Please note that Tapas no longer supports Internet Explorer.
We recommend upgrading to the latest Microsoft Edge, Google Chrome, or Firefox.
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
Publish
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
__anonymous__
__anonymous__
0
  • Publish
  • Ink shop
  • Redeem code
  • Settings
  • Log out

The Heavens Beasts: Kings of Ootoki

Familia

Familia

Mar 16, 2026

La casa era amplia y estaba completamente hecha de madera. Por dentro no había muchos muebles, solo lo esencial y algunos futones viejos donde los niños dormían. Aún así, todos tenían comida, ropa, y un pequeño espacio para guardar sus cosas. Eran felices en ese lugar y Kris los quería mucho.
Cuando Kris llegó con Sousuke todos los niños miraron con curiosidad al pequeño. Veían lo confundido que se veía y les sorprendía ver a un niño tan pequeño solo.

–Él se llama Sousuke–,dijo Kris, mientras ponía una mano en el hombro del niño – y a partir de ahora va a vivir con nosotros. Quiero que todos lo traten bien y le muestren las cosas que se hacen aquí ¿de acuerdo?

–H-hola… –Sousuke levantó una de sus manitas con algo de timidez, tratando de hacer un saludo amistoso.

Pero ninguno de los chicos respondió a su saludo. Kris sonrió con cierta incomodidad para aliviar la tensión y decidió llevar primero a Sousuke a bañarse. Había construido un baño sencillo cubierto con tablas de madera; para haberlo hecho él solo, no estaba nada mal.

–Tal vez ahora están un poco asustados por ver a alguien nuevo, no te preocupes –. dijo Kris mientras ayudaba a Sousuke a secarse el cabello– Los niños no salen solos de este lugar, no es muy seguro y el único contacto que tienen con el exterior soy yo.

Luego le dio un cambio de ropa. A Sousuke le quedaba un poco grande, pero era mucho mejor que los harapos que llevaba puestos. Era ropa azul con negro, cómoda y limpia.

–Hay mucho que debo explicarte para que estés más tranquilo aquí. –continuó Kris– Pero primero te presentare bien con los demás niños.

Unas horas después, todos estaban sentados alrededor de la mesa. No era más que un pedazo de madera un poco disparejo, y las sillas eran troncos. Había diez lugares: cinco y cinco a cada lado, y una al frente. Kris dejó que Sousuke se sentara en ese sitio mientras repartía la comida del día: manzanas, leche, un trozo de pan y un poco de ramen que había sobrado de un restaurante.

Mientras todos comían, Kris habló

–Hoy encontré a Sousuke en el mercado. La abuela que vende fruta lo estaba lastimando y decidí traerlo. Sousuke no tiene padres y no recuerda nada sobre su vida. Ni siquiera sabe cómo es que llegó a ese lugar.

Los niños lo miraron en silencio. Entonces el mayor de ellos, un chico castaño de ojos oscuros, interrumpió.

—Pero Kris… últimamente dijiste que ha sido muy difícil conseguir comida. ¿Cómo vamos a racionarla si traes a alguien más? —frunció el ceño—. Además es un niño pequeño. ¡Necesita más cuidados que nosotros!.

Algunos de los chicos asintieron. Pero otro intervino enseguida. Era un muchacho de cabello negro y ojos violetas, bastante alto para sus doce años.

—Joe, no debemos ser egoístas —dijo—. Él está completamente solo. ¿No lo estuvimos nosotros alguna vez? Si a Kris no le molesta traerlo, a nosotros tampoco debería. A fin de cuentas, él es quien se arriesga por todos nosotros. Él trae la comida y nos cuida. La última palabra siempre es suya.

—¡Pero tenemos que ser responsables, Haku! Debemos mantener este lugar tal como está. ¿Qué pasará si la policía descubre que hay demasiados niños aquí? ¿Y si este niño es hijo de un yakuza y lo están buscando?

—Hey, calma —intervino Kris con voz tranquila.— Los yakuza no tienen nada que hacer aquí. Este lugar ha sido mi territorio desde hace mucho tiempo. Sousuke necesita ayuda y nosotros haremos lo posible por dársela, no pienso devolverlo al mercado para que siga recibiendo golpes de una anciana. Él merece algo más que eso.

Los niños guardaron silencio, mirándose entre sí. Joe seguía preocupado por la comida. Haku observaba a Sousuke con cierta compasión. Kris esperaba una reacción. Entonces el propio Sousuke habló con timidez.

—Esto… Yo no sé qué es un yakuza, pero no conozco a ninguno. Si puedo ser útil en la casa, haré lo que sea. Pero por favor… no me regresen al mercado.

—Sousuke… —murmuró Kris.

Todos los niños guardaron silencio. Cada uno había llegado con Kris de maneras distintas: algunos eran huérfanos, otros habían sido abandonados o habían escapado de hogares donde los maltrataban. Ninguno quería volver a ese pasado, preferían mil veces quedarse allí, con Kris, a quien querían y respetaban como a un padre.

Entre la tensión, Haku rompió el silencio. Miró al asustado niño unos segundos y sonrió.

—Bienvenido a casa, pequeño Sousuke.

Sousuke se quedó inmóvil. Una sensación cálida le recorrió el pecho. Por primera vez en su vida se sentía aceptado, se sentía parte de una familia. No supo qué decir, así que tomó una de sus manzanas y se la ofreció al chico que había hablado, a su nuevo hermano.

—Muchas gracias, Haku.

Las reglas de la casa eran peculiares. Cada niño tenía una tarea específica para mantener el lugar funcionando: uno lavaba la ropa, otro limpiaba la casa, otro cuidaba el pequeño huerto, otro contaba las provisiones. Algunos traían agua, otros vigilaban durante el día o espantaban a los animales salvajes. Kris se encargaba de revisar las trampas contra intrusos, vigilar durante la noche y conseguir comida. Todos se sentían útiles. Todos se sentían parte de algo, de una familia enorme y tranquila. No iban a la escuela, pero Kris les enseñaba muchas cosas y los mayores hacian lo mismo con los pequeños.

En los ratos libres, los niños salían a jugar frente a la casa. A veces amarraban un montón de hojas secas con una cuerda para improvisar un balón y jugaban fútbol, o al menos algo parecido.
Ese día el cielo estaba despejado y el aire del bosque era fresco, las risas de los niños llenaban el claro mientras corrían de un lado a otro.

—¡Pásala, Sousuke! —gritó uno de ellos.

El pequeño corrió tras el improvisado balón, aún no estaba acostumbrado a jugar con tantos niños, pero quería demostrar que también podía hacerlo.

—¡Aquí! ¡Aquí! —volvió a gritar alguien.

Sousuke pateó la pelota de hojas con fuerza. El balón rodó por el suelo y varios chicos corrieron detrás de él entre gritos y empujones. Por un momento todo fue ruido, risas y polvo levantándose bajo los pies descalzos.
Hasta que Sousuke se detuvo. Primero sintió un mareo, luego el mundo parecía inclinarse a su alrededor. Se sintió confundido, más lento. Las voces de sus hermanos se oían cada vez más lejanas, como si estuvieran bajo el agua. Cuando intentó dar otro paso, su pecho se apretó y no podía respirar.

—¿Sousuke? —preguntó uno de los chicos al notar que se había quedado quieto.

Sousuke abrió la boca para responder, pero ningún sonido salió. Sus piernas cedieron y cayó al suelo con un golpe seco

—¡Sousuke! —gritó uno de los niños.

Los demás se acercaron de inmediato.

—¡Oye! ¡Levántate!

—¿Qué le pasó?

Uno de los chicos lo sacudió suavemente por los hombros.—¡Sousuke! ¡Reacciona!

Pero el niño no respondía. Tenía los ojos abiertos, pero su piel estaba fría y no respiraba, parecía un pez que acababan de sacar del agua

—¡No… no se mueve! —dijo otro, con la voz temblando.
—¡Está pálido!
—¡No tiene pulso!—El pánico empezó a extenderse entre ellos. —¡Tenemos que llamar a Kris! —¡No, llévenlo a la casa! —¡Está muerto! —¡Cállate!

En ese momento Kris apareció corriendo desde el bosque. Había escuchado los gritos. —¿Qué pasó?

Los niños se apartaron cuando lo vieron arrodillarse junto a Sousuke. Kris tomó al pequeño entre sus brazos y apoyó dos dedos en su cuello. Su expresión fue de horror al darse cuenta de que no tenía pulso. Ante la mirada del resto de los niños, Kris levantó a Sousuke con cuidado y se puso de pie

—Voy al hospital —dijo con voz firme. Y sin decir nada más, salió corriendo hacia el camino del bosque.


Sousuke despertó en una cama de hospital unas horas después. No sabía lo que había pasado hasta que Kris se lo dijo: Se había desplomado en el suelo sin razón aparente, no tenía pulso y como pudo lo había llevado a un hospital. Por fortuna el doctor era muy amigo de Kris y no tuvo problema en atender a Sousuke.

— Este niño tiene una enfermedad muy extraña —le dijo el médico a Kris— No tengo idea de cómo es que ha sobrevivido sin medicinas, tal vez no hizo mucho esfuerzo físico antes.

—¿Es muy grave? —preguntó Kris, mirando preocupado a Sousuke—. ¿Qué tengo que hacer?

El médico suspiró. Era un hombre bajito, de cabello negro corto y grandes anteojos. Su expresion era neutral casi todo el tiempo

—Necesita una medicina especial. Pero es muy costosa, Kris. Puedo ayudarte con la primera dosis, que dura aproximadamente un mes. Después… será difícil seguir cubriéndola.

Kris apretó los puños.—¡Toshi, ayúdame! No importa lo que tenga que hacer. Necesito pagar esas medicinas para Sousuke.

—Ay, Kristoff… —suspiró el doctor, acomodándose los lentes—. Dame un par de semanas para ver si puedo conseguir algo. —Toshi se frotó la nuca antes de sacar un papel de su bata y comenzó a escribir.—Por ahora ve a esta farmacia. Diles que Toshi te envía y que lo carguen a mi cuenta. Ellos ya saben.

Toshi sabia lo mucho que Kris se preocupaba por esos niños, así que él lo ayudaba de vez en cuando con cosas como esa. Sin embargo, esta medicina si sobrepasaba el limite de lo que podía cubrir con su dinero. Kris abrazó a Toshi con gratitud. Sousuke permaneció unas horas más en el hospital antes de marcharse con Kris hacia la farmacia que Toshi les había indicado. Ahora solo quedaba esperar. Esperar a que el teléfono sonara y apareciera algún trabajo que les permitiera pagar la medicina. Porque a partir de ese momento, las cosas empezaban a ponerse mucho más difíciles.

oyabunart
Oyabun Art-Abbi

Creator

#youth #spanish_novel #hurt_comfort

Comments (0)

See all
Add a comment

Recommendation for you

  • What Makes a Monster

    Recommendation

    What Makes a Monster

    BL 76.8k likes

  • Frej Rising

    Recommendation

    Frej Rising

    LGBTQ+ 2.9k likes

  • Primalcraft: Scourge of the Wolf

    Recommendation

    Primalcraft: Scourge of the Wolf

    BL 7.2k likes

  • Silence | book 1

    Recommendation

    Silence | book 1

    LGBTQ+ 27.3k likes

  • Secunda

    Recommendation

    Secunda

    Romance Fantasy 43.4k likes

  • The Last Story

    Recommendation

    The Last Story

    GL 58 likes

  • feeling lucky

    Feeling lucky

    Random series you may like

The Heavens Beasts: Kings of Ootoki
The Heavens Beasts: Kings of Ootoki

33 views1 subscriber

En Ootoki, una ciudad sin ley que esta gobernada por las pandillas ha llegado el Lobo Fantasma y sus cuatro bestias enmascaradas a poner orden.
Dante y sus compañeros no luchan por fama o poder, quieren proteger a los suyos y salir de su abismo personal ayudando al resto.
Pero cuando un enemigo del pasado empieza a buscarlos para recuperar un valioso collar, ni las máscaras parecen ser su protección.
El pasado no se puede esconder, esta vez viene a cobrarse la deuda.

Version Novela del comic The Heaven's Beasts (este es el canon definitivo)
Subscribe

6 episodes

Familia

Familia

2 views 1 like 0 comments


Style
More
Like
30
Support
List
Comment

Prev
Next

Full
Exit
1
0
Support
Prev
Next