Inicio de ciclo escolar en la Academia Preparatoria Arya Forn, previo a este gran suceso se debió rendir un examen de ingreso con los conceptos básicos de las tres maestrías.
Un examen físico, un examen de logística y un examen de magia básica para evaluar de poco en poco el potencial individual de los estudiantes.
El examen que no vale para puntaje es el de magia, solo sirve para comenzar a llevar registro el cual de les dará a sus tutores designados. Pero a los de otros cursos les gusta asustar a los ingresantes con que si no aprueban el examen de magia estos no entrarán a la Academia, algunos acaban creyéndolo y otros no.
De todos modos, siendo una prueba válida o no para el ingreso la idea de tener un potencial mágico a la altura es una idea que ronda por las mentes de los estudiantes.
Se les dio una semana de orientación, incluyendo los fines de semana, así poder presentar a grandes rasgos la escuela, las materias, su propósito y lo más importante: los contenidos en el examen de ingreso. Aunque también algunos utilizaron esa semana para comenzar a amistarse con sus futuros compañeros, entre ellos Allen y Leondan lograron reconocerse e intercambiar unas cuantas palabras al momento del receso.
—¡Allen! ¡Allen Melnyk! — dijo Leo acercándose al peliazul.
El chico volteó en dirección al llamado y lo reconoció, era él, aquel elfo que lo ayudó en su momento con sus dilemas. —¡Leondan! — sonrió y caminó hacía el.
—¿Cómo has estado? ¡Juro que iba a volver a hablarte luego de ese día que me pediste un consejo, pero siempre lo olvidaba! —
—No te preocupes por ello, estaba muy enfocado en tratar de hacer justo lo que me dijiste, practicar por mi cuenta ¡Y vaya que me hizo muy bien! De veras te lo agradezco. ¿Tú que tal? —
—Todo bien, me alegra que te haya servido y pues yo estoy algo nervioso porque llegué algo temprano, todavía era la hora de entrada para los chicos de aquí y unos se me acercaron a hablarme del ingreso y pues...digamos que no fue una muy buena primera impresión. —
—¿Por? ¿Qué te dijeron? —
—Pues les pregunté cómo resultó su ingreso, ya sabes, para tantear el terreno y me dijeron que los exámenes de cuerpo y mente son súper sencillos, pero el único que realmente les vale de puntaje es el de magia...y que uno de ellos casi no lo logra. —
Ambos estaban atónitos, Leo de tener que recordarlo y Allen por estar escuchándolo.
—Pero...no puede ser cierto ¿Verdad? Es decir... ¿Por qué sería así de fácil y de la nada algo complicado? ¿No se los advirtieron? —
—¡N-No lo sé! D-De todos modos, no me lo creí. —
—Ajá... — No creyó en esa falsa seguridad que demostraba el elfo.
La campana sonó, era hora de regresar a las actividades del cursillo.
—Bueno ¡Nos vemos en otro momento! Un gusto volver a hablar contigo. — Leo se despidió.
La jornada prosiguió y Leo quiso acercarse a otra compañera con la que no tuvo mucho tiempo de hablar, pero se le hacía alguien interesante.
Ahí la vio, sentada en las escaleras de la Academia, seguramente esperando a sus padres.
—¡Hola! —
—¿Hmm? Hola. — Respondió aquella chica, se trataba de Lillie, por la puntualidad a la hora de llegar intercambió un par de palabras con Leondan, pero hasta ahí, no quiso hablar demasiado por las pequeñas cuestiones con sus metas.
—¿Cómo estuvo la clase para ti? — Se realizaron grupos separados por orden alfabético, Leondan y Lillie quedaron en grupos separados, por lo que a Leo le generó curiosidad de si las clases para Lillie fueron diferentes a las suyas.
—Muy simple. — Hoy en su grupo habían tenido un enfoque en la maestría física, ningún inconveniente para la joven.
—¿Ah sí? ¿Te gustan las clases de educación física? Yo siempre he flanqueado en esa materia, ¿Que trabajos les mandaron a hacer? —
—Una ficha técnica, calentamiento y un deporte. — No estaba interesada en contar cosas de su persona, solo hacía tiempo para esperar a sus padres.
—Oh, a mi grupo le tocó orientación en la maestría mental...me divertí la verdad, fue sencillo. —
—Mhmm... — Lillie pasó de un semblante serio a uno con el ceño fruncido, preguntándose porque sus padres estaban tardando en venir a buscarla.
—¿Sucede algo? — Leo la sacó de su burbuja.
—Nada. — Estaba renuente a hablarle.
El elfo miró en su dirección, solo veía a sus compañeros de cursillo con sus familiares o amigos regresando a casa, se dio una pequeña idea de lo que quizás molestaba a la joven pelirroja.
—¿No sabes cómo volver a casa? — Se lanzó a preguntar.
Lillie frunció más el ceño. No se trataba de eso, sus padres me habían prometido pasar por ella para poder pasar tiempo de calidad juntos y "darle ánimos para su ingreso", no quería dudar de su palabra, por lo que confió en ellos. Pero ¡Oh sorpresa! Se demoraron "como siempre" según piensa ella.
—Sé perfectamente cómo volver a mi casa, no es difícil perderse en este poblado 2×2. —
Leo quería tratar de ayudarla, pero al no encontrar forma solo le sobó la espalda, a ver si eso lograba relajarla.
Ante esta acción Lillie lo miró un poco desconcertada.
—L-Lo siento, quise buscar alguna forma de relajarte. — Apartó su mano.
Lillie volteó un poco avergonzada, no acostumbraba a ese acercamiento. —N-No te preocupes...te lo agradezco. — Ambos sonrieron.
—Lillie ¿Cierto? — Ella asintió.
—Y tú eres Leondan, ¿Verdad? —
—¡Así es! ¿No te molesta que me quede? —
—Eso te lo pregunto a ti ¿Por qué querrías quedarte? ¿Vienen a buscarte? —
—Oh no, no, pero me interesaba hablar más contigo y pues, verte aquí...sola...y-yo, ehhh — No quería decir algo que pudiese ofenderla, pero al estar sola y que el fin de clases ya haya pasado le preocupaban un poco.
—... — Lillie esperaba respuesta.
—¡N-No quisiera que te quedes sola! —
Lillie se sorprendió un poco. —No es necesario que hagas algo por mí, apenas nos conocemos. —
—¡Pero podríamos conocernos mejor! — Sonrió cálidamente.
De sorpresa a una mirada de incertidumbre y algo de temor por el interés que tenía por querer conocerla mejor, sabía que debía hacerse de buenas relaciones, pero no quería que fuesen tan estrechas como para entorpecer sus estudios.
Antes de que pudiese dar una respuesta casi que de milagro sus padres se dignaron en hacer acto de presencia.
—Lo siento, debo irme. — Se despidieron del otro y Lillie se fue con sus padres.
—Hola. — Saludó fríamente.
—Hola cariño ¿Qué tal tu día? — Preguntó su madre.
—¡Fantástico! Salvo por la parte en la que me hacen llegar temprano, pero pasan tarde a buscarme. — En un tono claramente sarcástico.
—Lilianne, no te expreses de esa forma. — Dijo Seamus quién luego susurró. —Menos mal ya no te juntas con esos chicos. —
Lillie inhaló profundo y exhaló. —Lo lamento, madre y padre, habrán tenido sus motivos para la demora y aunque eso me haya dejado insatisfecha no debí expresarme de esa forma... — Ya ha habido veces que la hacían disculparse "adecuadamente", por lo que ella ya sabía que decir.
—Disculpas aceptadas, hija. —
—Justamente hemos tardado porque queríamos asegurar el mejor de los lugares en el restaurante con vista al mar que tanto te gusta. —
Lillie no pudo evitar poner una pequeña sonrisa, no sabía si de verdad ese fuese el motivo, pero al menos sabía que irían a un lugar que le gusta. A la hora de llegar y ocupar sus lugares sus padres comenzaron a indagar en lo que fue su primer día de cursillo.
—Entonces cuéntanos ¿Qué tal tu primer día? —
—Bueno, comenzando luego de haberme dejado en la entrada de la escuela, estuve esperando a que se dé la hora de entrada para nosotros. —
—¿La hora de entrada? ¿No te habíamos dejado a tiempo? — Seamus comenzó a quejarse en voz baja de la organización de la preparatoria.
—No padre, me dejaron...casi una hora antes de lo acordado. —
—¡Eso es puntualidad! — Ante ese comentario Lillie se limitó a suspirar.
—Aproveché para platicar, nada muy fuera de lo habitual para la primera conversación. — Dio un bocado e hizo una pausa antes de seguir hablando.
—¿Y qué te parecieron las clases? Vi que en los horarios se repartieron en pequeños grupos para tratar las tres maestrías. — Preguntó su madre.
—Así es, me tocó estar en el "Grupo Cuerpo", básicamente educación física. Se me hizo tan fácil que casi fue aburrido, una simple ficha técnica acerca de nosotros mismos y conceptos básicos, calentamientos, unos ejercicios...oh, también un deporte, blaki o fótbolta. — Normalmente mandan a las chicas a jugar vóleibol y fútbol a los chicos, pero para esta ocasión les dieron a escoger entre uno de los dos para practicarlo. —Por supuesto que voté a favor de blaki, pero la mayoría prefirió otra cosa y tocó jugar eso. —
—Entonces en definitiva ¿Sólo tuvieron clases físicas? ¿Nada de magia? ¿Ni, aunque sea algo sobre política? —
—Seamus, ¿Qué acabas de escuchar? — Olympia le dirigió una mirada con el ceño fruncido.
—¡Solo pregunto! ¿A caso está mal? —
—¡Si! Ya te había comentado que los separaron en orden alfabético y que ella quedó en ese grupo y lo acabas de comprobar ¿Es que tu prestas atención a lo que se te dice o solo lo que te interesa escuchar? —
—¡Suficiente! ¿¡La salida era para hablar acerca del ingreso o tener un pretexto para discutir frente a mí!? — Lillie se cubrió la boca al decir eso.
Hubo una tos incómoda por parte de sus padres, en este caso no iban a reclamar acerca de su tono de voz, se encontraban en un lugar público y no querían llamar la atención más de la cuenta con una situación así. De no ser por Olympia el silencio prevalecería hasta que tocase regresar a casa.
—¿Y qué hiciste el tiempo que estuviste esperando? — La joven no tenía ganas de seguir hablando, detestaba tener que escuchar a sus padres discutir y luego hacer como si nada, pero no podía ignorarlo en esta ocasión.
—Charlar con un compañero, lo hicimos en la entrada, pero no seguimos hablando ya que él estuvo en el Grupo Mente. Mientras los estuve esperando se acercó, quiso sacarme más charla acerca de mí misma, pero... —
—¿Pero...? —
—N-No lo hice...Además de que justo ya habían llegado, pues...solamente no me sentí cómoda. — Algo en su interior le daban ganas de haber aceptado aquella charla amistosa, pero sabe la visión de su padre al respecto de esas relaciones, por lo que se guardó esas ganas.
—Bien ¿Aun recuerdas lo que hablamos la última vez, cierto? —
—Claro que lo recuerdo padre, mantenerme al margen con mis amistades...créeme que lo tengo muy presente. —
La velada prosiguió con normalidad hasta la vuelta a casa, Lillie se encontraba exhausta, tanto por la clase como el tener que estar aguantando a sus padres. A penas se cambió se echó a dormir, debía estar bien descansada para el cursillo de mañana.
Ese fue el final del día para la pelirroja, por parte del elfo a la hora de que la chica se fuese emprendió rumbo a su casa, emocionado de contarles la experiencia de su primer día a sus padres.
—¡Mamá, papá! — Entró con una sonrisa a la casa.
—¡Hijo! — Arwen lo recibió con un abrazo mientras que Aragorn se acercó a darle unas caricias en la cabeza.
—Parece que alguien llegó muy entusiasmado de su primer día, ¿Eh? —
—¡Así es! —
—En ese caso toma asiento, come algo antes de contarnos todo. — Su madre le tenía preparada la merienda para recibirlo una vez llegase, aunque con lo entusiasta que es Leo piensa que tal vez acabe hablando mientras come.
Efectivamente fue así, Leo iba intercalando entre comer y hablar acerca del cursillo, a veces haciendo pausas por petición de Arwen. —Y bueno... — Decía con la boca aun medio llena. —Me hubiese gustado que la primera clase fuera de Magia, pero tampoco estuvo tan mal estar en Mente, es decir ¡Pudo ser peor! ¡Pude haber acabado en Cuerpo! —
Su padre soltó unas pequeñas risas. —Ay tú y la mala relación que tienes con los deportes... — Desde siempre fueron sus notas más bajas, no es que no le echase ganas, es que sus demás compañeros le pasaban en fuerza mientras que el a duras penas podía responder ya sea a los saques de vóleibol, los penales en fútbol o las carreras que a veces se mandaban por diversión.
—¿Y qué tal es el edificio? —
—¡Enorme! No podía dejar de ver a todos lados durante el recorrido, je, je, hasta me dieron ganas de entrar a una de las clases para ver que estaban haciendo. — Bromeó por las veces que solía escaparse en Nkhalango.
—Leondan. — A su madre no le pareció tan gracioso.
—¡Era chiste! Obvio me quedé con mi grupo... — Pero no va a negar que ganas no le faltaron.
—Hmm...eso espero... — Arwen dio un sorbo a su te. —Oh, ¿Tuviste algún momento para hablar con tus compañeros? —
—¡Si! De hecho, también con chicos de la preparatoria, nos hablaron un poco del ingreso...la verdad es que me asusta un poco... —
—¿Eso por qué? —
—Dijeron que el examen más difícil de aprobar es el de magia...que chicos del curso por poco y no lo pasan, así que estar hablando con mis compañeros me generó esa incertidumbre... ¿Y si de los que me hago amigos no pasan? O peor... ¿¡Y SI YO NO PASO!? —
—Leo, querido, tranquilo. — Su madre trató de calmarlo y su padre le dio caricias en la espalda. —No te va a pasar nada, de seguro apruebas todos los exámenes. —
—Así es, de hecho, en la reunión nos hablaron de esto, el examen de magia no es más que uno de seguimiento para sus profesores, no para juzgarlos. No te dejes intimidar por lo que te digan esos chicos. —
—Oh...eso cambia todo... — Se calmó un poco. —Igualmente, temo no estar a la altura de los demás, porque de todos modos el examen de Cuerpo sigue siendo válido, ¿No? — Su padre sintió. —Pues no puedo depender solo de mi nota en Mente... ¿Seguros es solo uno de seguimiento y no lo tomarán en cuenta para mi puntaje del ingreso? — Ambos se miraron con incertidumbre. Cosa que no lo dejó tranquilo.
—¡Q-Que más da! Siempre te esfuerzas en todo, ¡Apuesto que lo harás para aprobar en Cuerpo y mostrarás todo lo que te hemos visto entrenar con la magia! — Si, su madre no era la que usualmente se ponía del lado de Leo, pero de algo estaba segura y era del empeño que siempre pone a las cosas que realmente se propone. Esto hizo sonreír al pequeño.
—Gracias ma... — Arwen se acercó a Leo y este apoyó su cabeza sobre su hombro, a lo cual ella acarició su cabeza.
—No te preocupes hijo ¡Te va a ir bien porque así es como te preparaste! — Su padre se unió a los ánimos. Su hijo volvió a sonreír y siguieron comiendo y platicando.
Al caer la noche el elfo se recostó en su cama, pensando en todo lo que aconteció en el día, pese a los ánimos de sus padres no podía evitar pensar en el "¿Y si no apruebo...?"
Continuará...

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