Ciudad Alba se alzó ante Mu Sheng como una fortaleza bañada por la luz. Las murallas blancas reflejaban el sol con un brillo casi sagrado, pero él no se detuvo a admirarlas. Entró con paso firme y siguió el flujo de personas hasta llegar al corazón de la ciudad, donde se elevaba la sede de la Orden de los Custodios del Alma.
Frente a sus puertas enormes, talladas con bestias antiguas en espiral ascendente, Mu Sheng exhaló una ligera brisa y empujó el portal. Dos guardianes vestidos con túnicas azul pálido lo interceptaron.
—¿Vienes a presentar las pruebas de invocación? —preguntó uno de ellos.
—Sí.
El guardia asintió, sin notar la expresión impasible del joven, y lo guio por los corredores amplios hasta una sala donde aguardaban otros aspirantes. Una docena de jóvenes, la mayoría nerviosos, conversaban en susurros. Dos de ellos destacaban por los tatuajes dorados visibles; su presencia imponía respeto.
El maestro encargado, un hombre de barba corta y ojos agudos, habló cuando Mu Sheng entró.
—Bien. El último aspirante ha llegado. Daremos inicio.
En el centro de la sala brillaba una matriz circular grabada con líneas antiguas. El maestro señaló su núcleo.
—Primero realizaremos la prueba de afinidad. Uno a la vez, colocarán su mano aquí. Si la matriz responde, pasarán a la segunda prueba: la elección de su primera invocación.
Los primeros jóvenes avanzaron, algunos logrando activaciones débiles, otros fallando por completo.
Entonces llegó el turno de Mu Sheng.
El maestro hizo un breve gesto.
—En el centro. Coloca tu mano.
Mu Sheng obedeció sin prisa. Apenas sus dedos tocaron la superficie, la matriz despertó como un latido.
Primero un brillo azul.
Luego dorado.
Y finalmente… un negro profundo, ondulante, como humo atrapado bajo el cristal.
La sala cayó en silencio.
Incluso los jóvenes tatuados se tensaron. El maestro se inclinó, incrédulo.
—Tres colores… afinidad alta...
Cuando la luz finalmente se apagó, el maestro respiró hondo, intentando recuperar la compostura.
—Aspirante, quedas aprobado. Pasarás inmediatamente a la segunda prueba.
Murmullos surgieron en la sala mientras una compuerta lateral se abría. Los aspirantes que habían aprobado fueron guiados hacia otra cámara iluminada por una formación más compleja, compuesta por anillos concéntricos y símbolos que parecían flotar sobre la piedra.
—Esta será la prueba del Vínculo Inicial —explicó el maestro—. En el Plano del Vínculo verán bestias de diversos rangos conozcan sus límites y no vayan por algo demasiado fuerte o sufrirán. La invocación que elijan hoy los acompañará hasta que alcancen un nuevo rango. Solo pueden tener una bestia por rango, así que elijan con cuidado.
Los jóvenes tragaron saliva.
Mu Sheng permaneció igual que siempre.
—Entrarán al plano… ahora.
La matriz se activó, y una fuerza suave tiró de su conciencia, envolviéndolo en oscuridad.
Cuando la oscuridad se disipó, Mu Sheng se encontró flotando en un espacio infinito, cubierto de luces que se movían como estrellas. Entre ellas, sombras de bestias vagaban sin rumbo: aves sin plumaje, lobos hechos de madera seca, serpientes con ojos apagados… Un mundo silencioso, muerto y vivo al mismo tiempo.
Mu Sheng avanzó sin vacilar.
A pesar del ambiente extraño, nada lo perturbaba. Su percepción —fortalecida por su tatuaje— distinguía incluso los susurros psíquicos de las criaturas.
“Con mi fuerza actual… solo bestias marchitas”, reflexionó.
Pasó junto a varias formas débiles. Algunas se acercaron, atraídas por su presencia, pero él no mostró interés. Las descartaba de un vistazo.
Hasta que lo sintió.
Un latido.
Fuerte, sólido. Anómalo.
Mu Sheng giró y lo vio.
Flotando sobre una plataforma de luz se encontraba una pequeña figura encorvada: un bebé dragón. Su cuerpo era delgado, cubierto por escamas negras. Tenía ojos rojos y una mirada amenazadora.
Un dragón real… aun siendo apenas un bebé.
Era una anomalía dentro de su rango.
Mu Sheng se acercó despacio. El dragón levantó la cabeza, mostrando un atisbo de fiereza infantil mezclada con un poder latente que superaba por mucho a las otras bestias del plano.
era fuerte..
fuerte para un rango tan bajo.
Mu Sheng sintió algo que rara vez experimentaba: una corazonada.
Si este pequeño crecía…
Su potencial sería monstruoso.
Él extendió la mano.
El dragón lo observó un momento, sin retroceder.
Entonces, como si aceptara su destino, apoyó su frente contra la palma de Mu Sheng.
Una luz los envolvió.
El vínculo se formó.
El plano colapsó a su alrededor.
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Mu Sheng volvió en sí dentro de la sala, arrodillado en medio de la formación. Los demás aspirantes también regresaban, algunos exhaustos, otros decepcionados. Pero el maestro caminó directamente hacia Mu Sheng.
—El vínculo se estableció —dijo, con una mezcla de sorpresa —. Y la presión que liberaste al regresar… no era la de una bestia marchita común.
Miró a Mu Sheng con ojos afilados.
—Parece que tu primera invocación será… excepcional.
La historia sigue a Mu Sheng, un joven que reencarnó en un nuevo mundo después de ser asesinado en su vida anterior. En este nuevo mundo, las personas pueden adquirir poderes y habilidades al matar monstruos y obtener tatuajes. Mu Sheng busca proteger todo lo que tenga en esta nueva vida, mientras también descubre más sobre este nuevo mundo y su lugar en él. A medida que crece, Mu Sheng se convierte en un joven habilidoso y decidido, con un secreto que no puede compartir con nadie: es un reencarnado con recuerdos de su vida anterior.
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