Bajando las escaleras, mi padre se encontraba recibiendo a los invitados – Les presento a la familia Windsor Miller
¿Acaso él es Henry?
Henry, un joven de catorce años, se parecía mucho a su hermano menor, Gilbert. Ambos compartían esos ojos verdes con un brillo imposible de ignorar y un cabello que, bajo la luz, parecía reflejar un azul oscuro casi irreal. Me pregunté si él estaría realmente de acuerdo con el compromiso.
Durante la cena, el bullicio me envolvía como un murmullo lejano. No pude probar un solo bocado; era abrumador pensar que estaba conociendo a la familia que, algún día, sería también la mía. Entre los rumores de la mesa escuché mi nombre. ¿Me habían hablado a mí?
Un leve toque en la pierna me hizo regresar a la realidad. Grace, mi hermana, me miraba con complicidad.
- ¿Qué cosa? - susurré, sorprendida.
- Claro que nos emociona asistir al baile. Queremos ver los bellos vestidos que las damas lucirán - respondió Grace con un entusiasmo que yo no sentía. Hablaban del Baile de la Victoria, el evento más esperado del año.
- Mad, ¿te sientes bien? Casi no has comido - preguntó mi padre, con ese tono que mezclaba preocupación y discreción.
- Todo está bien, papá. Creo que ya estoy satisfecha - En realidad, el aire me resultaba denso, sofocante. Quería salir de allí. Me preguntaba si solo él había notado mi incomodidad… o si todos lo habían hecho.
Cuando llegamos a la mansión de los Evergreen–Bailey, quedé sin aliento. Parecía un reino propio: columnas imponentes y vitrales que atrapaban la luz. El sonido de pasos descendiendo las escaleras capturó mi atención. Alcé la vista y la vi.
Madelyne.
Tenía apenas doce años, pero su mirada poseía una fuerza que no esperaba, sus ojos, de un azul profundo, parecían contener un mar en calma, y su piel morena brillaba bajo la luz de los candelabros, el vestido azul que llevaba resaltaba cada matiz de su presencia.
En ese instante supe que esa primera visión quedaría grabada en mi memoria.
Durante toda la cena no pude apartar la mirada de ella, se encontraba inmersa en sus pensamientos y solo jugaba con la comida.
- Mi querido amigo Charles y su familia han venido para que Madelyne y Henry convivan, y poder oficializar el compromiso – Dijo el padre de Madelyne.
- Gracias Viktor, hace tiempo no nos veíamos, jamás había visitado tu casa da campo, que en realidad es una gran mansión – Contestó mi padre – Parece ser un lugar bastante exquisito.
- Por esa razón nos parece un buen lugar para criar a nuestras hijas.
- Sin embargo, después del compromiso volveremos a los eventos de la corte, como el Baile de la Victoria – añadió Emma, la madre de Madelyne.
- Apuesto que las jóvenes están emocionadas por asistir al baile – dijo mi mamá - ¿No es cierto Madelyne?
Después de una pausa sorpresivamente Madelyne dijo - ¿Qué cosa?
- Claro que nos emociona asistir al baile. Queremos ver los bellos vestidos que las damas lucirán - respondió Grace.
- Mad, ¿te sientes bien? Casi no has comido —preguntó Viktor.
- Todo está bien, papá. Creo que ya estoy satisfecha - ¿Me permites ir al jardín?, quizás así mejore mi apetito – añadió un poco más animada.
- Está bien Mad, de hecho, Henry podría ir contigo – Al escuchar eso no pude evitar emocionarme, tendría la oportunidad de conocerla más.
- ¿Vamos Mad? – pregunté, regalándole una sonrisa. Pero solo obtuve de ella una mirada de desdén, ¿acaso le habría molestado que la llamara Mad?
Continuamos caminando hacía el exterior, había un gran pabellón de cristal, rodeado de jardineras donde estaban plantados rosales rojos y fuentes de agua maravillosas.
- Aquí es – dijo de manera cortante Mad.
- Realmente es un lugar lindo – contesté asombrado, mientras ella caminaba hacia una de las fuentes para empezar a caminar sobre el borde.
- Sí.
- ¿Te gusta venir mucho aquí?
- Sí.
- Bueno… ¿y qué más te gusta hacer? – esperaba romper la monotonía de la conversación.
- Te diré algo Henry, no me quiero casar contigo, tampoco estoy interesada en simpatizar contigo – dijo de manera fría pero clara, me seguía ignorando mientras caminaba alrededor de la fuente.
- Pues aún no te he propuesto matrimonio – estaba intentando no ser grosero con ella, pero a su vez directo.
- Bien.
- Al menos podríamos intentar ser amigos y después decidiremos.
- Lo más coherente que acabas de decir.
- ¿Qué cosa?, ¿ser amigos? – pregunté intrigado
- ¡No! Sobre decidir sobre nuestro futuro, yo… quiero ser como mi papá… una gran piloto-
- ¿Y después de eso?
- Aún no lo sé, no he descifrado el desenlace de mi historia.
- Yo creo que estarías mejor casándote conmigo y listo – quise molestarla un poco a manera de burla.
- ¡Que prepotente! ¿cómo te atreves? – se había enojado bastante.
De pronto empezó a caminar hacia mí, pero el tacón de su zapato se rompió de repente y perdió el equilibrio cayendo de la fuente golpeándose fuertemente la cabeza.
- ¡Madelyne! – grité con desesperación, mi corazón empezó a latir fuertemente por los nervios, había quedado completamente inconsciente.
Continuará...
Esta novela también está siendo publicada en el idioma inglés, por esta misma plataforma llamada Between our heaven across the sea, te invito que de igual manera me ayudes como lector, de antemano muchas gracias y nos veremos en el próximo episodio.
Atte. BF Crunch <3

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