The Last Link
Capítulo1: Nuevas carasEn la mañana siguiente tras haber tenido un primer día bastante loco, apenas bajo por las escaleras y se topó con el pobre elfo de la noche anterior, todavía con cara de haber sobrevivido a un mal sueño. Entonces no pudo evitar saludar con alegría:
Alana: ¡Hola, buenos días, Wilbur! Espero que las ganancias de anoche hayan estado buenas. —Desviando la mirada hacia el semielfo agotado—. Y buenos días a ti también señor guardia.
Wilbur sonriendo mientras colocaba un buen desayuno frente a alana contesto: Buen trabajo anoche, niña. Anda, come. La casa invita; considéralo parte de tu salario.
Sus ojos se iluminaron al ver el desayuno, y sin pensarlo dos veces, se lanzó a comer con entusiasmo. Miro al guardia y le ofreció un poco, aunque parecía tan cansado que dudo que algo le animara.
Alana: ¿Quieres comer algo?
Caín suspiró. Lo lamento, pero esta no es de mis mejores mañanas.
Justo entonces, Daiki bajó las escaleras, con el mismo aire indiferente de la noche anterior. Se sentó en la barra, solo pidiendo bebida, y no tardó en lanzar su primer comentario.
Daiki (mirando a Caín con desdén): Te dije que eras débil.
Caín respondió con cansancio, apenas levantando la vista. No es solo por eso animal.
Alana: Ya, ya, creo que todo se solucionó. Dejad de comportarse como niños.
Ambos resoplaron y volvieron su atención a sus respectivos platos. Alana percatándose de algo que no estaba bien decidió preguntar.
Alana: ¿Y qué hace un guardia en una taberna? ¿Pensé que teníais vuestros propios lugares?
Caín suspiró de nuevo. Sí, bueno… Últimamente hay mucho trabajo. Dijo esto mientras sacaba un papel algo arrugado y lo dejaba sobre la mesa. Daiki y alana intrigados se inclinaron, curiosos.
Caín: Necesitamos aventureros que quieran ayudar a capturar a ciertos individuos. Con todo el cansancio, se me pasó hacer la ronda de reclutamiento. La paga es buena, pero necesito gente decente para esto. —Se rascó la nuca, incómodo.
Alana: Bueno, si me da para dormir bajo techo esta noche, me apunto. Así que, un gusto, soy Alana.
Caín: Un gusto, Caín. Y sí la paga será suficiente para vivir como una semana sin problemas.
Daiki: Entonces yo también estoy dentro.
Caín: ¿No escuchaste? Necesito gente decente, no animales —dijo, soltando una mirada de odio.
En ese momento, un joven misterioso se unió a la conversación.
Joven: Oye, no deberías decir esas cosas de alguien que puede aplastar tu cabeza como una uva. Si el trabajo está disponible, me gustaría participar.
Los tres se giraron para observar al joven de cabello castaño claro y ojos marrones.
Caín: ¿Y tú cómo te llamas? ¿Y cómo puedo saber que eres alguien decente?
Yadiel: Un gusto, me llamo Yadiel. Es un placer —dijo mientras hacía una pequeña reverencia—. ¿Por qué no sería alguien decente? —añadió mientras se sentaba en la barra. Con una sonrisa algo burlesca.
Alana: Necesitas gente, y él parece bueno, ¿por qué no?
Caín: Tal vez... —suspirando—. Está bien, os veo en unos minutos en la plaza. —Y, sin más palabras, se levantó y se fue algo cansado.

Comments (0)
See all