Ya es medio día y el sol está ahora mismo en su cenit, el calor es insoportable y hace poco viento, cosa que es inusual en esta hermosa Nación.
Dentro de los territorios imperiales, la ciudad posee tecnologías mediante tipos de vehículos voladores, los cuales son dirigibles que funcionan con elemento energías de viento. También, es posible observar torres eólicas, algunas agrupadas como conjunto, otras individuales, que están conectadas como nodos para suplir de corriente eléctrica, aprovechando las considerables ventiscas que hay en este sitio.
Muchos dirigibles van y vienen, algunos son de tipo comercial, otros son de exportación, y otros son militares.
Hay todo un sistema de vigilancia que resguarda el asunto de la entrada y la salida de los dirigibles. Las torres de las murallas que se ubican en los bordes de la Ciudad Capital, siempre analizan de más a los dirigibles que se aproximan, los cuales deben de contar con un sello imperial en extremo costoso para obtener el permiso de entrada. La Nación posee, también, vehículos militares terrestres que funcionan con elemento energía de viento, pero, esto no es puesto a disposición de la población en general, solo son desarrollados con fines de trabajo pesado o de uso meramente militar.
Muchos dirigibles comerciales van y vienen. Algunos de ellos emiten un cargamento especial que lanzan a la superficie con paracaídas, buscando agilizar el proceso de descarga de importaciones que hace el país. Hay zonas en toda la capital donde se puede hacer esto para que los dirigibles no tengan la necesidad de aterrizar. En toda la capital hay puntos elevados que son considerados “aeromuelles” que permite el estacionamiento provisional de varios dirigibles que arriban a este sitio.
Sin embargo, de entre todos los dirigibles que en estos momentos están entrando dentro de la nación , dentro de uno de ellos, un grupo de quince personas abren la escotilla para subir a la superficie. El líder de ese grupo es justamente Doku Ihibūshi, el rayo renegado terrorista del que se había advertido.
Lograron infiltrarse obteniendo un dirigible comercial especial a través de un asalto, teniendo el vehículo el sello imperial especial que demarca la posibilidad de entrada a la Capital. Gracias a eso han podido pasar sin que fuesen detenidos.
—¡Escúchenme!, ¡Asaltaré directamente el Palacio Imperial, así que justo en el momento en el que vaya a ingresar al complejo, quiero que once de ustedes salten y cubran la entrada del Palacio Imperial de refuerzos del exterior! Los dos restantes, quiero que hagan chocar el dirigible en la muralla oeste, eso nos va a facilitar en la huida de la capital una vez que haya robado el Diamante Elemental...—habla esa persona con mucha autoridad al resto.
Las once personas a quienes se les ha encargado esta labor saben que es imposible huir en pleno corazón de la nación al hacer un alboroto justo en frente del Palacio Imperial, eso es básicamente suicidio, sin embargo, no elevan objeción alguna, aunque vean injusto el plan de este hombre. Tienen tanto miedo de él que no se atreven a negarse ni a reprocharle.
Dicho esto, este negligente plan se pone en marcha y Doku es el que se adelanta por aire rápidamente, movilizándose a grandes velocidades donde su forma asemeja un rayo surcando en medio las nubes. Al cometer su movimiento, el estruendo de un relámpago se escuchó en todo el lugar, asustando a todas las personas de la capital debido a que, se escuchó claramente un sonido relámpago, siendo que hay, de momento, cielo despejado, aunque de lejos pueden verse nubarrones oscuros acumulándose. Doku llega con inmediatez cerca de la zona del Palacio Imperial, y se adentra dentro del complejo, agresivamente destruyendo una porción de la parte superior del edificio hasta caer a una enorme y lujosa sala que funciona como vestíbulo. Se ha posado sobre gran cantidad de escombro debido a esa entrada que ha hecho.
Al instante, es rodeado por multitud de soldados que estaban dentro del Palacio.
Las otras once personas se habían lanzado al vacío desde el mismo dirigible, habiendo llegado por igual cerca de la zona donde están las enormes puertas imperiales que llevan dentro del complejo. Cada una de esas once personas, hombres y mujeres amortiguaron su caída anteponiendo elemento energía.
Por parte del Renegado, justo en frente de donde aterrizó hay unas escaleras que llevan al segundo, al tercer y al cuarto piso respectivamente. Pero puede ver que por esas mismas escaleras desciende el Emperador Yamato Nawasaki, el hombre responsable de la Nación Elemental del Viento quien lleva sus túnicas de prestigio.
—Esperaba que causaras problemas, pero no me esperaba que fuera tan pronto ni de esta manera. O eres arrogante o eres estúpido, no te comprendo...—comenta el Emperador.
—¡Para nada, Yamato! Pero sí soy lo suficientemente arrogante como para afirmar que ni usted ni nadie más de esta sala, ni de la Nación es capaz de detenerme...
Muchos soldados de alrededor se encuentran ofendidos y se alistan para ejecutar ataque sobre el intruso, sin embargo, desde las escaleras el Emperador Yamato les ordena que dejen a tal persona en sus manos y que no se entrometan. De alguna manera, esto se ha tornado en algo personal más allá de que sea una situación que debe ser tratada como una invasión.
Para el beneficio del renegado, tal se ha percatado de esto mismo.
Mientras el Emperador se prepara por haber tomado ese asunto personal, aquellos once secuaces del invasor estaban protegiendo de refuerzos exteriores, en la entrada del palacio se les ve luchar con elemento energías variadas, de entre el grupo hay varios artistas terrestres y de agua en su mayoría.
Los otros dos secuaces restantes de este mismo grupo, que no se lanzaron del dirigible, tomaron control del vehículo y empezaron a descender a propósito para hacerlo chocar de lleno en contra de la muralla indicada por el renegado.
Una vez que dirigen el curso de choque, buscan la manera más rápida de lanzarse del vehículo. Irremediablemente, el dirigible es enviado a estrellarse contra todas esas murallas, y lo han hecho descender antes de tiempo, llevándose estructuras y más cosas sobre la vía pública de esta porción de la Capital. Mucha gente fue herida en esto y muchas otras salieron despavoridos a gran velocidad para ponerse a salvo.
Personas civiles que observaron todo eso en una zona cercana a ese incidente empezaron a correr asustados. Después de mucho avance por parte del dirigible, aún a ras del suelo, llevándose todo a su paso, termina por estallar en una de las murallas, provocando gran explosión e incendiándose su forma en cuestión de segundos.
Muchas personas van y vienen, corriendo con preocupación. Soldados y auxiliares de soldado se ponen en marcha para asistir a las personas y tratar de ayudar a la gente que esté cerca de donde ha ocurrido aquello. Uno de estos auxiliares es Takeshi Ori, el muchacho que es amigo de instituto de Jin, el mismo joven que aspira a ser soldado de la Nación.
En su andar ha podido ayudar a varias personas a ponerse a salvo, cerca del área de la explosión, donde el calor que emiten las llamas se alza con fuerza y se extiende a otras zonas debido a las constantes ráfagas de viento naturales que surcan en el lugar.
En su ansioso andar se topa ahora a los otros dos secuaces que habían saltado fuera del dirigible. Sin duda, esos dos no lucen como personas ordinarias de la Nación. Se les ve muy tranquilos a pesar del caos que hay alrededor.
La gente no los enfrenta debido al pánico donde solo buscan ponerse a salvo ellos mismos y sus seres queridos, pero ese chico sí está decidido a confrontarlos. Su código como aspirante a soldado le infunde el valor suficiente para encarar a esos dos intrusos.
—¡Ustedes no son de por aquí! — reclama el muchacho, demarcando sospecha en esos dos como causantes de lo que ha ocurrido, y dicha esa acusación, se ha dispuesto a colocar su mano en la funda de la espada que lleva amarrada al lateral de su cintura.
— Tal vez...—habla uno de los sujetos que tiene prendas azules. Lleva un misterioso respirador en su rostro.
—¡Ustedes han hecho esto y es mi deber detenerlos!
—¿Qué harás entonces?—pregunta la misma persona con tono amenazante.
El muchacho decidido a combatir, desenvaina su espada. Los vientos que corren en el sitio esparcen el calor de ese incendio que ocurre de fondo.
Tal y como un buen aspirante para ser soldado, porta una de las armas blancas más usadas dentro de la milicia de la Nación, siempre, aunque no asista al Instituto Militar. Sin mediar más palabra, él es el primero en lanzarse al ataque hacia ese sujeto del extraño respirador.
Mientras eso ocurre, en el Palacio Imperial, el mandamás de la nación lucha en combate cuerpo a cuerpo contra Doku Ihibūshi, sin embargo, en un instante, el rayo renegado propina varios golpes eléctricos en frenesí donde uno de esos impactos atinaron al estómago del Nawasaki, haciéndole retorcer y retroceder del dolor.
A pesar de eso, el emperador contraataca al instante con una técnica de viento elemental donde hiere a Doku en el pecho, lanzándole a la lejanía mediante una emanación energética de viento y ese tiro en ráfaga, explota de forma agresiva logrando que su atacante sea repelido y enviado hasta chocar su espalda contra un paredón del palacio, quedando allí, incrustado de paso.
El golpe que le ha atinado el emperador ha sido uno muy doloroso.
Los soldados ven todo esto con frustración. No comprenden el porqué el Emperador se ha puesto a “jugar” con el intruso, teniendo ahora mismo una batalla de honor, o de ego, quizá. Al ser el Emperador, alguien tan joven, de seguro, ha caído en ese ímpetu de querer superponerse a esa amenaza mundial por sus propios medios, sin hacer que la Nación conteste ante esto como debería, en un principio.
Por otro lado, los secuaces de Doku que se supone "protegían" la entrada de los ataques enemigos, estaban siendo usados como muñecos de práctica para los demás soldados que llegaban en refuerzo, y es que, estos conocían la orden que ya había dado Yamato de no intervenir en su batalla, por lo que, escuchen lo que escuchen dentro del vestíbulo imperial no deben entrar, así que solo juegan con los otros once bandidos que fueron reducidos a la impotencia.
Incluso, algunos de ellos han sido abatidos.
¿Qué ocurrirá en todo este asalto?
Pieza de información: El Rayo Renegado de la Tierra
El terrorista, Doku Ihibūshi, que se ha adentrado dentro del corazón capital de la Nación del Viento, es alguien problemático en todo el Mundo Elemental. Nadie sabe con qué fin o propósito hace las cosas, aunque se sospecha que siempre pasa ideando o formulando alguna estrategia para encestar algún golpe a la Nación de la Tierra, lugar del cual Doku es oriundo.
Más allá del fin o de sus propósitos, siempre es un peligro enfrentarle, ya que su Elemento -Energía es peculiar, resultando en una rareza única.
Posee elemento energía eléctrica y es por esta razón que se le apoda como el “Rayo Renegado”. Es la única persona de la cual se ha conocido que tiene esa elemento energía.
¿Cómo es que desarrolló la electricidad como elemento?

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