El cambio de vivienda fue rápido con la ayuda de Carl, responsable de mover la mayor parte de las pertenencias de la familia. Al terminar la mudanza Carl y su prometida se fueron de la ciudad para preparar la boda que se llevaría a cabo en la residencia de los padres de la novia dejando a la familia con total libertad en la mansión.
Con los niños en la mansión reinaba el ruido, para Fernandinho acostumbrado al silencio y a vivir solo por años era difícil tratar con los pequeños.
La boda estaba programada para realizarse en tres meses, de los cuales ya habían pasado dos meses, en ese lapso Fernandinho se encargó de entrenar a Cabreus por petición de Carl, los trillizos insistieron que los entrenara hasta que aceptó.
Fuera de la mansión un visitante inesperado llegó. Bajando del carruaje arrugando la nariz por el olor a humo que rodeaba la ciudad causada por las fábricas.
—Prefiero el aire del campo.
Al ver la entrada de la mansión sonríe al ver quien lo esperaba.
—No esperaba tu visita —dice Fernandinho extendiendo los brazos.
—Tanto tiempo abuelo.
Ambos se abrazan, al separarse Fernandinho mira de reojo el carruaje esperando ver otra cara más.
—Has venido solo.
—¿Si quieres me voy? —dice el joven en broma.
Solo ríe al escuchar a su nieto.
—Mocoso, entra ya.
El camino de piedra se llenaba de conversaciones pasadas, preguntas básicas y silencios incomodos. A la lejanía Amelia se encontraba esparciendo agua entre las plantas, el joven se vio cautivado. Al verla sintió una punzada en el corazón como si fuera amor a primera vista. Observar su cuidado con las plantas, la sonrisa gentil, su largo cabello oscuro siendo movido por pequeñas ráfagas de viento, solo presenciar ese momento lo lleno de felicidad, una felicidad momentánea que fue aplastada al ver a Marda correr hacia Amelia y escuchar como la llama.
—Para ti mamá —alza la flor en sus pequeñas manos y la pone en la oreja de su madre.
El joven sintió la mano de su abuelo en el hombro la cual lo hizo entrar en razón.
Ambos se acercaron.
—¿Te gustan las flores pequeñas? —dice Fernandinho soportando la risa causada por su nieto.
Señala a su nieto.
—¿Podrías traer para este joven?
Marda mira al joven por unos momentos para después ir en busca de una flor.
—Tiene un nieto apuesto —comenta Amelia estirando su cuerpo.
Fernandinho solo ríe al ver a su nieto sonrojarse por el elogio.
—Igual de apuesto que su abuelo en su juventud.
Presume Fernandinho, pero su nieto le hace una seña a Amelia para que no le crea.
—Me llamo Dinanho .
—Un nombre extraño como el de tu abuelo.
—Bueno, se debe a que somos de otro continente.
—¿Enserio?, a tu abuelo no le gusta hablar de si mismo.
—Siempre ha sido un viejo serio de pocas palabras.
Fernandinho se lleva a su nieto. Lo guía hasta el campo de entrenamiento.
—Tenemos tiempo sin vernos, en lugar de llevarme a beber me traes a entrenar.
—Quiero que conozcas a un pequeño.
El campo estaba siendo utilizado por una persona, no había armas ni muñecos de practica solo él en medio del campo manteniendo su postura a pesar del fuerte sol.
—¿Él?
—Si.
Ambos se acercaron a Cabreus que se mantenía quieto.
—¿Como te sientes mocoso?
—Bien.
Contesta sin cambiar la postura.
—Mi nieto me dio una sorpresa con su visita, lo traje para saludar.
La condición de Cabreus no pasa desapercibida para Dinanho, a pesar de ello lo saluda como lo haría con cualquier otro.
—Pequeño, ¿cómo lograste tener algo de atención de mi abuelo? —su tono revelaba su curiosidad.
—No lo sé —alza los hombros.
—Me dio algunas sorpresas —menciona al recordar su pequeño enfrentamiento—. Muéstrale tu progreso mocoso.
Sin cambiar su postura, el cuerpo de Cabreus comienza a ser rodeado por una tenue niebla grisácea, al sentir la energía fluir por todo el cuerpo lanza un puñetazo al aire causando apenas una pequeña fluctuación en el viento.
—¿Qué te parece? —pregunta con orgullo Fernandinho.
—Normal —dice con honestidad Dinanho.
—¿Normal?, me esforcé para que el mocoso sea capaz de lanzar golpes usando su energía.
—Bueno... si lo comparas con otros niños más que normal es malo, o mas bien pésimo.
Dinanho recibe un golpe de parte de su abuelo.
—Si la comparación es con otro discapacitado la aceptare, pero si no lo es, ¿qué tienes que decir?
—No quiero herir tus sentimientos, pero tu ceguera solo es una excusa para nosotros. Eres pésimo.
Cabreus fuerza una sonrisa sabiendo que la ceguera no es su única discapacidad.
—Eres interesante —dice sonriente entre amabilidad y hostilidad—. Es mejor hablar con personas honestas y no con aquellas que te hablan con lastima.
—Gracias, creo —contesta Dinanho vacilante.
Fernandinho solo escuchaba el intercambio de palabras entre ambos, no se entrometió y conociendo a su nieto no haría algo imprudente contra un débil niño, solo quiso saber como se desarrollaría la situación.
El niño es torpe, su habilidad con la energía es inestable y su cuerpo no puede mantenerla por mucho tiempo. A pesar de eso, provoco una reacción real. El mocoso no era nada, aun así, de alguna forma logró que otros lo miren con atención. Fernandinho no pensó en talento ni en fuerza.
Mientras Fernandinho estaba distraído en su mundo pensando, de forma inesperada Cabreus usa toda su energía en sus piernas y avanza hacia Dinanho.
—Solo es el berrinche de un niño —extiende su mano para sujetarle la cabeza mientras mantiene una sonrisa burlona.
Sus dedos solo rozaron un mechón de cabello como si su movimiento fuera predicho. Por lo cual responde con su otra mano al ver que Cabreus avanzaba con su cuerpo encorvado.
—Idiota.
Fue lo que dijo Cabreus en cuanto su oponente uso su otra mano, aprovechando que era subestimado aplico una llave de sumisión básica en las artes marciales de su vida anterior.
Aprovechando que me subestimas probare un poco las artes marciales de mi anterior vida, solo espero que funcione.
Fernandinho vio a detalle los movimientos del pequeño encuentro.
Primero vio como Cabreus movió con rapidez la energía de sus piernas a sus brazos a pesar de causarse daño por su falta de habilidad y una ligera confusión en su detección, después este desvió la mano hacia atrás, a parte uso la mano de su rival para elevarse rodeando el brazo con sus piernas. El brazo de Dinanho se encontraba sujetado mientras era rodeado por las piernas del pequeño, pero eso no era todo, cuando Cabreus movió sus piernas la expresión de Dinanho cambio por completo.
No había dolor en su brazo que lo alertara, solo su perspectiva cambio.
Al darse cuenta de su error, Dinanho dejo caer su cuerpo encima de su brazo sometido. No es fuerte, pero tampoco inofensivo, pensó al caer.
—Jajaja —rió con tensión.
Al sentir el golpe en su espalda Cabreus dejo el agarre por instinto y arrojando un poco de saliva por el impacto..
—Abuelo, este niño es divertido.
Fernandinho patea a su nieto con fuerza por su imprudencia, viendo como el pequeño aún no se levantaba.
—Mocoso, ambos son igual de imprudentes.
—Perdón —se soba la parte que su abuelo pateo—. No podía dejar que ganara.
—Excusas —le da unas cachetadas a Cabreus para que se levante—. Te dejaste atrapar.
No solo sintió como su cuerpo sintió que era aplastado por una gran piedra, sino que también recibió unas fuertes cachetadas.
—Es culpa del abuelo.
—Pesas más de lo que aparentas —se levanta temblando, con los cachetes hinchados y sus piernas temblando mientras sacude la tierra de su ropa.
Dinanho le da unas palmaditas.
—Me sorprendiste, pero sigues siendo pésimo.
—Si tú lo dices.
Cabreus se marcha adolorido entrando a la mansión con esfuerzo.

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