Volumen 1: El Origen De Todo
Capítulo 14: “¡Es mi enemiga jurada!”
No soy un genio, pero tampoco es que tenga que serlo. Con vivir una vida tranquila me conformo. Además, Sariel y Lehrt me quieren de todas formas; si no fuera así, no me estarían cuidando como lo han estado haciendo.
Suelo pensar en ellos como mis padres, pero cuesta llamarlos de esa manera. Me pesa hacerlo, sabiendo que mis padres fueron esas dos personas que lo dieron todo para que yo sobreviviera. Se quedó pensativo al respecto.
Llamar “padres” a estas dos personas le hacia sentir un poco mal, como si los estuviera reemplazando de alguna forma. Aunque también deseaba hacerlo. Creía que se lo merecían. Después de todo, tanto Sariel como Lehrt eran muy buenas personas y siempre estaban para él.
Para cualquiera, algo como eso podría ser insignificante, pero para él era algo muy importante. Consideraba que la familia era lo más valioso que podría tener en esta nueva vida. En esta vida quiero disfrutar y sentir lo que es tener una familia.
Si bien ya atesoraba lo que estaba viviendo, quería seguir disfrutando de lo mismo por el resto de su vida.
¡Voy a llamarlos padres! Después de todo, actúan como si en realidad lo fueran. No sería justo no llamarlos así cuando han hecho tanto por mí.
Me siento un poco mal por mis verdaderos padres, pero estoy seguro de que lo entenderán, a donde sea que estén. De ahora en más, Sariel será mamá y Lehrt, papá.
Parece tonto, pero me pone feliz. Ya quiero que llegue el momento en que pueda hablar y decirles “mamá” y “papá”. Espero que sea pronto, pensaba mientras veía su reflejo en la ventana.
Ahora que lo pienso, tengo el mismo color de ojos que Sariel. Tal vez, en verdad, ella tenga algo de mi verdadera madre. Las dos son idénticas, a pesar de algunos rasgos distintos. Eso explicaría que los tres tengamos el mismo color de ojos. Bueno, no importa. De ahora en más, la llamaré madre. No importa si no nací de su vientre.
De esta manera, había decidido que ellos serían su familia. Durante esos meses había tenido dudas, pero Sariel y Lehrt eran personas igual de buenas que sus padres biológicos, y creía que merecían el mismo respeto que le daban.
De repente, algo le golpeó la cabeza. El objeto debía ser muy duro, ya que sintió un impacto fuerte en la parte trasera.
Mientras levantaba la mirada y tocaba la zona impactada, observó algo que lo obligó a quedarse completamente paralizado. Frente a él había un montón de pequeñas luces o esferas doradas flotando. Sin embargo, cuando pestañeó, todo desapareció. Ese extraño mundo que había visualizado con sus ojos se desvaneció como si nunca hubiera existido.
¿¡Qué fue eso!?
¿Es real lo que vi, o solo fue algún tipo de alucinación provocada por el golpe que acabo de recibir?
Se sintió tan real como para creer que fue algo inventado por mi cerebro. Pero… fue tan rápido que no sé qué pensar.
¡Era hermoso! Era como un mundo distinto al que mis ojos ven en este instante.
Quedo desconcertado. A pesar de lo maravillado que estaba, descarto de inmediato la posibilidad de que aquello fuera real. No había forma. Tan solo recibió un golpe en la cabeza, y eso seguramente le hizo ver cosas raras por un instante. No había otra explicación para lo que vio.
Al mirar al suelo, noto que el objeto que lo había golpeado era una figura tallada en madera. Parecía representar a algún individuo de su raza.
¡Cierto! ¡Me habían golpeado! Pensó al recordar el desconcierto que había vivido hace apenas unos segundos.
¡Eso dolió mucho!
¿¡Quién fue el que me lanzó esto!? se preguntó, girando con enojo mientras trataba de calmar el dolor.
Entonces la vio.
La culpable de todo estaba allí, observándolo con descaro, una sonrisa pícara dibujada en su rostro.
Se me había olvidado que estaba con alguien más en esta habitación.
Había estado tan absorto en sus pensamientos que olvido que, hasta hace unos minutos, estaba “jugando” con otro bebé en esta habitación. Aunque, para ser honesto, más que jugar, solo le seguía la corriente. No le parecían divertidos ese tipo de juegos.
De hecho, reflexionaba que algo como golpear y lanzar juguetes de madera no debería entrar en la definición de jugar.
Claro que tampoco sabía mucho de cómo se supone que juegan los niños. En su vida anterior, nunca tuvo a nadie con quien divertirse.
La pequeña bebé, que parecía estar burlándose, tenía el mismo color de cabello que él: un blanco característico entre las personas de este lugar. Además, sus ojos eran completamente verdes y deslumbrantes.
Esta niña es muy molesta.
Si no recuerdo mal, su nombre es Lucy, y por alguna razón parece disfrutar viéndome enojado.
Aunque, para ser justo, yo también disfruto viéndola molesta. Podríamos decir que el sentimiento es recíproco.
Digamos que somos como rivales.
¿Rivales? ¡Claro que sí!
Lucy es la persona que toma leche del mismo pecho que yo. ¡Es mi enemiga jurada!
Ella es la hija de la nodriza, Nyria. Sé que soy yo quien le roba a su madre para poder beber de su leche, pero…
¡Las tetas de su madre me pertenecen! ¡Solo yo debería ser capaz de beber de ellas!
Mientras reflexionaba sobre eso, tomó el muñeco de madera entre sus manos y pensó: Como alguien que respeta la igualdad de género, no me voy a quedar con los brazos cruzados.
¡Lo siento! ¡Yo no fui quien comenzó esta guerra, Lucy!
El muñeco voló directo hacia la cara de Lucy. Estaba a punto de impactarla de lleno, mientras el bebé no podía ocultar su rostro pícaro de felicidad.
Esta gran batalla jurada con Lucy no había surgido de la nada. Todo comenzó el día en que la bebé se burló de él mientras tomaba leche. Al principio, tenía la intención de compartir con ella, pero tras sus burlas, todo tratado de paz respecto a la teta de Nyria quedó roto.
Así veía él el inicio del conflicto, pero la verdad era otra: él era el verdadero usurpador de tetas, mientras que Lucy solo protegía lo que era suyo. En otras palabras, ella defendía su propiedad privada.
Para su mala suerte, Lucy esquivó el muñeco rápidamente justo antes de que el objeto impactara en su rostro.
¡Monstruo! ¿¡Cómo hiciste para esquivar mi súper ataque!? pensó sorprendido por las habilidades de su enemiga jurada.
Lucy no hizo más que sonreír tras esquivar el ataque. Como si disfrutara del momento, le devolvió el proyectil con precisión.
Como esperaba de mi enemiga… pensó mientras el juguete volaba en su dirección. Sin embargo, cuando el objeto estuvo cerca de impactarlo, el tiempo pareció detenerse. Fue capaz de analizar fácilmente su trayectoria y, sin dudarlo, se movió rápidamente hacia un costado, esquivando el ataque.
No sé qué fue eso ni cómo lo esquivé, pero estuvo muy divertido.
¡Ahora me toca atacar a mí!
Apenas formuló ese pensamiento, una oleada de juguetes de madera apareció en su campo de visión.
¡Oh, mierda! gritó en su mente, asustado, mientras intentaba esquivar el bombardeo. Sin embargo, fue inútil.
Los juguetes cayeron sobre él, y aunque sufrió bastante, el dolor no fue suficiente para detener sus ganas de contraatacar.
De repente, escuchó dos voces familiares riéndose a lo lejos.
De inmediato dirigió su mirada hacia el lugar del que provenían las carcajadas y se encontró con su madre, Sariel, y la nodriza, Nyria.
Ambas intercambiaron algunas palabras, y él, a duras penas, logró captar parte de la conversación.
¿Qué nos llevamos bien? dedujo de las pocas palabras que entendió.
¡Claramente las cosas no son así! ¡Ella es mi enemiga!
Al final de todo, terminó jugando con la bebé sin darse cuenta. Lo más gracioso fue que, en ningún momento, pareció notar que estaban jugando desde el principio. Además, había sido derrotado por Lucy.
-CONTINUARA-

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