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Galdraskóli: Una Escuela de Magia

El Arco de una Ilusión: Sueños de un Elfo

El Arco de una Ilusión: Sueños de un Elfo

Mar 11, 2026

Nkhalango, pueblo natal de los elfos, ya bien conocido por ser hogar de los protectores de la naturaleza.

Cada quien cumple su rol como se debe, si es cierto que en algún momento varios se han preguntado si se puede desempeñar algo más allá de su elemento y lo han intentado...con resultados en vano. Si, los elfos están muy arraigados a sus costumbres y al destino que deben cumplir.

Los niveles educativos eran ligeramente diferentes a los que había en Nyanja, claro que enseñaban lo básico y lo ligado a las tres maestrías posibles, pero dado los trabajos ejercidos por los watcheru era mejor ir dividiendo los grupos para enfocarse en su especialidad elemental.

Pero claro que no por ser un elfo estaría completamente limitado, muchos elfos encontraban buenos trabajos fuera de su tierra natal, especializándose en puestos policiales, judiciales o de guardia como cualquier otra especie que vive y estudió en Nyanja, a veces resultaba una ventaja el elemento que poseían en los trabajos ejercidos, sobre todo los que involucraban la fuerza física, por lo que no estaba mal no quedarse en Nkhalango.

Y henos aquí, en los primeros años de ciclo escolar en la vida de un madzi elf, Leondan Elquen. El pequeño Leo siempre fue alguien inquieto, le gustaba ir de aquí para allá y por supuesto que esa inquietud se veía reflejada en su desenvolvimiento escolar, no le gustaba que solo le enseñen a desarrollar sus poderes acuáticos, le gustaba ver como sus demás compañeros daban a relucir los primeros vestigios de su poder elemental y quería hacer lo mismo. Por más veces que se intentase dejarle en claro que eso no sería posible él no se rendía, trataba de ponerse en contacto con otros elementos por si en una de esas conseguía, aunque sea desprender alguna chispa, manipular la luz o hacer crecer alguna planta.

Al final del tercer año en la primaria a la que asistía Leo su maestra tuvo una charla con sus padres acerca del comportamiento del elfo.

—Sabemos de sobra que nuestro pequeño es muy inquieto, pero los primeros 40.000 años de un niño no son nada fáciles ¿No? — dijo el padre, Aragorn Elquen, era quien más paciencia le tenía al niño en cuanto a sus ambiciones y estaba dispuesto a apoyarlo.

—Pues va más allá que simples comportamientos inquietos propios de la edad, señor Elquen, el pequeño Leondan insiste con colarse a las clases que no son de su elemento porque según él se aburre mucho en las que le corresponden. —

—Lamento el comportamiento de Leo, pero ya le hemos intentado explicar de todas las formas posibles que no debe hacer eso ¿Qué sugiere que hagamos? — Arwen, la madre de Leondan, era menos permisiva de lo que su esposo era con su hijo, no le parecía estar fomentando a tan temprana edad los comportamientos que Aragorn permitía en Leo, creía que lo que el necesitaba era disciplina y seguir con las actividades que estimulen sus poderes de agua.

—Sugiero que tengan una charla más amena con su hijo, que comprenda que no es un llamado de atención más, quieren saber el porqué de su actuar de manera más comprensiva, ¿Verdad? —

—¡Por supuesto que sí! —

—Entonces podrían intentar eso, si definitivamente no está interesado en las clases que toma aquí podrían considerar la opción de que vaya a una escuela en Nyanja. — Finalizando la charla y llegando a casa se dispusieron a hablar con su pequeño.

—Dinos Leo, ¿Cómo te sentiste este año en la escuela? — si querían comenzar a hablar del tema que mejor forma de preguntar directamente cómo se siente su pequeño.

—¿Bien? Creo. — no se lo había planteado en voz alta, por lo que dudó un poco de su respuesta.

—¿Y por qué dudas? —

—Pues no sé, si me la paso bien con mis compañeros y eso, pero... —

—¿No te sientes a gusto con las materias? — Leo asintió. —¿Qué se te dificulta? —

—Cuando nos hacen hacer actividades de agua y todo eso, me aburre que siempre sea lo mismo ¡Por eso detesto los días que nos hacen trabajar eso! Solo es uno a la semana, ¡Pero es muy tedioso! —

—¿Y por qué te aburre exactamente? —

Leo pensó su respuesta un poco más. —Es solo tener contacto con el agua del río moviendo la mano de lado a lado, dicen que es para que comencemos a familiarizarnos con "nuestro elemento" y así, pero yo no le veo sentido. —

—¿Les han explicado exactamente el porqué de hacer eso? Más allá de empezar a entrar en sintonía con el entorno. —

—Según dicen para acostumbrar la mano a manipular el agua, algunos comienzan a moverlo un poco, pero yo no lo consigo, siempre me están corrigiendo la forma en la que muevo las manos y es frustrante... — sus padres le acariciaron la espalda para calmarlo y no se frustre tanto al hablar. —Por eso es más divertido ir a ver que hacen los demás, quizás no consiga mover el agua, pero ¿Y si pudiera crear chispas de fuego al chasquear? O quizás mover la luz en vez del agua ¡O tal ver podría comunicarme con los animales nocturnos! Bueno, aunque nunca he podido saber que hacen exactamente los usiku... ¡Aunque suena más interesante! Son tantas cosas que siento que podría hacer, pero no me dejan... —

—Hijo, sé que puede resultar frustrante no ver resultados por más intentos que hagas, pero huir de tus labores de esa forma no es tampoco la solución, si tanto insisten con que hagas cosas de agua es porque así lo dicta tu genética y eso es algo que no puedes cambiar. — dijo su madre.

—Lo que tu madre quiere decir es que la forma en la que desarrollas tus poderes están inclinados más a de donde provienes, se te está dando una guía en base a lo que es más probable que terminen siendo tus poderes. — Aragorn intentó suavizar un poco las palabras de su esposa.

—¿Quiere decir que estoy condenado a solo hacer magia de agua? —

—No, no, tampoco lo veas como un castigo eterno, solo queremos que entiendas que no te dan esas clases para torturarte, es porque de entre todos los elementos el agua es el más cercano a ser el tuyo. —

Leo lo pensó. —¿Eso quiere decir que si me pudiese entrenar de otra forma sea capaz de manejar otro elemento que no sea ese? —

—Leo, ¿Por qué tanta insistencia en no querer seguir siendo un madzi elf? — Arwen no estaba entendiendo del todo las intenciones de su hijo, más parecía que no quería ser un madzi por llevar la contraria.

—¡No es que no quiera! ¡Es que siento que puedo ser capaz de manejar cualquier cosa si me lo propusiera! ¿Nunca lo habían pensado así? —

—A decir verdad, no es la primera vez que un elfo trata de manipular otro elemento, pero...— Aragorn dudó de lo que estaba a punto de decir, de que por el potencial promedio de los elfos en general de Nkhalango no era muy elevado no sería capaz de manipular más de un elemento, pero no quería desilusionar de esa forma a su hijo siendo tan pequeño.

—¿Pero? — a Leo le estaba preocupando la respuesta.

—Si tanto quieres expandir tus conocimientos está bien, podemos...podemos mudarnos a Nyanja, ahí estudiarás más cosas con respecto a la magia de las que te enseñarían aquí. —

—¿¡De veras!? —

—¡Así es, hijo! —

—¡¡Gracias papá!! — Leo abrazó felizmente a su padre, ilusionado por ir a un lugar donde pueda estudiar más a gusto.

Al caer la noche el matrimonio Elquen tuvo una pequeña charla acerca de lo ocurrido, Arwen discrepaba un poco con lo dicho por su esposo, ya que lo iban a pensar, pero por lo que dijo Aragorn ya sonaba a una afirmación que si no se cumplía Leondan iba a estar muy decepcionado.

—No me parece del todo correcto que le hayas dicho a Leo que nos podríamos mudar a Nyanja... —

—¿Qué querías que hiciera? ¿Destruir sus ilusiones diciéndole que sus genes son una limitante y por ello no va a poder controlar otra cosa que no sea agua? —

—No es destruir sus ilusiones, es hacerle ver la realidad en la que vive, mejor ahora antes de que se lleve una peor decepción cuando de grande le digan que su potencial es restringido. —

—¿Y si no es así? Es un niño todavía, no ha tenido mucho contacto con el mundo de la hechicería y todo lo que conlleva como para dar un veredicto tan tajante de que su potencial es uno promedio. —

—Es por el general, ¿Cuántos de aquí tienen uno fuera del común? No es del todo seguro que Leo sea uno más, pero es igual de incierto saber si va a sobresalir... —

—Pues yo estoy muy seguro de que él va a tener un gran poder, mejor fomentarlo desde ahora así lo consiga. — la discusión quedó hasta ahí, si seguía iba a acabar en un círculo vicioso de que el potencial de Leo es ambiguo y puede apuntar tanto a uno grande como a uno promedio.

Al inicio de cuarto grado la familia Elquen se mudó a Nyanja. Aragorn consiguió trabajo en las costas de la zona, la escuela quedaba un poco lejos así que Arwen llevaba a Leo volando transformada en mizuchi en lo que su esposo se quedaba trabajando en la marina.

La forma de llevar su vida seguía siendo la misma que tenían en Nkhalango, no había cambiado mucho salvo por el ambiente, ahora Leo se concentraba mucho más en sus estudios para que valiera la pena el haberse mudado. Esto enorgullecía a sus padres, ver como su hijo disfrutaba y les echaba ganas a sus estudios les hacía pensar que el esfuerzo que los tres pusieron en su cambio de vidas estaba rindiendo frutos.

Claro, eso hasta que llegó la etapa de la secundaria, comenzaron las dificultades que temía que llegasen. Las materias comunes no representaban gran dificultad, eran las mágicas las que fueron un problema los tres años que duró el ciclo escolar. No eran la gran cosa, ni las técnicas más avanzadas, pero sí que Leo llevaba un ritmo un poco más lento que sus compañeros.

Luego del segundo año tuvo la confianza para comentarle a sus padres acerca de los problemas que le generaron esas materias en específico.

—Lo...lo siento... — dijo al mostrarles su boleta de calificaciones.

—¿Por qué hijo? Tus notas no han bajado, incluso algunas subieron. —

—Si...pero me ha costado mucho mantener la nota en magia, con las justas he podido llegar para no reprobar. —

—Pero llegaste, eso es lo que importa, ¡Estás dando tu mejor esfuerzo, mi niño! —

—¡No es suficiente mamá! Los demás no tienen dificultades en las tareas que nos dan mientras que a mí me ha costado mucho comprender y realizar los hechizos. —

—Leo, no te fijes en lo que hacen los demás, tu eres tu propia persona y aprendes a un ritmo que no está mal, a todos se les puede llegar a dificultar algo. —

Leo se quedó en silencio unos segundos. —Siento que tengo los mismos problemas que tenía cuando estábamos en Nkhalango...— se refería a su poca tolerancia a la frustración, creyó que todo sería mejor en Nyanja sin siquiera haber intentado nuevamente el manejo del agua que hacía en primaria. Se sintió egoísta del cambio que hicieron sus padres por "cumplirle el capricho" y que al final fuese lo mismo que en casa, pero peor porque eran cosas que desconocía en lugar del elemento al que estaba destinado a ser.

Las lágrimas estaban amenazando por salir, pero sus padres lo contuvieron y lo abrazaron. Arwen le acariciaba la cabeza, mientras que Aragorn la espalda. Al final Leo lloró y los abrazó, quiso explicar sus motivos y todo lo que pensaba, pero no podía hablar con tanto sollozo de por medio.

También le costaba expresar como algunos de sus compañeros llegaron a hacer burla de la forma torpe y lenta que tenía a la hora de ejecutar sus hechizos. Seguiría pensando en mil y un cosas al mismo tiempo, pero su padre le ganó la palabra y le dijo.

—Hijo, con la práctica todo se puede, no importa tus limitaciones. Si tú de verdad quieres formarte en la magia no dejes de intentarlo, aun si los de tu alrededor no creen en ti no tienes porqué perder la fe en ti mismo. —

—¡Así es mi niño! Siempre has sido alguien que pone todo su empeño en lo que más le apasiona, eso te hace alguien muy especial y fuerte, porfavor no pierdas las esperanzas. —

—Gracias...pero no puedo dejar de pensar que quizás fue egoísta no seguir intentando las cosas con el agua y haber tenido que mudarnos por un capricho... —

—No lo veas de esa forma, queríamos fomentar tu potencial de la forma en la que querías ¡Y no se puede decir que no ha dado sus resultados! Has figurado en los puestos más altos de tu salón y de la escuela cada año, solo es cuestión de que sigas tratando. —

Leo sonrió y pensó un poco más con la perspectiva que le habían dado sus padres. —¡Tienen razón! ¡Seguiré dando lo mejor de mí, ya lo verán! —

Ambos soltaron una pequeña risa por el comentario de su hijo. —No hace falta que nos demuestres nada, siempre hemos estado orgullosos de ti. —

Al concluir esa charla Leo se dedicó todo su tiempo libre a practicar lo que hacía en la escuela una y otra vez hasta que sintiese que lo tenía perfeccionado. A su vez también quiso comenzar un entrenamiento donde intentaría manejar distintos elementos. Se informó con los elfos de la zona acerca de su formación y tomó notas de las cosas con las que podría comenzar para ir de a poco dominado los cinco elementos. El elemento que, por obvias razones, se le daba mejor era el agua, pero estaba seguro de que conseguiría perfeccionar los otros cuatro.

Y así acabó la secundaria, manteniéndose firme ante lo que le gusta hacer sin escuchar a quienes lo intentaban rebajar cruelmente. Su próximo destino sería la preparatoria, el último peldaño en esta inmensa escalera que resultó ser la vida escolar. Pronto Leondan podría explotar todo su potencial y anteponerse a sus limitaciones, pero también podría ser que no y al final el peso de un potencial promedio le cargue, que por más esfuerzos que el haga simplemente no llegaría a ser suficiente. ¿Será alguna de las dos? ¿Se romperán los sueños de un elfo?

rushiraawesome
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