Han pasado ya 5 años, 5 años que fueron 25.000 para sus pobladores. Tiempos muy duros para Daryna. Se sentía bien de haber podido sobrevivir y estar con su pequeño niño, Allen, pero inevitablemente había días muy bajos para ella, días en los que se ponía a recordar de manera melancólica todo lo que perdió aquella noche, perdió a su familia, a la familia de su esposo quienes le tenían tanto cariño como una más y el golpe más bajo, haber perdido a su amado, a veces le resultaba doloroso ver a Allen ya que él era la viva imagen de lo que alguna vez fue Steindór. Pero debía seguir adelante para asegurarle una buena vida a su pequeño.
Desde que huyó se fue a vivir a Nkhalango con los usiku, de día Daryna cuidaba la casa y de Allen, de noche los elfos eran quienes la protegían a ella y se encargaban de cumplir con su rutina de watcheru, cuando tenían tiempo de día les gustaba jugar con Allen y educarlo con las cosas que ellos saben. Resultaba tierno, pero su madre sabía que, aunque fuese una vida tranquila, su verdadero hogar estaba en Nyanja y allí él podría aprovechar mejor sus dones.
Durante la celebración del cumpleaños número 5 de Allen su madre se encontraba un poco inquieta, no por la celebración, sino por lo que tenía pensado hacer y las dudas al respecto.
—Daryna, ¿Está todo bien? — Amaris era la persona más cercana a Daryna, así que al verla bastante pensativa decidió aprovechar un momento donde Allen estuviese entretenido jugando con sus compañeros usiku para poder hablarle.
—Pues... — de nada iba a servir ocultarlo, así que se sinceró. —No...he pensado que en cualquier momento Allen estará en edad para entrar a la primaria y...lo mejor sería regresar a Nyanja, tengo el presentimiento de que su potencial es uno muy grande así que no sé qué tan adecuado sea que estudie en alguna primaria de la zona. — se corrigió al instante de decir eso —N-No es que piense que está mal estudiar aquí, pero bien sabes que son los elfos los que tienen más destreza a la hora de conectarse con los elementos y pues- — Amaris la detuvo y la intentó tranquilizar.
—Calma, sé a lo que te refieres, no es de sorprender que viniendo de una familia con altos niveles de poder desarrolle uno equiparable al tuyo o el de su padre, así que ¿Por qué dudas tanto? —
—Yo...no sé cómo estarán las cosas en Nyanja ¿Y si intentan...matarnos? —
—Es comprensible el miedo, pero se me ocurre ir de visita con unos tsiku que viven allí y conozco, podría preguntar por ti como están las cosas así te decides mejor ¿Te parece? —
—Si... ¡Gracias Amaris! —
—¡No hay de qué! — se abrazaron y salieron a ver en qué ocurrencia se había metido ahora Allen junto con los chicos.
Amaris cumplió y fue a visitar a los tsiku quienes con gusto la recibieron. Morgan, Neri y Ailana eran muy buenos amigos de Amaris, entablaron su amistad en la infancia y mantuvieron el contacto aun luego de haberse mudado a Nyanja, ahora trabajaban en conjunto en la estación policial, así que cualquier novedad acerca de cómo manejan las cosas ellos sabrían. Así que, luego de saludarse y hablar por encima acerca de sus vidas es que, Amaris encontró el momento para preguntarles sobre como son las cosas actuales.
—Hay...algo de lo que me gustaría hablarles. —
—Dilo pues, el secretismo y dramatismo al hablar parece ser una constante todavía entre los usiku ¿No? — bromeó Neri acerca del comportamiento tan "misterioso" que suelen manejar los usiku en comparación a los demás elfos.
Ailana le soltó un codazo a Neri, no le pareció gracioso, al escuchar el tono de su amiga pudo notar que no se trataba de una simple costumbre a la hora de hablar, era algo verdaderamente serio.
—¿Saben...acerca del kuzunzidwa usiku? —
—¿El qué? — Morgan estaba algo confundido.
—"Asalto nocturno", Morgan. — Ailana se lo aclaró.
—No realmente, son los usiku de aquí los que más saben del tema. —dijo Neri.
—Ya veo, pues luego de esa noche un miembro de la familia Osowa pudo escapar, la esposa del gobernador para ser más precisa. — las miradas de asombro no se hicieron esperar. —Ella está en Nkhalango con su hijo y tiene planes de regresar a aquí, pero no está segura luego de lo ocurrido esa noche y cómo son las cosas ahora. —
—Guau...mira Amaris. — hizo una pequeña pausa, Neri no estaba seguro de cómo comunicarlo. —El nuevo gobernador...bueno, no, rey, rehízo algunas leyes y en particular a la policía nos encargó...eh. —
—Silenciar a quienes intenten ir en contra del rey Harper o hagan mención del "asalto nocturno". — dijo Morgan.
—Así es, por lo que si regresa debe tener en cuenta de que tenemos órdenes de actuar si intenta hacer algo o...el mismo podría encargarse personalmente de ella, básicamente el pueblo está sometido bajo la fuerza superior de los Harper, ya ni siquiera en términos de política, literalmente son tan fuertes como lo eran los Osowa. — afirmó Neri.
Amaris se quedó pensando, sabía que corría ese riesgo, pero intentó pensar una solución, eso hasta que Ailana se adelantó. —No veo problemas con que se haga pasar por una woyera. —
—¿Woyera dices? —
—Claro, lo único que diferencia a un woyera de un makutu son sus orejas, si oculta las suyas y las del niño pasaría desapercibida. — tanto los woyera como los makutu son especies de piel completamente blanca, así que era tan simple como no mostrarlas y quizás hacer algún retoque en el pelo o rostro para más discreción.
—Entiendo ¡Muchas gracias chicos! — aclarado todo eso pasaron el resto de la tarde hablando de temas menos densos y un día después es que Amaris regresó a Nkhalango para darle las aclaraciones necesarias a Daryna.
Así que esta sería su vida ahora. Ya no quedaban rastros de lo que alguna vez fueron los "Osowa", todo fue quemado, incluyendo el acta de matrimonio de la pareja donde se encontraba el apellido de Daryna antes de tomar el de su esposo. Aprovecharon la amnesia colectiva y los registros borrados para hacer sus nuevos papeles, de ahora en adelante serían conocidos como los Melnyk, quienes vinieron de la otra punta de Zachikale para vivir en Nyanja. A la hora de mudarse le dejó en claro a Allen que bajo ningún motivo deje ver sus orejas, esto le entristecía un poco al pequeño y no entendía bien porque debía hacer eso, pero no iba a desobedecer a su madre, así que con tristeza se despidió de los amigos que hizo en Nkhalango y comenzaron su viaje a su nuevo hogar.
Los meses pasaron, ya estaban instalados en su nueva casa y más pronto que tarde Daryna notó como había cambiado Nyanja. La tecnología de Velmegandi había llegado, sobre todo al centro del pueblo, las zonas que aun conservaban una pizca de la magia tradicional estaba dirigida más a la zona cerca de los cerros, algunas edificaciones habían sido modificadas y en general todo lucía más "moderno".
Ahora los pobladores gozaban de las comodidades ofrecidas por la magia moderna, aun celebran sus festividades de manera tradicional, pero a más pasaban los años más se adaptaban a la magia moderna. Eran todavía más prósperos, pero vivían en ignorancia de lo ocurrido con su antiguo gobernador. Eran todavía más prósperos, pero eran brutalmente silenciados si alguien se atrevía a hacerle frente al rey. Eran todavía más prósperos, pero iban perdiendo y reemplazando sus costumbres.
Eran todavía más prósperos, pero no sabían que se había vuelto un pueblo infeliz e ignorante.

Comments (0)
See all