🎭CAPÍTULO 5: “EL MOLDE Y LA COPIA”
Corredor de la prisión lunar - Celda del Overclok
El aire vibraba con la tensión de verdades recién nacidas. Gemma seguía apuntando a Kael con la lanza, pero sus manos temblaban. No por miedo, sino por la rabia de sentirse traicionada por su propia sangre... o lo que fuera que corriera por sus venas.
Gemma:¿Soy un arma?
Kael tragó seco, su cristal parpadeando en ritmo nervioso.
Kael: Eres un puente. Y Shin quiere cruzarlo hacia algo que ni los Dioses elementales se atreven a tocar. Pero... no siempre fue así.
El Overclok, todavía reclinado en su celda, soltó una carcajada seca.
Overclok:¡Ja! ¡Mejor quédate conmigo, linda! ¡Aquí al menos te dan de comer!
Kael ignoró el comentario, manteniendo la mirada en Gemma.
Kael: Antes de ser puente... fuiste un molde. Un molde perfecto. Tan perfecto que tuvieron que detenerte de alguna forma.
Gemma bajó la lanza un centímetro .¿Detenerme?
Kael: Te rebelaste. No contra los humanos, sino contra los mismos que te crearon. Los Seres de Luz Blanca vieron en ti algo tan poderoso que les dio miedo. Entonces...
El Overclok dejó de sonreír. Se incorporó lentamente.
Overclok:¿No jodas? ¿O sea que fui creado para detener a esta mierdilla de ahí?—señaló a Gemma con desdén—.Para eso mejor mátenme.
Elio, que había permanecido en silencio junto a Kael, desplegó sus alas ligeramente. Su cristal ámbar brilló con intensidad.
Elio: Será todo un honor acabar contigo.
El Overclok puso los ojos en blanco, pero Gemma notó cómo sus músculos se tensaron. Había algo en su postura que delataba a un guerrero, no a un prisionero cansado.
Overclok: Ay no, qué miedo —dijo con sarcasmo, pero sus puños se cerraron—. ¿Sabes qué? Me aburro. Si van a matarme, al menos háganlo entretenido.
Kael:¡Esperen! ¡No es momento de—
Pero ya era tarde.
El Overclok saltó. No como un humano, sino como un resorte de pura energía contenida. Su cuerpo se desdibujó en un movimiento, y apareció frente a Elio antes de que cualquiera pudiera pestañear. El golpe fue seco, brutal: un puño que golpeó el cristal de Elio con un sonido de vidrio a punto de quebrarse.
Elio retrocedió, aturdido, pero respondió con un golpe de ala que hizo volar al Overclok contra la pared opuesta. La piedra lunar se agrietó.
Gemma dio un paso atrás, todavía sosteniendo la lanza, observando la pelea con una mezcla de horror y fascinación. Estos no eran humanos. Ni siquiera eran como los Seres de Luz que había conocido. Esto era algo más primitivo, más visceral.
El Overclok se levantó, escupiendo un poco de sangre oscura y brillante.
Overclok:¡Ja! ¡Al menos esta pelea vale la pena! ¡Mil años aburrido en esta celda y ahora esto!
Elio se lanzó hacia él, pero Kael interpuso sus alas entre ambos.
Kael:¡Basta! ¡Shin detectará el despliegue de energía!
Overclok:¡Que detecte! ¡Al menos moriré peleando, no de aburrimiento!
La pelea continuó, un ballet de golpes, alas y destellos de energía. Gemma observaba, y en cada movimiento del Overclok veía ecos de algo... familiar. Su forma de esquivar, el ángulo de sus ataques...
De repente, lo entendió.
Gemma: Es mi copia.
Kael la miró, sorprendido. El Overclok detuvo su próximo golpe en seco, girando hacia ella.
Overclok:¿Qué dijiste?
Gemma: Tú... eres lo que crearon para detenerme. Por eso peleas como yo. Por eso...—miró sus propias manos—...siento que te conozco.
El Overclok bajó los brazos. Por primera vez, su expresión burlona desapareció, reemplazada por algo más oscuro, más genuino.
Overclok:¿Y eso hace que quieras salvarme, molde perfecto?
Gemma: No. Pero hace que quiera saber por qué.
En ese momento, las alarmas lumínicas sonaron con una intensidad nueva. No eran las alarmas de la prisión. Eran más graves, más urgentes. Las paredes comenzaron a vibrar.
Elio: Es Shin. Volvió.
Kael: Tenemos que irnos. Ahora.
Overclok: Esperen —dijo, mirando a Gemma—. Si soy tu copia... entonces quizás también soy tu llave. Y si Shin te quiere de vuelta... tal vez yo sepa cómo hacer que lo lamenten.
Gemma lo miró, luego a Kael y Elio. La lanza en sus manos parecía pesar menos ahora. No era solo un arma. Era un símbolo. Y tal vez, una herencia.
Gemma:¿Tú nombre?
El Overclok sonrió, pero esta vez sin burla.
Overclok: Me llamaron “Fractura”. Pero puedes llamarme Leo.
Fuera, el sonido de naves aproximándose llenaba los corredores. Shin había vuelto. Y ahora Gemma no solo tenía que escapar. Tenía que enfrentar la verdad de lo que era, con una copia imperfecta como aliado y dos Seres de Luz traidores como guías.
FIN DEL CAPITULO 5
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