por un lado, deseaba ver el cuerpo desnudo de Sariel; por otro, simplemente no podía verla de esa manera.
De hecho, se daba cuenta de que no albergaba pensamientos lujuriosos hacia ellos. Observaba el cuerpo de Sariel con el mismo respeto con el que admiraba los músculos de Lehrt. Por más que lo intentara, su cerebro no lograba cambiar esa perspectiva.
En los últimos meses, esas dos personas se habían convertido en su familia. Quizá por eso no podía verlos de otra forma. Sin embargo, la vergüenza de haberlos visto en una situación tan íntima no se iba por nada del mundo.
Lo único que realmente sintió de forma intensa fue una pequeña señal de celos. Envidiaba el amor que se tenían el uno al otro.
Después de aquella noche, hubo otras ocasiones en las que ocurrió lo mismo. Sin embargo, decidió no darles importancia. Después de todo, eran su familia, y debía respetar sus momentos íntimos.
Eso… eso no volverá a pasar. Lo prometo.
Así como aprendí a gatear rápidamente, lo cierto es que me estoy desarrollando demasiado rápido. Me refiero en relación a lo mental.
Aunque, siendo sincero, tengo una mente demasiado madura.
Lo que quiero decir es que cada vez me adapto con mayor rapidez. Por ejemplo, algo de lo que me he dado cuenta es que ya comprendo un porcentaje bastante grande del idioma de este mundo. En realidad, no es tan difícil. Es bastante parecido al sistema de mi vida pasada, aunque con ligeros cambios en la gramática.
Si no fuera por los conocimientos de mi vida anterior, lo más probable es que las cosas me costarían tanto como a un bebé normal.
Gracias a mi adaptabilidad, he sido capaz de aprender los nombres de las dos personas con las que vivo. Sinceramente, no fue nada difícil; de hecho, solo los memoricé al escucharlos llamarse por esos nombres varias veces. Quiero suponer que esos son sus nombres, jajaja.
Además, ya puedo comprender una cantidad considerable de palabras. Ahora entiendo algunas conversaciones sin que mi cabeza explote.
Uh… Me había olvidado por completo de mi nombre. Aunque no estoy seguro de si realmente lo es, supongo que debe serlo, ya que siempre me llaman con esa palabra.
El supuesto nombre sería “Nykash”. La verdad es que lo he memorizado de esa forma, aunque no sé si se pronuncia de otro modo. Pero creo que ese debe ser mi nombre.
De todas formas, en algún momento lo descubriré. Jajaja…
De repente, mientras meditaba sobre esto, una pregunta cruzó por su mente:
¿No seré un genio?
¡Por supuesto que lo soy! O al menos eso me gustaría decir. La realidad es que solo tuve suerte de conservar mis memorias.
En ese momento, se sintió algo deprimido mientras observaba el cielo azul y despejado. No soy ningún tipo de genio, y probablemente jamás lo seré. Solo estoy haciendo trampa en comparación con otros bebés.
Aunque… podría hacerme pasar por uno.
O sea, soy alguien que puede sumar incluso a esta edad. Su imaginación comenzó a explorar las posibles oportunidades que esto podría traerle en el futuro.
¡Espera un momento! Tal vez los genios son genios porque tienen las memorias de su vida pasada.
Oh, ¿no seré acaso el genio que descubrió que los genios se convierten en genios porque tienen sus memorias pasadas?
¡Wow! Soy un genio… pensó, con sarcasmo.
Definitivamente acabo de inventar un trabalenguas. Esta vez, suspiro, un tanto molesto por lo estúpido que puede llegar a ser a veces.
-CONTINUARA-

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