The Last Link
Capítulo2: Nuestro inicioSalieron de la tienda y de camino a la iglesia, Alana no pudo evitar dar un par de giros con las dagas en las manos, sintiendo lo bien que encajaban en su agarre.
Daiki: No están nada mal, ¿eh?
Alana: Para nada. Hélix es un genio.
Daiki: En el norte tenemos los mejores herreros. Los del sur son buenos, pero nunca superarán al norte. De igual forma, ¿por qué me buscabais?
Alana: Caín tiene algo que decirnos, parece importante. Así que tenemos que ir a la iglesia cuanto antes. Creo que solo nos falta encontrar a Eleanor y con eso ya podremos ir.
Daiki, con un suspiro seco: Está bien, pero hubiera sido mejor ir a la taberna como siempre en vez de a la iglesia —dijo refunfuñando.
Alana: A ti tampoco te gusta la iglesia, por lo que veo.
Yadiel: Y es más que entendible, ese lugar solo está lleno de gente codiciosa y presuntuosa.
Daiki: De donde yo vengo, los dioses solo trajeron problemas.
Alana: Como sea, igual tenemos que ver qué quiere. Vayamos primero a la iglesia; con suerte, encontramos a Eleanor en el camino.
Una vez llegaron a una gran iglesia no muy lejos de ahí, se veían diversos guardias entrenando, y a un Caín impaciente en la puerta junto con la pequeña Eleanor esperando.
Alana: ¡Eleanor! ¿Qué tal, querida? —dijo mientras se acercaba a abrazarla con una gran sonrisa.
La joven solo se dejó abrazar por la barda, parecía un poco más acostumbrada a ese comportamiento.
Eleanor: Bu-buenos días, Alana. Yo también me alegro de verte, hacía días que no nos encontrábamos.
Yadiel: Bueno, ¿por qué nos llamaste, Caín? Tiene que ser importante para traernos aquí. Aparte, por tu cara, parece que tienes una espina en el pie.
Caín: Seguidme, tengo que mostraros algo.
Rodeando la iglesia tras pasar por el claustro, llegaron a un pequeño jardín donde tras caminar unos minutos llegaron a la parte más descuidada del mismo. Al fijarse mejor en el entorno pareció ser un cementerio. Algunas de las tumbas comidas por las raíces, mostraban que con el tiempo solo aquellos con más dinero habían terminado enterrados allí. Caín dándose la vuelta para mirar al grupo, se aseguró de que todos estuvieran atentos. Todos quedaron expectantes a lo que su compañero les quería compartir. Tras revisar que no había nadie más, empezó a hablar con un tono serio.
Caín: Esta mañana pude escuchar a unos guardias hablando sobre el chico que trajimos. Parece que estaba muerto. Lo encontraron sin vida en su celda a la mañana siguiente de haberlo traído. Parecía enfermo, y lo más probable es que lo estuviera, porque no supieron más de él. Su cuerpo estaba frío, sin sangre, sin señales de nada extraño... y, según sus palabras estaba vació.
El padre Theren se encargó del caso desde ese punto, pero parece que todo quedó en el olvido. Si no hubiera sido porque los escuché hablar, incluso yo pensaría que todavía sigue en aquella celda.
Alana, al escuchar las palabras de Caín, sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Yadiel cruzó los brazos con una mirada seria y cautelosa. Por su parte, Daiki cerró los puños con fuerza, dejando escapar un gruñido. Eleanor quedó en conmocionada ante la noticia del triste fallecimiento del joven, mordiéndose ligeramente el labio mientras mantenía una postura tensa.
Alana: ¿Vacío? ¿Cómo funciona eso? ¿No había señales de ataque?
Caín: Eso es lo más raro. Según los guardias, las únicas heridas que tenía eran las que se hizo en aquella cueva, pero no había rastros de ninguna nueva. Parecía que simplemente murió, sin derramar una sola gota de sangre. Pero lo más probable es que algo o alguien se la haya arrebatado.
Eleanor: Y yo pensaba que era raro que no me dejaran verlo. Durante los días siguientes intenté visitarlo, pero el padre Theren siempre me lo impidió y me mandaba a rezar o visitar otras personas.
Alana: Oye, ¿y quién es exactamente el padre Theren? Habláis mucho de él, y algún rumor escuche, pero no lo he visto hasta el momento.
Caín: Es uno de los obispos más importantes de la ciudad no sale mucho de la iglesia por sus labores. Se encarga sobre todo de la gestión de los guardias y prisioneros. Es conocido por su mal carácter digámoslo así, pero en el fondo es buena persona. Fue uno de los que me crio desde pequeño así que no es malo como la gente lo dice.
Eleanor: Bueno, desde que llegué él también me recibió, pero siempre me ha tratado con distancia. Eso sí da mucho miedo, siempre tiene esa expresión seria. Siempre que puedo prefiero hablar con otros o pedir ayuda al padre Eldran. A diferencia de Theren, Eldran es alguien muy amable.
Yadiel: En la ciudad hay rumores de los celos que el padre Theren, hacia Eldran. Incluso se rumorea que intentó matarlo en el pasado y, bueno se dice que hoy en día sigue intentándolo.
Caín: ¡Esas son blasfemias! —gritó, reclamándole a Yadiel—. Solo aparenta ser serio, y eso es lo único por lo que la gente lo critica. Pero es uno de los que más se preocupa por la ciudad. Sí es cierto que no se llevan bien, pero jamás sería capaz de matar a alguien.
La convicción en los ojos de Caín era clara; parecía muy ofendido por los rumores que circulaban sobre el padre Theren.
Daiki: ¿por qué nos trajiste aquí? Si el chico está muerto, ya no hay mucho más que podamos hacer.
Caín: —Dejando escapar un suspiro para calmarse conto—. Por mucho que me cueste admitirlo, me preocupaba la vida de aquel muchacho di mi palabra de protegerle y no pude. Incluso el padre Theren me negó seguir investigando ya que eran asuntos mayores de la iglesia. Pero no quiero que más chicos sufran si hay algo más detrás de esto como nos contó. Creo que será mejor investigar, aunque sea darle la espalda a esta.
La sorpresa quedó marcada en el rostro de todos. Eleanor lo miró con una mano en el corazón, como si las palabras de Caín le pesaran más de lo esperado.
Alana: ¿Vas a desobedecer a la iglesia?
Daiki: Eso sí es inesperado
Yadiel: Ni que lo digas. Pero Caín, recuerda que si decides desobedecerles te expulsarán de la iglesia y no podrás ser guardia ni caballero.
Caín: Lo sé. Pero desde hace tiempo hay algo que no está bien y desde que fuimos a aquella cueva, siento que era lo que necesitaba para intentar investigar. Sé que contradecir las órdenes del padre Theren me supondrá un castigo, pero no puedo vivir con el remordimiento de que más niños sean víctimas, mucho menos en esta ciudad.
Eleanor Yadiel y Daiki conmovidos permanecieron en un breve silencio había algo en esas palabras que había pesado en los 3.
Daiki: ¿Y por dónde empezamos? La ciudad es muy grande y no hemos visto más rastros de esa supuesta organización.
Caín: Por eso os traje aquí. Supe que enterraron al chico aquí mismo, en este cementerio. —Señaló un lugar del jardín descuidado, con raíces cubriendo algunas tumbas antiguas—. Creo que necesitamos averiguar más, y no confío en hacerlo solo.
Daiki caminó hacia una de las lápidas más recientes, deteniéndose frente a ella. Su imponente figura contrastaba con el silencio del cementerio.
Daiki: ¿Este es lugar?
Caín: Sí. —Señaló una tumba sencilla, marcada con un símbolo, pero sin nombre—. El chico está aquí. Al menos, eso dicen.
Alana miró la lápida con un mal presentimiento. Había algo en el aire, una presión casi imperceptible que hacía que fuera difícil respirar. Y ese símbolo marcado en la tumba parecía estar relacionado.
Eleanor: —Hablando en voz baja—. Esto no está bien. Algo más le hicieron. Deberíamos investigar todo lo posible antes de decidir qué hacer.
Yadiel: Claro, porque no. Investigar siempre es buena idea. Aunque debo admitir que el apartado de saqueo de tumbas aún no es mi especialidad. Pero Caín tiene razón: esto no cuadra. ¿Por qué un chico simple tendría su propia tumba? Por lo general, van a fosas comunes.
Caín miró extrañado a Yadiel por sus palabras, pero no les dio demasiada importancia y continuó hablando.
Caín: Eso fue una de las primeras cosas que me extraño.
Alana: —Suspirando, resignada—. Bueno, supongo que aquí se acabó mi día libre. ¿Por dónde empezamos?
Caín: Primero, podríamos hablar con el padre Theren. Puede que no diga mucho, pero al menos puede darnos permiso para investigar zonas restringidas y así poder empezar. Después, podemos investigar cada uno por separado y buscar pistas.
Yadiel: Yo tengo mis propios métodos para investigar. Si encuentro algo, os veo en la taberna. Es mejor separarnos por ahora.
Daiki: Yo tampoco tengo muchas ganas de estar aquí. Te acompaño.
Alana: Bien. Yo iré con Eleanor y Caín a ver al padre Theren. Tengo curiosidad por saber si los rumores son ciertos. Nos vemos esta noche. De igual forma puede que él nos pueda decir algo más.
Tras eso ultimo tanto Yadiel como Daiki se despidieron perdiéndose en las calles de la ciudad.

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