Amaris le aplaudió.
—¡Bravo Allen! Muy práctico y eficaz a la vez, he de decir. — se acercó a darle unas palmadas en el hombro.
—¡Gracias tía! — sonrió.
—¿Te digo una cosa? Amo tu técnica, podrías pulirla con los consejos que te den en la escuela, no hace falta que lo hagas tal cuál para las tareas, podrías hablar con tus profesores al final de las clases e ir explorando más profesionalmente esto de expandir tus capacidades. —
—¿Tú crees? Pero, ¿Qué hay de lo que dijo mi mamá? ¿No habría peligro? —
—El único peligro es que lo hagas sin una guía o en horas de clase poniendo a los demás en riesgo de algo que todavía no sabes cómo controlar, pero mientras estés en un espacio seguro con un experto ¿Realmente estás haciendo algo malo? —
—Es verdad... En serio, ¡Gracias tía! — se acercó a abrazarla.
Ya no había más dudas en el chico, estaba convencido de que debía mostrarle al mundo sus grandes capacidades de poco en poco, ya dominaba unas pocas en solitario, ahora era momento de presentarlas ante una figura de autoridad que pudiese instruirle en el camino de salir de las sombras.
Quien sí estaba expectante de mirar los resultados en el examen era Leondan, acompañado de su madre ya que su padre se encontraba trabajando en las costas de la región.
Se acercó muy ilusionado de ver los frutos de su esfuerzo, pero su sonrisa se desvaneció casi que inmediatamente de ver su puesto en la lista.
—¡¿Qué?! ¡¿Puesto 26?! —
—¡Hijo, pero entraste! —
—¡Pero por muy poco! ¡E-Es decir m-mira esas notas! La diferencia es por muy poco...s-significa que...casi no lo logro. —
Arwen se asustó de ver a su hijo tan desesperanzado, por lo que al instante trató de elevarle los ánimos. —No pienses en eso corazón, si lo lograste, ¿Por qué pensar en un escenario hipotético que ni siquiera se hizo realidad? —
—Porque... — se abrazó a sí mismo, a punto de llorar. —N-No importa cuánto me esfuerce... — salieron unos sollozos. —Siempre acabo viendo como otros terminan por superarme...mami, hay que aceptarlo, yo... — suspiró. —Soy incapaz...hay algo en mí que no se desarrolla como en los demás por más que lo intente. — miró sus propias manos.
Su madre lo tomó de las manos y lo miró a los ojos. —Cariño...me parte el alma verte así...por favor, no hables de ti mismo de esa forma, tu eres un chico muy dedicado y tan lleno de sueños. — acarició su cara. —Tu sabes que siempre hemos admirado tu inquebrantable espíritu de auto-superación y como te recalcamos que no te centres en lo que los demás hacen...así que, piensa en eso ¿Si? En que por más que los días grises nublen tu vida siempre tratas de encontrarle la vuelta para sacar lo mejor y no permitir que te derroten. — le dio un beso en la mejilla, lo que hizo sonreír al elfo.
—Gracias mami...podemos.... ¿Ir a visitar a papá un rato en el trabajo? —
—Quizás, vale la pena hacer el intento. —
Fueron a ver a Aragorn en las costas, descansando un rato de haber estado navegando y custodiando la zona en su forma de mizuchi. Escuchó unos pasos detrás de él y se volteó, se sorprendió al ver que se trataban de su esposa y su hijo.
—¡Hey! ¿Qué tal? — se acercó a saludarlos con un abrazo.
—Bien, Leo quiso venir a verte, acabamos de ir a ver la lista del ingreso. —
—Ya veo, ¿Cómo le fue a mi mizuchi revoltoso? — Aragorn despeinó a Leo.
—Pues...entré...y califiqué como uno de los puestos más bajos de la lista... —
—Oh... — su padre acarició su propia barba intentando pensar que decir. —Vengan, vamos a sentarnos al muelle. — se acercaron y se sentaron los tres, con Leo en medio.
—Yo le he dicho lo de siempre, que pese a sus resultados seguimos estando orgullosos de él, solo que...él no está orgulloso de sí mismo. —
—Ay mi pequeño mizuchi...es como si fueses un pequeño remolino que se calma cada tanto, pero al mal clima retorna su ciclo. — comparó su situación al parecer que siempre su mente da vueltas en el mismo tema sobre "ser suficiente".
—¿Eso qué quiere decir? —
—Quiere decir que cada vez que se te presenta este dilema sobre tu potencial te calmas al hablar, pero al momento en que se te vuelve a desafiar de esta forma regresas a los mismos pensamientos de que no estás a la altura. —
—Oh...l-lo siento... —
—Ay pequeño mizuchi, si no te lo digo para que te pongas mal. — lo rodeó con el brazo y volvió a despeinarlo. —Es para que te des cuenta de que estás cediendo ante la misma tempestad, ¿Cómo pretendes llegar a buen puerto si no consigues ver a través de la tormenta? —
—Papi no estoy entendiendo tus metáforas de marinero. —
—Lo que trata de decirte es que si quieres progresar debes dejar de ensimismarte en el mismo obstáculo y tratar de seguir adelante. —
—Pero es lo que siempre he estado haciendo, mejoro por mi propio lado para no quedarme atrás. —
—Y eso está perfecto corazón, aunque te falta algo. —
—¿El qué? — preguntó a su madre.
—Es que tú piensas que el obstáculo es tu alrededor, cuando el obstáculo es tu propio pesimismo ante las bajas. — Aragorn siguió con la idea. — celebras tus altas, pero a un momento bajo permites que ocupe mucho tiempo en tu cabeza, tiempo que sabes que podrías sacarle mejor provecho, como un día de pesca donde llevas una gran racha de peces grandes, pero al siguiente no sacas algo a la altura y lo tomas como una derrota ignorando tus grandes esfuerzos anteriores. —
Leo se rio un poco de que su padre volviese a usar ejemplos del mar para ilustrar su punto. —Bien, supongo que ya sé que debo hacer si quiero iniciar mejor en la preparatoria. — dijo esto, pero internamente seguía sin sentirse con el valor suficiente de atreverse, cosa que le dolía al ver los esfuerzos que hacían sus padres para elevarle los ánimos. Prometió que haría mejor las cosas por ellos, más no por él mismo. Todavía seguiría su camino de sobresalir por encima del resto, empeñado en querer subir de puesto en esa lista.
Se podría decir que el trío de chicos logró entrar, habrá tanto buenas como malas reacciones, promesas tambaleantes que no se sabe si podrán realizar, pero nadie podrá negar que este es un objetivo... ¿cumplido?

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