De las pocas conexiones con otros poblados que Nyanja poseía se hallaba Nkhalango, un pueblo rural disperso en el bosque, su población constaba de elfos, los "guardianes de lo natural" como se hacen llamar ante quienes no entienden sus terminologías. La forma que tienen de referirse a su trabajo y puesto dentro del bosque es "oteteza chilengedwe" cuyo significado es la traducción que utilizan a quienes los miran confundidos al no comprender su manera de comunicarse, el rol que ocupan es el de un "watcheru", vigilantes como se refieren entre ellos.
Estos elfos que viven en Nkhalango o trabajan en el bosque tienen un importante trabajo el cual cumplir, el de cuidar y mantener el equilibrio de la naturaleza al ser su especie la más afín con los elementos. En esta zona conviven elfos de agua, fuego, planta, los diurnos y nocturnos, al ser un lugar boscoso los más prominentes son elfos de planta, los mbewu, encargados del cuidado de la vegetación, procurando que sea prospera y no se haga un abuso de la tala de árboles, siguen los madzi elf o elfos de agua, son más los que viven en Nyanja que en Nkhalango en trabajos de navegación, los que se quedan en la zona rural controlan las corrientes y en ocasiones a las criaturas debido a la contaminación. Los elfos de fuego se hacen llamar "moto elf", no hay tantos en Nkhalango, lo cual se agradece, ya que su deber principal entra en acción cuando ocurren incendios tratando de controlarlos y no se aumente la gravedad. Por último, tanto los diurnos como nocturnos velan por la seguridad de los animales y de su gente, de día son los tsiku y de noche los usiku.
Los elfos viven en una perfecta sincronía en Nkhalango, quienes poseen el don de un potencial mágico son los que deciden asumir el rol de un watcheru según su elemento, aquellos no tan dotados prefieren quedarse en el pueblo o mudarse a Nyanja para aprovechar sus dones de otra forma, pero siempre leales a su elemento.
Nadie sabe muy bien que se encuentra más allá de lo que conocen, los elfos están muy comprometidos con proteger su hogar y a la naturaleza que poco les importa saber que hay a las afueras del bosque. Los habitantes de Nyanja tienen más conexión con otras tierras, pero es una vía marítima sumamente extensa que solamente prefieren mantener un trato comercial, si de casualidad alguien se muda no es muy frecuente su regreso por la ya mencionada distancia.
No lo ven, pero es evidente, hay más allá del claro. Más allá de su región, Zachikale.

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