The Last Link
Chapter 0: Una vieja historiaHace mucho tiempo cuando los humanos apenas comenzaban a escribir su historia y los dioses aún caminaban por estas tierras, se decía que algunos de ellos gobernaban sus propias creaciones como reyes mientras que otros prefirieron vivir entre ellas buscando calma.
Eran tiempos de paz hasta que Volnir, uno de los dioses más temidos por su explosivo carácter, se cansó de gobernar únicamente su tierra y decidió conquistar nuevos reinos. Se decía que para imponer miedo a sus enemigos prefería presentarse con la forma de un colosal dragón negro, con destellos carmesí en sus escamas. Este fue temido desde su nacimiento, pues se dice que fue creado a partir de una gota de sangre de Illitek, diosa de la oscuridad.
No había lugar por donde Volnir pasara que no quedara devastado y casi inhabitable. Como todos los dioses para no estar solo creó a los dragones a su imagen: grandes, poderosos y crueles, igual que él.
Las otras razas ya hartas de la destrucción que este dejaba a su paso anhelaban hacer algo, pero los únicos que se tuvieron la fuerza para resistir sus llamas fueron los elfos. Que, a diferencia de los dragones, ellos habían sido creados para proteger, cuidar y preservar la belleza del mundo. Eran sabios, pacientes y tan orgullosos como sus enemigos. La guerra entre ambas razas duró siglos, o tal vez milenios. Nadie recuerda con certeza cuánto tiempo pasó solo que el tiempo terminó por desgastar a ambos bandos, dejando tras de sí un rastro de muerte y ruinas.
Llegado el momento, ambos pueblos estaban agotados de aquella interminable guerra. Los elfos viendo que su extinción era inevitable propusieron la paz. Volnir no quería aceptarla, él sabía que les estaban ganando, pero la gran mayoría de su pueblo estaba cansado de la misma guerra y este le pidió parar. Tras esa insistencia no tuvo más opción que ceder y así finalmente aceptó la propuesta.
Pero puso una condición: se casaría con la hija más amada del rey. Algunos decían que lo hizo por poder, para tener control sobre ambos reinos. Otros afirmaron que fue un castigo, una última humillación para los elfos.
Y así, ambos bandos concertaron una boda
El día en que se encontraron los futuros esposos por primera vez la bestia que yacía dentro Volnir cambió. Su furia, su sed de sangre se calmó. La ira que lo consumía se apagó cayendo así rendido ante los pies de la princesa, siendo esa la primera batalla que no pudo ganar. Fue sorpresa para todos pues la princesa también le correspondió. Desde fuera parecía un milagro pues tras ese compromiso la guerra había parado.
Sin embargo, el propio rey y su consejo quedaron arrepentidos, viendo esa unión como el sacrificio de la princesa. Quedaron resentidos y humillados por haber tenido que entregarla. Y aunque los años pasaron y la pareja tuvo hijos, el odio siguió creciendo en silencio tanto en los grandes salones como entre algunos de los dragones que aún no habían saciado su sed de sangre.
Fue entonces cuando Lovetar, dios del amor se presentó ante la pareja, quería comprobar si era cierto que aquel dios temible había cambiado, pues su historia no tardó mucho en difundirse por el resto de los reinos.
Tras observarlos un tiempo pidió hablar en privado con la princesa y le ofreció la salvación, que huyera lejos con sus hijos, que escapara antes de que fuera demasiado tarde. Nadie sabe si ella aceptó o no. Ya que poco después ocurrió la tragedia.
Durante una celebración en tierras élficas algo salió mal. Ya que en la mañana siguiente Volnir fue encontrado en su cuarto, cubierto de sangre de pies a cabeza rodeado por los cuerpos sin vida de su esposa e hijos.
Se dice que ese día un grito recorrió los reinos. Generándose así rumores afirmaban que el monstruo no pudo controlar su sed de sangre. Otros aseguraban que todo fue una trampa, planeada por quienes nunca aceptaron aquella unión.
Lo único cierto es que cuando salió de la sala con los brazos manchados de sangre, los líderes de ambas razas lo estaban esperando. Acusándolo de ser un monstruo, de haber matado a su supuesta familia. Una bestia cuya sed de sangre nunca se calmó. Los dragones más salvajes aprovecharon para rebelarse, mientras los elfos exigían justicia por la muerte de su princesa.
Entonces Lovetar volvió a intervenir, buscando calmar a ambos bandos. A los elfos les prometió sellar a Volnir para siempre, encerrarlo en lo más profundo de la tierra, donde no pudiera volver a dañar a nadie. A los dragones les ofreció tierras alejadas, llenas de criaturas salvajes, contra las que podrían desatar su furia sin volver a cruzarse con los elfos.
Ambos bandos aceptaron el trato.
Pero Volnir, carcomido por la rabia e impotencia juró volver. El día que sus cadenas se oxidasen, y su sello se quebrase el resurgiría y envolvería aquel nefasto mundo en llamas. Algunos aseguran que aún hoy, duerme bajo tierra, encadenado y lleno de odio. Impaciente a que llegue su momento de salir, cumplir su palabra y convertir el mundo en un infierno.

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