La parte trasera de la iglesia era tranquila, un claro contraste con el bullicio de la gran ciudad. Entre las tumbas, algunas cubiertas por plantas y desgastadas por el tiempo, Alana encontró un rincón apacible. A la sombra de un árbol, Eldran estaba sentado en una pequeña mesa rodeada por sillas, disfrutando de una taza de té y algunas galletas.
Con paso tímido, preocupada por perturbar la calma del sacerdote, Alana se acercó.
Alana: (con voz suave) Disculpe, padre Eldran… ¿puedo interrumpir un momento? vengo a entregarle un paquete.
Eldran: Oh, sí, la joven barda. Siéntate, querida.
(dijo señalando otra de las sillas.)
Alana: No se preocupe, solo vengo a traerle el paquete que se me encargó.
(Alana tomó el cofre oscuro de su bolsa y se lo entregó con delicadeza.)
Eldran: Muchas gracias. ¿Seguro que no deseas sentarte? Se te nota inquieta desde ayer.
Alana: En serio, padre, no se preocupe, solo estoy de paso. Además, no deseo molestarle.
Eldran: (con una sonrisa ligera, inclinando la cabeza) La calma es relativa. Este lugar, por más sagrado que sea, siempre está lleno de inquietudes, igual que los corazones de quienes entran.
Alana: (apartando la mirada, incómoda) Lo entiendo, pero no deseo quitarle tiempo. Usted tiene cosas más importantes que atender, estoy segura.
Eldran: (alzando una ceja, estudiándola con atención) A veces, lo más importante es escuchar. No necesitas quedarte si no quieres, pero Dios existe para aliviar las inquietudes de aquellos que no encuentran respuesta. Y tú pareces tener muchas más preguntas de las que puedes afrontar.
(Alana, dudando y cayendo ante la amabilidad del padre, decidió sentarse a hablar.)
Alana: Si me disculpa, padre Eldran, me pregunto si usted sabría algo sobre el símbolo de la tumba del joven que trajimos hace un mes. Su tumba no está muy lejos, y me intriga por qué tiene una tumba propia. No era nadie tan importante como para eso.
Eldran: Si me muestras el signo, podría decirte algo, joven barda. Pero si está en ese cementerio, lo más probable es que sea un sello o un símbolo de otro dios si es que no te sonaba. No todos en el mundo tienen afinidad con el nuestro.
Alana: (con un ligero gesto de sorpresa) ¿Otro dios? Pensé que este cementerio estaba dedicado exclusivamente a Caelus.
Eldran: (asintiendo lentamente, con un leve destello de interés en sus ojos) Lo está, pero hay excepciones. Algunos símbolos de otras deidades pueden aparecer, ya sea por tradiciones familiares o porque la fe del fallecido no estaba completamente alineada con nuestra doctrina.
Alana: (frunciendo el ceño, intrigada) Pero eso significa que alguien permitió que ese símbolo estuviera allí. ¿No debería haber sido expulsado?
Eldran: (con una sonrisa medida, entrelazando las manos) No siempre es tan sencillo. La muerte y la fe son asuntos complejos, joven barda. A veces, un símbolo queda, no porque lo aceptemos, sino porque no tenemos derecho a borrarlo.
Alana: (cruzando los brazos, pensativa) Pero este joven… era extraño. Aparte del símbolo, no era lo único inusual. Había algo en esa tumba… una sensación que no puedo explicar.
Eldran: (con tranquilidad le explico) La fe deja rastros, incluso en los lugares donde la carne ya no vive. Si el símbolo te causa inquietud, quizá deberías observarlo más de cerca. A veces, algunos pueden ver cosas que los demás no pueden.
Alana: (asintiendo lentamente) Tal vez lo haga. Gracias por escucharme, padre.
Eldran: (con una sonrisa que no llegaba a sus ojos) Siempre, joven Alana. Pero ten cuidado. Los símbolos tienen poder, y no todos están dispuestos a compartirlo con los curiosos.
Eldran: Dibújalo, y quizás la próxima vez pueda decirte algo más.
Alana: De acuerdo, muchas gracias por su guía.
(Cuando se levantó para irse y volver a la taberna, una tímida Eleanor apareció caminando a la vuelta de la esquina. Con timidez, se acercó y, sorprendida por la presencia de Alana, saludó a ambos.)
Eleanor: Buenos días, padre Eldran y Alana.
Eldran: Joven Eleanor, viene temprano. ¿Qué le inquieta el día de hoy? Por favor, siéntese.
(Eleanor miró dudosa a Alana y al padre.)
Alana: Si es algo que tienes que hablar a solas, no te preocupes, yo estaba a punto de marcharme.
Eleanor: (nerviosa) No, no es eso... solo que aún no me acostumbro a la iglesia, y ha habido cartas y...
(A medida que intentaba contar sus problemas, ella misma se iba confundiendo.)
Eldran: ¿Por qué no te sientas y te calmas? No es la primera vez que tenemos estas tutorías, joven barda. Como veo que son amigas, no sería mucho pedir que se quede. Le vendría bien a la señorita Eleanor tener una cara amiga a su lado.
Alana: Claro, no hay problema.
Aún extrañada por la situación, Alana se volvió a sentar, pero esta vez a su lado estaba Eleanor. Tras unos segundos, donde Eleanor organizó su mente, comenzó a hablar, aunque a cada palabra la duda estaba presente.
Eleanor: Padre Eldran, desde que recibí mi bendición todo ha sido abrumador. Usted me ha ayudado mucho, pero alejarme de mi familia, venir a la ciudad, y bueno, el trato con los compañeros tampoco ha sido tan acogedor como pensé que sería. ¿Qué está mal? Porque parece que a pesar de mi bendición no puedo llegar a ser aceptada por favor mi...
(De su bolso sacó un pañuelo que, al desdoblar, mostró su símbolo completamente roto y hecho añicos. Alana no pudo evitar sorprenderse y soltar un pequeño sonido de sorpresa.)
Alana: Wow...
El padre Eldran, levemente sorprendido por el símbolo roto, lo tomó con sumo cuidado y, con calma, le preguntó a la joven.
Eldran: (observando el símbolo con atención, con una mezcla de sorpresa y preocupación) ¿Cuándo sucedió esto, Eleanor?
Eleanor: (bajando la mirada, insegura) Hace unos días. Lo encontré así, sin entender cómo pasó. Desde entonces, he sentido que algo está mal, como si mi conexión con Caelus fuera débil.
Eldran: (con voz tranquila y firme) Esto no es un simple accidente. Un símbolo roto puede significar muchas cosas: una advertencia, un conflicto interno, o incluso la influencia de alguien más.
Alana: (mirando a Eleanor, todavía sorprendida) ¿Entonces estás diciendo que atacaron a Eleanor?
Eleanor: (negando con la cabeza, con un tono de desesperación) NO, No lo sé. Todo lo que sé es que mi bendición ya no se siente como antes. Sé que nunca fue muy fuerte, pero... ¿podría ser que Caelus me rechace?
Eldran: (inclinándose hacia adelante, con un gesto de comprensión) Eleanor, a veces la fe y el poder que conlleva enfrentan pruebas que no entendemos de inmediato. Pero puedo ayudarte a ver. ¿Has notado algo extraño, algún cambio en tus alrededores o en tu comportamiento reciente?
Eleanor: (pensativa, con un poco de angustia) Solo la frialdad de mis compañeros en la iglesia… y unos extraños sueños que no comprendo, pero... (dejó escapar un suspiro al final.)
Alana: (interviniendo tranquilamente) Tal vez lo del símbolo roto esté relacionado con lo que investigamos.
Eldran: (asintiendo lentamente, con una mirada de determinación) Si las cosas son así, deberíais andar con más cuidado. En cuanto a tus sueños, Eleanor, quiero que sigas viniendo a consultarme, pero también que prestes atención a cualquier detalle extraño. Y tú, barda recuerda mis palabras.
Alana: (con una sonrisa ligera) Claro, padre. Haré lo que pueda.
Eleanor: (mirando a Alana con gratitud) Gracias...
Eldran: (con un tono alentador) Recuerda, Eleanor, las pruebas son parte del camino. Pero el tiempo te ayudará a encontrar las respuestas. Ahora, tómate un momento para respirar y prepararte para lo que pueda venir o las cosas que puedes llegar a saber.
La conversación dejó un aire de calma tensa, pero también parecía que tenían una pista para su investigación. Tras eso, las chicas se levantaron por insistencia del padre tomaron unas galletas y siguieron su camino fuera de la iglesia.

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