Advertencia de contenido: Este capítulo contiene escenas de violencia, que pueden resultar sensibles para algunos lectores.
Madelyne empezó a caminar de un lado a otro, analizando cuidadosamente las condiciones de las que le había dado, de pronto se detuvo en frente de mí y estiro su mano.
—Acepto — dijo de manera firme sonriendo.
—Acepto — contesté estrechando su mano.
Nos dirigimos directamente hacía la mansión, donde daría comienzo la cena.
A nuestro alrededor se encontraban todos nuestros invitados, aquellos que serían los testigos de este compromiso y las clausulas que había de por medio, pero solo Henry y yo sabíamos lo que en realidad significaba, Henry me dio un anillo que tenía un zafiro hermoso como piedra protagonista, era demasiado deslumbrante, pero me quedaba grande, era claro que no lo podría usar habitualmente, al menos no durante los próximos años.
Después de algunos días, mis familiares se retiraron de la mansión. Al final, solo quedaron los Windsor. El ambiente comenzó a relajarse de manera natural y ya no me sentía tan incómoda al hablar con Henry.
Finalmente llegó el día en que partirían. Era el momento de despedirnos. Henry se acercó lentamente y me rodeó con un abrazo luego susurró cerca de mi oído:
—¿Recordarás nuestro trato?
Asentí en silencio y le extendí la mano.
—Encantada de conocerte, Henry.
Él sostuvo mi mano por un instante más de lo necesario, antes de subir al auto.
Fue así como vimos que los Windsor partieron, aunque los volveríamos a ver dentro de poco en el Baile de la Victoria.
En aquel entonces, mi corazón aún me pertenecía por completo, pasarían años antes de entregárselo a alguien más, sería entonces cuando mi vida cambiaría para siempre, cuando conocería tanto las mejores como las peores experiencias que marcarían mi destino.
El viaje para volver a nuestra casa parecía eterno, ya era de noche cuando finalmente llegamos, durante el camino todo había sido demasiado silencioso, realmente me sentía agotado.
Al llegar a la casa estaba a punto de subir las escaleras para ir a descansar a mi habitación, cuando escuché la voz de mi padre.
—Henry ven, vamos al estudio — dijo de manera fría y directa.
—¿Al estudio? ¿para qué? — Me sentí completamente desconcertado.
—¿Pasa algo malo? — intervino mi madre, inquieta.
—Tú no te metas en esto, Adeline.
Mis piernas avanzaron solas el miedo me apretaba el pecho, ¿qué hice ahora? entramos al estudio. Mi padre cerró la puerta con llave, el sonido del cerrojo me heló la sangre.
Sin decir una palabra, se dirigió al escritorio y tomó unas tijeras.
—¿De verdad pensaste que iba a olvidar la estupidez que traías en la cabeza? — dijo con una calma peligrosa.
Antes de que pudiera reaccionar, me sujetó del cabello con violencia.
—¡Papá, por favor! ¡Suéltame! —grité, sintiendo cómo el pánico me nublaba — ¡Mamá, ayúdame!
Del otro lado de la puerta se escuchaban golpes desesperados y la voz ahogada de mi madre, junto a la de Gilbert, yo forcejeaba, pero era inútil. Mi padre no dudaba, no vacilaba, cada tirón era una lección, cada movimiento un castigo.
—Esto es para que aprendas — murmuró — Para que no vuelvas a avergonzarme.
Cuando terminó, soltó mi cabello como si no valiera nada. Dejó las tijeras sobre el escritorio y abrió la puerta.
Mi madre y Gilbert entraron de inmediato, yo no dije nada, no lloré, solo entendí que aquel castigo sería uno que nunca olvidaría.
—Ya no tienes el cabello largo —sentenció mi padre — Más te vale no volver a dejarlo crecer.
Continuará...
Esta novela también está siendo publicada en el idioma inglés, por esta misma plataforma llamada Between our heaven across the sea, te invito que de igual manera me ayudes como lector, de antemano muchas gracias y nos veremos en el próximo episodio.
Atte. BF Crunch <3

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