El silencio de la sala se prolongó incluso después de que la conexión con sus tatuajes fuera completada. El anciano observaba a Mu Sheng con la expresión de quien contempla un metal tan puro que teme estropearlo con el tacto. Pero Mu Sheng no pensaba en el anciano, ni en su sorpresa, ni en los murmullos que resonaban a lo lejos en los pasillos de la Asociación del Pacto Vivo.
Pensaba en algo más profundo.
Su camino.
Había dominado el arte de las armas en su vida anterior, perfeccionado técnicas marciales y pulido su control elemental hasta convertirlo en una extensión natural de su cuerpo. También fue un experto en matrices, talismanes y herramientas espirituales, disciplinas complejas que en su mundo eran consideradas artes supremas.
Pero nunca había invocado.
Jamás había podido.
La invocación… no existía donde él vivía antes de reencarnar.
Por primera vez en mucho tiempo, Mu Sheng sintió una chispa de interés genuino arder en su pecho. No asombro. No emoción. Algo más difícil de definir. Un deseo silencioso, concreto, casi frío en su precisión.
Una senda nueva.
Una incógnita.
Un territorio que nunca cruzó.
«Si en este mundo existe algo que mi vida pasada jamás me permitió tocar… entonces ese será mi nuevo camino.»
El anciano notó el leve cambio en su mirada, aunque Mu Sheng seguía inexpresivo.
—Parece que algo te inquieta, muchacho.
Mu Sheng levantó la cabeza.
—Quiero elegir un camino —dijo con voz tranquila—. Y he decidido convertirme en Coleccionista invocador.
El anciano parpadeó un par de veces. No era sorpresa. Era una evaluación silenciosa, como si calculaba mil posibilidades al mismo tiempo.
—Los invocadores, ¿eh? —murmuró mientras acariciaba su barba—. Un rumbo complicado… pero no imposible para alguien como tú.
Mu Sheng no respondió. No necesitaba justificar su decisión.
El anciano suspiró y luego negó con la cabeza.
—Debo decirte algo, y debes escucharlo con atención. La Asociación del Pacto Vivo no entrena invocadores. Tampoco realiza pruebas para descubrir afinidades de invocación. Esa rama está monopolizada por otra institución.
—¿Cuál? —preguntó Mu Sheng sin rodeos.
—La Orden de los Custodios del Alma —dijo el anciano, con un tono solemne—. Los únicos capacitados para evaluar si un joven posee afinidad con criaturas espirituales. Solo ellos pueden decirte si naces con el talento para la invocación… o si no está en tu destino.
Mu Sheng no mostró reacción alguna.
—¿Dónde puedo encontrarlos?
El anciano guardó silencio unos segundos antes de responder.
—En la Ciudad del Alba, al oeste. A tres días de camino si te mueves rápido. Es un viaje que solo los determinados intentan, porque la mayoría recibe la misma respuesta: “sin talento”.
El anciano se acercó, apoyando una mano en el hombro del joven. Era la primera vez que lo tocaba, y aun así Mu Sheng permaneció inmutable, permitiendo el gesto.
—Debes saber algo, Mu Sheng. No todo el mundo puede convertirse en invocador. Es el tipo de Coleccionista más raro de todos. Muchos jóvenes promesa terminan rechazados… aunque antes creían tener gran talento.
—Entiendo —respondió Mu Sheng.
Pero el anciano no terminó. Su voz bajó un poco, volviéndose más íntima, más seria.
—Si la Orden te dice que no tienes afinidad… no te atrevas a pensar que tu vida queda limitada. —Su mano tembló ligeramente, no por miedo, sino por respeto hacia quien tenía delante—. Ya tienes un talento que supera al de la mayoría. Tatuajes dorados como Novato… fuerza innata… control mental natural… Ese potencial no se ve todos los días.
Sus ojos se entrecerraron, estudiando la cruz dorada sobre el ojo del joven.
—No importa cuál sea tu camino final. Invocador, guerrero, maestro de talismanes o herrero de fuego… tú puedes brillar en cualquiera.
Mu Sheng bajó ligeramente la cabeza, aceptando sus palabras, aunque su decisión no vaciló ni por un instante.
—Lo sé —contestó con su tranquilidad habitual—. Aun así, quiero intentarlo.
El anciano sonrió, no con alegría, sino con esa mezcla de orgullo y preocupación que solo sienten los viejos que han visto nacer a demasiados prodigios.
—Entonces ve —dijo finalmente—. Busca tu destino donde no has mirado antes. Y si la invocación no te abre sus puertas… no te detengas. No estás destinado a seguir un camino común.
Mu Sheng dio media vuelta y avanzó hacia la salida. La luz de la tarde se derramaba sobre él, delineando la cruz en su rostro y la enredadera en su brazo como si fueran brasas vivas.
Era el primer paso hacia un poder que nunca había existido en su vida anterior.
Y también el comienzo de un destino que ni siquiera las sectas más poderosas de la región estaban preparadas para enfrentar.
La historia sigue a Mu Sheng, un joven que reencarnó en un nuevo mundo después de ser asesinado en su vida anterior. En este nuevo mundo, las personas pueden adquirir poderes y habilidades al matar monstruos y obtener tatuajes. Mu Sheng busca proteger todo lo que tenga en esta nueva vida, mientras también descubre más sobre este nuevo mundo y su lugar en él. A medida que crece, Mu Sheng se convierte en un joven habilidoso y decidido, con un secreto que no puede compartir con nadie: es un reencarnado con recuerdos de su vida anterior.
Comments (0)
See all