Esta historia es un relato, como salta a la vista, de fantasía. A muchos lectores les podrá parecer que la magia es poco definida, y es una sensación normal. La mayor parte de este relato está narrada desde la perspectiva de Tajo, que no está educado en las artes mágicas de este mundo. Pienso que parte de la magia de, bueno, la magia es que sea algo fantástico e incomprensible. No obstante, si la magia no tuviera reglas, sería difícil escribir una historia en la que los magos no dominen por completo el cotarro. Por lo tanto, elegí darle a este sistema de magia algunos límites:
- La magia es hereditaria, aunque puede manifestarse por azar.
- Los magos tienen siempre los irises de color morado. Es una característica que los distingue.
- Para utilizar la magia, hay que conocer los gestos manuales que la activan. Las manos son necesarias para la magia, pero con la suficiente habilidad se puede hacer magia con solo una mano.
- La magia puede usarse de forma temporal mediante concentración (para hacer levitar un objeto o levantar una barrera invisible) o de forma indefinida, que no requiere concentración, a cambio de sufrir un ataque repentino de agotamiento.
- Un mago no puede afectarse a sí mismo con su propia magia ni siquiera con magia curativa, con la excepción (aparente) de la inmortalidad.
- Cuando un mago muere, todos los hechizos indefinidos que haya dejado se rompen.
Claro está, esta magia no es el único tipo que existe en este planeta, pero es el tipo con el que los humanos están familiarizados.

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