Desde muy temprano, los parientes de la familia de mi madre comenzaron a llegar, por primera vez, la casa se sentía realmente llena, en cambio, por parte de la familia de Henry no asistió nadie, ya que, no tenían parientes cercanos que pudieran acompañarlos. El día pasó con una rapidez inquietante y, casi sin darme cuenta, llegó la hora de la cena.
Ayudé a mi querida Mad a vestirse con un delicado vestido azul adornado con encaje de flores, se veía preciosa … aunque yo sabía muy bien lo que cruzaba por su mente en esos momentos.
A final del día, este compromiso era un mero acuerdo de conveniencia. Mis padres nunca tuvieron un hijo varón, si algún día mi padre faltaba, todo lo que había construido pasaría automáticamente al varón más cercano de la familia. Él prefería mil veces dejarnos bajo el resguardo de su mejor amigo y de su hijo, antes que permitir que la familia de mi madre, la misma que tanto daño les hizo en el pasado, reclamara sus bienes. Invitarlos por primera y única vez a nuestra casa no era un gesto de cortesía, era un recordatorio de aquello que jamás podrían poseer.
La familia de Madelyne y mis padres se encontraban reunidos en el salón, esperando a que la cena estuviera lista. Mientras tanto, algunos de sus primos y nosotros permanecíamos en el jardín. Yo repasaba una y otra vez el discurso que debía dar esa noche; cada frase me parecía más torpe y vacía que la anterior. Al final, doblé el papel y lo guardé en el bolsillo del pantalón.
—Maldita sea… no creo que esto esté pasando —murmuré, frustrado.
—¿No te gustaría hablar con Madelyne? — preguntó Gilbert, rompiendo el silencio.
—¿Hablar de qué?
—El ambiente está incómodo, Henry. Todo ha salido mal desde que llegamos, primero Madelyne se cae de la fuente y se lastima, luego papá se enfada por el listón… sería demasiado provocar más problemas durante la cena.
—Solo es sentarse a comer y decir unas cuantas palabras — respondí — ¿Qué más podría salir mal?
—Henry, tú y Madelyne no se llevan bien. Si esto sigue así, sus vidas podrían terminar mal.
—No seas tan dramático Gilbert… Ayer hablamos.
—Diez minutos —replicó—. Eso no es hablar.
Guardé silencio.
—Tienen que llegar a un punto medio —continuó — Al final, esto es solo un trato. Un trato que quedará entre ustedes. Nadie más tiene que saberlo. Aunque sigan conviviendo, este es un buen momento para entenderse. Para eso vinimos unos días antes de la cena.
—¿Y qué quieres que le diga? — pregunté, incómodo.
—Tal vez… que tú tampoco quieres…
—No —lo interrumpí de inmediato — Sabes perfectamente cómo reaccionó papá cuando dije algo parecido. No pienso arriesgarme a que vuelva a tratarme así.
Gilbert suspiró.
—Entonces escúchala. Solo eso.
Asentí, sin muchas ganas.
Me puse de pie y caminé hacia donde Grace y Madelyne estaban sentadas.
—Madelyne… ¿podemos hablar un momento?
Continuará...
Esta novela también está siendo publicada en el idioma inglés, por esta misma plataforma llamada Between our heaven across the sea, te invito que de igual manera me ayudes como lector, de antemano muchas gracias y nos veremos en el próximo episodio.
Atte. BF Crunch <3

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