—¿Entonces me vas a regalar este collar? ¡Pero es tuyo, papá!—Sousuke miraba el objeto con asombro, aquel collar siempre había estado alrededor del cuello de Kris; no se lo quitaba nunca, ni siquiera para dormir.
—Quiero que lo conserves —respondió el rubio con suavidad—. Eres mi hijo pequeño, y cuando conozcas el Aikido que te enseñaré correctamente tendrás que aprender a usarlo con este collar puesto.
Sousuke lo tomó con ambas manos, como si fuera algo frágil y precioso. Para él lo era. Era el collar de Kris, y jamás se lo quitaría.—¡Muchas gracias, papá! — respondió emocionado — ¡Lo voy a guardar como un tesoro!
Kris sonrió con una expresión casi infantil. — Ese collar es parte de una anécdota muy interesante para mí.
El niño inclinó la cabeza.—¿Qué es una anécdota?
—Pues… —Kris se llevó una mano a la barbilla, pensando cómo explicarlo— es como un recuerdo curioso o gracioso de algo que te pasó hace tiempo.
—¿Cómo es tu anécdota, papá?
— Hmm… —El rubio se acomodó en su asiento, cruzando los brazos detrás de la cabeza. — Hace unos años me dedicaba a la magia. Era muy bueno con eso. Y cuando vine a Japón no sabía hablar el idioma, sólo hablaba ruso.
—¿Las palabras raras que nos has enseñado?
—Exacto. Esas mismas. —Kris sonrió—. Pues para conseguir dinero tomaba cosas sin permiso, pero solo se las quitaba a criminales. Luego las cambiaba por comida o por dinero.
Sousuke miró el collar entre sus manos. — ¿Esta es una de esas cosas?
—Así es. Pero esta no la cambié por nada, porque ese objeto era de un yakuza. Esos hombres son un infierno en esta ciudad ¡siempre maltratan a la gente y le quitan su dinero.! En fin—, Kris soltó una pequeña carcajada al recordarlo.—cuando me robé esto, ese yakuza se enfadó tanto que desapareció ¡Nunca más lo volví a ver por aquí!. Pero ¿sabes qué? Usarlo me ha traído buena suerte. Desde que lo tengo empecé a cuidar a todos los chicos que viven aquí. —Lo miró con cariño—. ¿No te parece una anécdota curiosa?
Sousuke rió emocionado. Para él, Kris era casi un héroe. Robarle algo tan valioso a un yakuza sonaba increíble, así que decidió ponerse el collar de inmediato.
—¡También quiero ser tan fuerte como tú para enfrentar a un yakuza!
Kris sonrió con ternura y le acarició la cabeza.—Lo serás, mi niño.
Sousuke sostuvo el dije del collar entre sus dedos y pensó un momento.—¿Sabes qué, papá? Creo que también quiero tener una esposa.
Kris soltó una carcajada.—¿Una esposa? ¿Cómo sabes qué es eso?
—En el mercado vi muchas mujeres caminando con hombres y niños. Todos se veían felices. Escuché que la mujer era una esposa. Yo quiero una.
Kris sonrió con paciencia.—Bueno, una esposa no es algo que puedas conseguir en una tienda.
—¿Entonces cómo es?
El rubio se quedó pensativo unos segundos.—Cuando creces, conoces a muchas personas. Pero entre todas ellas hay una que te mira de una forma diferente y tú también la miras a ella. Entonces sabes que esa persona es para ti. — Su voz se volvió más suave.—A veces las cosas no funcionan, porque pensabas que esa persona era de cierta manera y no lo es, o porque tú no eres lo que esa persona esperaba. Pero si aun así sigues viendo a esa persona como tu esposa, entonces significa que es la única para ti.
Sousuke se rascó la cabeza.—Suena un poco difícil… ¿Entonces por qué tú no tienes esposa?
Kris rió suavemente.—Preguntas demasiadas cosas. ¿eh?—Luego suspiró. Nunca se atrevía a esconderle nada a ninguno de sus chicos, al menos nada que los pudiera dañar—. Yo quería que mi esposa fuera Toshi, pero Toshi no quería eso. Él quería algo diferente para su vida.
— ¿Por qué?... —Sousuke se quedó callado unos momentos, aunque era un niño, captó muy rápido la idea- ¿el doctor Toshi es una chica?
Kris sonrió —Más o menos, pero no vayas a decirle que te dije eso, ¿sí? — Se llevó el dedo índice a los labios y guiñó el ojo —Cuando llegué a este país, Toshi fue mi primer amigo. En ese tiempo vestía y se veía como una chica, pero no se sentía como una. Después fue a la universidad y cuando regresó a Ootoki, era él. Era la persona que siempre había querido ser. Como lo vi tan feliz, nunca le dije que quería hacerlo mi esposa. —Kris sonrió con nostalgia—. Pero seguimos siendo buenos amigos. Él nos ayuda con tus medicinas.
—¡Eso es muy bonito! ¡En mi mente son esposos entonces.!
—¡No vayas a decir eso en voz alta! —rió Kris—. ¡Mucho menos enfrente de Toshi!
—¡No lo haré! — El niño abrazó el collar con una gran sonrisa.—¿Sabes algo, papá? ¡Hoy me contaste dos anéctodas!
Kris estalló en carcajadas. —¡Anécdotas, Sousuke!
—¡Eso! ¡Anécdotas!
Mientras ambos reían, Kris por dentro estaba lleno de miedo Si alguno de los hombres de la yakuza reconocía ese collar, estaba muerto. Al menos por ahora no sabían cómo era su rostro, y eso era lo único que le daba un poco de paz.
A varios kilómetros de allí, el viejo Yamaguchi observaba el pequeño anillo en su mano.—Este anillo está hecho con un pedazo de oro de un collar que pertenecía a mi padre —explicó—. Un objeto muy valioso.
Tsubasa lo observaba con atención. Escuchando en silencio el relato de su padre.
—Hace años, un ladrón robó ese collar. Nadie vio cómo lo hizo. Nadie supo cómo ocurrió. Mi padre, tu abuelo, murió de ira al perderlo. Lo único que quedó fue el broche que lo sostenía. Cuando murió, decidí fundirlo y convertirlo en este anillo. Fue entonces cuando descubrí su poder.
—¿Qué clase de poder es?
—Nadie sabe de dónde viene. Mi padre encontró ese oro enterrado en el oeste, pero puedo hacer varias cosas con él: matar personas sin tocarlas, controlar el movimiento de otros, incluso tengo más fuerza de la normal. —Suspiró—. Pero solo cuando lo llevo puesto. Prefiero no usarlo todo el tiempo, no quiero cometer el mismo error que mi padre.
—Padre… —Tsubasa se quedó pensando detenidamente en lo que le había contado. Parecía algo tan fantasioso, irreal… ¿Quién demonios enterraría algo así nada más? ¿algo que tenía tanto poder? — ¿Todo el anillo está hecho con ese oro?
—Claro que no, la pieza que quedó era demasiado pequeña. Está mezclada con oro normal.
Los ojos de Tsubasa brillaron con interés.—¿Te das cuenta de lo que significa eso? Si un pequeño pedazo puede hacer algo así, ¿te imaginas lo que podría hacer el collar completo?
El viejo arqueó una ceja.
—¿Viste alguna vez a mi abuelo usarlo? — Tsubasa se empezó a ver realmente interesado en ese collar, algo con tanto poder tenía que ser suyo a como diera lugar
Yamaguchi sonrió ligeramente y encendió un cigarrillo. — Sólo una vez, y fue mucho más impresionante que esto. —Exhaló el humo con calma—. Mi padre hizo explotar la cabeza de todos los miembros de una mafia rival sin siquiera levantarse de su silla.
Tsubasa no dijo nada. Imaginar esa escena lo impactó, lo hizo desear más ese collar. En su mente ya se había formado una idea muy clara: Si encontraba ese collar, podría convertirse en el Jefe yakuza más poderoso de todos, mucho antes de lo que su padre imaginaba.
Muy lejos de allí, Sousuke jugaba con el collar nuevo entre sus dedos, orgulloso de su tesoro, sin saber que en ese mismo instante, alguien acababa de decidir que haría cualquier cosa por recuperarlo.

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