Luego de tantas ansias finalmente había llegado el tan ansiado primer día de clases. El director dio un acto de inicio felicitando a todos por un año más en la preparatoria y unas felicitaciones especiales a los nuevos alumnos a quienes les designó su tutor que los estaría acompañando en el corto, pero turbulento trayecto de tres años en la escuela.
Al ser reconocido su tutor, el grupo de alumnos al cual pertenecían nuestros protagonistas caminaron en la dirección donde estaban siendo guiados. Llegaron al patio del predio y el tutor les pidió que se coloquen en ronda. Una vez cumplieron se presentó ante sus pupilos.
—Muy buenos días alumnos, soy Eón Holt y como ya han escuchado seré su tutor. — se presentó con una cálida sonrisa. —El día de hoy será un poco particular, en la preparatoria tenemos la costumbre de que los alumnos de primer año tengan en su primer día un espacio para poder presentarse y convivir. —
Los alumnos se miraron entre ellos con desconcierto, se esperaban ya que comiencen las materias por la que tanto habían esperado y estudiado.
—Sé lo que están pensando, así que permítanme decirles que es preferente que inicien en un ambiente menos agobiante de lo que habrá sido el ingreso ¿No lo creen? —
Esa pregunta volvió a causar una reacción en el curso, asentían y afirmaban entre susurros que si fue una experiencia estresante.
—Es por eso que quiero comenzar con una dinámica grupal. — sacó su varita e invocó un pequeño ovillo que levitó alrededor de su varita. —Con este pequeño ovillo mágico se van a presentar con su nombre, maestría favorita y algún dato suyo. Puede ser una anécdota, que tal les resultó el ingreso, como gusten. — uno de sus alumnos levantó la mano. —¿Si? —
—¿Por qué es mágico y no uno común? —
—Esperaba que preguntasen eso. — dijo con una leve sonrisa y comenzó a mover de lado a lado la varita. —Cuando quieran atrapar el ovillo deberán apuntar la dirección en que está viniendo y decir "kugwira" para atrapar, para pasárselo a su compañero deben, de la misma forma, apuntar y recitar "zadutsa", sostengan bien sus varitas porque es fácil que se les escape. — una vez entendidas las pautas el señor Holt se levantó. —Bien, empezaré yo. Mi nombre es Eón Holt, mi maestría favorita es la mental y me gustan las caminatas por el bosque. — apuntó a uno de los alumnos con su varita. —¡zadutsa! — el hilo salió disparado.
—¡kugwira! — el muchacho la atrapó rápido y se levantó. —Soy Meyer Neville, mi maestría favorita es la magia y me impacienta la gente lenta. — siguió con la dinámica apuntando a un compañero del otro extremo del círculo. —¡zadutsa! —
La joven a quien fue dirigido el ovillo por poco no lo atrapó, se cubrió el rostro hasta ver que sí logró atraparlo. —Oh...b-bueno, soy Casiopea Duwa...hm, mi maestría favorita es la mental y... ¡amo las flores! — vio rápido a quien pasar el turno para dejar de ser el centro y pasó el ovillo.
—¡kugwira! — recibió el ovillo. —Bien, mi nombre es Ike Haro, amo la maestría física y la gente nos confunde mucho a mí y a mi hermano Ake. — buscó a la persona más alejada para poder dar bien el disparo. —¡zadutsa! —
El disparo llegó a Leondan, pero no pudo recibirlo a tiempo provocando un pequeño estallido en su cara y que el pequeño rastro de hilo que se había formado se desvaneciera. Sus compañeros se rieron, cosa que Eón trató de frenar.
—Chicos, por favor, fue un pequeño descuido que a cualquiera le puede pasar. — sobó la espalda de Leo. —¿Te encuentras bien? — lo miró un poco preocupado.
—S-Si, gracias profesor. — se limpió rápido la cara y respiró profundo.
—Bien, eso es lo que importa. — se puso de pie y volvió a trazar el recorrido del hilo. —Prosigue. — sonrió levemente.
Leo se paró, aun un poco avergonzado. —Bueno...me llamo Leondan, Leondan Elquen y...mi maestría favorita es la magia. — trató de pensar en que podría agregar para finalizar. —¡Y mi sueño es poder dominar todos los elementos! — dijo con más seguridad y siguió pasando el hilo tratando de olvidar aquella impresión que seguro causó en el grupo.
El hilo mágico continuó dando vueltas hasta llegar a la joven pelirroja, quien se puso de pie tratando de imponer un semblante intimidante en un intento por imitar a sus padres.
—Soy Lilianne Harper, estudio mucho sobre la maestría mágica porque aspiro ser igual e incluso mejor gobernante que mi padre. — las miradas de asombro no se esperaron a llegar, consiguió su cometido de impresionar a sus compañeros, internamente esperaba que fuese el mismo caso que con los cuatro chicos con las notas más altas.
Ya casi parecía que no quedaban estudiantes, se veía como la estela que dejaba el hilo había pasado por casi todos los estudiantes, excepto por uno. Allen. Pensó que esto pasaría desapercibido por su tutor como ya le había ocurrido, pero esta vez no fue el caso.
—Esperen un poco chicos, antes de pasar a la siguiente actividad falta alguien por presentarse. — tomó su varita y apuntó a Allen. —¡zadutsa! —
Allen se sorprendió, pero respondió ante el hechizo. —¡kugwira! — se quedó en silencio unos segundos.
—Adelante, es tu turno, pero si lo prefieres podemos pasar a otra cosa. — sugirió.
—N-No, no. — Allen se puso de pie. —Soy... —
—¡Yo sé quién es! — una chica se puso de pie y lo apuntó. —¡Es el chico que me hizo enredar con unas raíces en el ingreso! — la joven se trataba de una moto elf, Keegan Léttan Eld, alguien con un carácter duro de tratar que había quedado molesta por ese pequeño accidente.
Sonaron unas risas al recordar ese momento y la impresión que había causado Allen durante el ingreso, ser alguien despistado y torpe. Leo desvió la mirada avergonzado de saber que en realidad había sido su culpa. Lillie rodó los ojos al recordar ese hecho, gesto que también hicieron los cuatro chicos de las notas más altas demostrando el disgusto por la situación "infantil".
—Por favor, les pido que se calmen, seguro no fue a propósito. — dijo su tutor. —Prosigue. —
El chico suspiró. —Soy Allen Melnyk, me gusta la magia y... — no sabe que agregar. —E-Eso es todo... — le regresó el hechizo a su tutor y se sentó.
Una vez finalizadas las presentaciones Eón propuso una nueva actividad, esta vez para conocerse más de cerca armando pequeños grupos al azar con los cuales tendrían un tiempo para conversar para luego volver a formar otro grupo.
Los grupos eran de tres personas, para suerte de Lillie su primer grupo era con dos de sus compañeros con quien tanto anhelaba empezar a hablar. Se trataban de Astrid Tähdenlento, la segunda nota más alta y la cuarta nota más alta, Ethan Koa.
—¡Hola! — saludó Astrid con una entonación un poco peculiar.
—Hola, Astrid ¿Verdad? — quiso confirmar la pelirroja.
—¡Así es! — dijo levitando alrededor de la chica. —Y tú la famosa Lilianne Harper. —
—¿Famosa? —
—Pues claro, eres hija del rey de aquí ¿No? — dijo Ethan.
—Oh...claro... — respondió desviando un poco la mirada. —Bueno, no importa, es un gusto poder hablar con ustedes. —
—¡El gusto es todo mío! — Astrid seguía levitando a su alrededor con una sonrisa. —No todos los días se habla con una princesa. — dijo separando un poco los mechones del cabello de Lillie, aunque sin poder conseguir separarlos del todo.
Ante ese gesto sonrió un poco incómoda y trató de apartar a la chica fantasma.
—Y bueno, ¿De qué quieren hablar en estos minutos que nos quedan? — preguntó Ethan.
—Estaba pensando en que podríamos contar nuestra experiencia durante el examen, ya que ninguno de los tres lo dijo durante la presentación siento que puede ser un buen tema. — no lo dijo por querer compartir realmente, quería conocer un poco más de cerca el potencial que tenían sus compañeros y tratar de que ellos se extiendan para evitar hablar de su propia experiencia.
—¡Completamente alucinante! Pero me sorprende no haber sido el puesto uno, en mi otra escuela causaba sensación con mis capacidades y sorprendía a quienes dudaban de mí. — Astrid soltó unas pequeñas risas. —Lo que ellos no saben es que algún día se arrepentirán profundamente de todos y cada uno de sus comentarios, ahogándose en un mar profundo de desesperación y sufrimiento mientras yo estaré en la cima riendo por la eternidad de su tortuosa e inevitable condena. — dijo con una amplia sonrisa mirando sus propias manos y luego notó las miradas perturbadas de sus compañeros. —Ay, pero ustedes me caen bien. — sonrió de manera más amable.
—Claro...bueno, por mi parte me esforcé mucho por llegar al puesto en el que quedé, obviamente que el examen físico no sería ningún problema para mí, así que centré toda mi atención en los otros apartados. — Ethan sonrió orgulloso. —Así que estoy muy feliz de haber quedado en el puesto cuatro, pero también muy sorprendido, no creí que escalaría tan alto. —
—¡Uy sí! Vi lo mucho que te encanta todo eso de dar patadas voladoras por todas partes y como casi le das una en la cara a alguien, fue impresionante, aunque esperaba otro final. —
—Eh...gracias Astrid ¿Qué hay de ti Lillie? —
—Bien, pues... — mira al tutor comprobando si ya iba a pasar la siguiente ronda.
Para la suerte de Lillie esto acabó ocurriendo y rotaron los grupos, pudiendo cumplir su pequeño objetivo de conocer más a sus compañeros sin tener que hablar mucho sobre sí misma.
Quien tuvo un poco menos de suerte fue Leo, su primer grupo fue con un dúo bastante bromista que le recordaron lo ocurrido cuando estaban en ronda, cosa que no le hizo mucha gracia. Esperaba que quizás con quienes fuese a hablar ahora serían menos pesados de lo que fueron sus compañeros Alister y Tanwen.
—Buenas. — puso una pequeña sonrisa al juntarse con sus compañeros.
Los chicos le regresaron el saludo.
—Hey, yo te recuerdo de la secundaria ahora que te veo bien. —
—¿Ah sí? —
—¡Si! Pero creo que íbamos a diferentes divisiones, soy Koi Vettä. — el chico extendió su mano.
Leo sonrió y estrechó su mano. —Y yo...bueno, supongo que ya es evidente luego de lo ocurrido en la ronda. — dijo un poco avergonzado.
—Ay, si no pasa nada. — la chica intervino dándole unas palmadas en el hombro. —Ya están grandes como para reírse de algo así ¿No lo creen? —
—Definitivamente, tiene razón, eh... ¿Me recuerdas tu nombre? — preguntó Koi.
—¡Gardenia! — sonrió. —Así que, sin preocupaciones Leo, mejor aprovechemos para hablar de otra cosa. —
El joven elfo se sintió más a gusto con su nuevo grupo como para poder entablar una conversación acerca de los gustos que tenían. Gardenia comenzó hablando por su amor hacia las flores, algo que compartía con su hermana Casiopea, aunque ella prefería cuidar de especies más exóticas y en algunos casos mortíferas.
—Y es por eso que ya no me dejan tener lirios explosivos en casa, pero si tan solo Casiopea no se hubiese espantado quizás no habría explotado. — terminó de contar su anécdota. —Entonces, ¿Qué hay de ustedes? ¿Cuál es su elemento? —
—El agua. — respondió Koi al instante. En cambio, Leo se mostraba un poco más inseguro, pero acabó respondiendo de la misma forma con su elemento.
—¿De veras? ¡Suena genial! —
—Gracias, disfruto mucho de acompañar a mi mamá de vez en cuando al momento de zarpar, adoro la sensación de navegar. El estar en completa calma con el mar y sentir las olas contra el barco, es satisfactorio, más cuando es de noche, incluso a veces me deja navegar —
—¡Wow! ¿Qué me dices tú, Leo? ¿Qué es lo que te gusta de tu elemento? —
—Uhh... — se para a pensar un poco, estuvo tan concentrado en querer mejorar en todos los ámbitos posibles de la magia que descuidó por completo el elemento que casi que conformaba su identidad como usuario de esta misma. —Mi papá también trabaja en el puerto, me gusta sentarme en el muelle con él y pescar, a veces cuando me aburro de esperar hago un poco de trampa y muevo las aguas a ver si así pincha algún pez. — no era algo que acostumbrase a hacer muy a menudo, pero fue lo primero que se le ocurrió.
—Impresionante, aunque no recuerdo verte mucho manejar el agua cuando estábamos en la secundaria. —
—Ah, eso es porque... ¡Quiero dominar todos los elementos posibles! —
—Vaya, cuanta ambición. — Gardenia se sorprendió, pero volvió a poner una pequeña sonrisa. —Seguramente verás la forma de hacerlo ahora estando en la preparatoria. —
—Sí, aunque no creo que debas descuidar mucho tu elemento, sigue siendo una parte de ti. — agregó Koi.
Leo solamente asintió y los grupos volvieron a cambiar.
Hasta ahora esta pequeña actividad no había resultado en algo productivo para Allen. En los dos grupos que le había tocado se limitaba a escuchar a sus compañeros que se veían más entusiasmados por hablar, no es que no quisiera, es que no encontraba la forma de integrarse y justo cuando conseguía hablar un poco más tocaba hacer el intercambio.
Esta vez le tocó reunirse con Meyer y Keegan, cosa que le inquietaba un poco. Los tres se reunieron en silencio, no tenían muchas ganas de iniciar una conversación. El joven Melnyk hizo un pequeño intento por romper el hielo.
—Y... ¿Cómo fue su experiencia hasta ahora? —
—Detestable. — respondió Meyer.
—Todo iba bien, hasta que me pusieron con ustedes dos. — dijo Keegan.
—Disculpa ¿Dos? Que yo recuerde no fui yo quien te hizo volar por los aires como para merecerme estar en el mismo saco que ese irresponsable. — señaló a Allen.
—No, pero tampoco es como que fueses la persona más agradable del mundo para poder conversar. —
Meyer soltó una risa desganada. —Habla por ti misma querida, porque en el ingreso tu sí que eras un horror de persona para tratar. — contestó y comenzó a rememorar los momentos del ingreso. —Tanto tú como Melnyk sí que eran un dolor de cabeza. —
—Uh ¿Yo? —
—Sí, no solo lo digo por esa cosa ocurrida en el receso que parece que Léttan no piensa soltar, también porque eras muy distraído y bastante mediocre en tu manera de trabajar. —
—Pues- — antes de que pudiese responder, Keegan saltó a contestar.
—¡¡Estoy en todo mi derecho de reclamar por eso!! ¡¡Fue completamente humillante!! Y no sé cómo puedes decir que soy un horror de persona, ¡Soy un encanto! Tu eres el amargado que siempre mira por encima del hombro a todos los demás. —
Así continuó el pequeño tiempo de charla en el grupo, con Keegan y Meyer discutiendo y tirando de vez en cuando unos comentarios en contra de Allen, a los cuales no tenía respuesta, prefirió quedarse callado que seguir avivando la llama metiéndose en la discusión.
Ya casi era la hora de salida, por lo que el señor Holt decidió armar un último grupo para poder finalizar la jornada.
—Luego de este grupo tendremos una pequeña charla final y luego podrán irse a casa. — anunció y revisó el listado para formar el último grupo. Fue nombrando a los estudiantes quienes iban acomodándose según fuesen llamados. —Por último, Elquen Leondan, Harper Lilianne y Melnyk Allen. —
Continuará.

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