Temprano por la mañana iban llegando de a poco los estudiantes de primer año para poder recibir su primera materia del día, Encantamientos.
Había un aula designada donde se dictaba la clase. El salón estaba conformado por varias mesas con dos sillas para los estudiantes, compartiendo un solo espacio de trabajo.
Siendo casi de los primeros en llegar, Lillie aprovechó para poder sentarse con Meyer.
—Disculpa ¿Está ocupado? — señaló el espacio vacío.
—Adelante. — le permitió sentarse.
—Gracias. — tomó asiento acomodando sus cosas.
—Lilianne, ¿Cierto? — la miró con curiosidad.
—Así es, un gusto. — extendió su mano, ya se conocían por la dinámica de ayer, pero esta era la primera vez que hablaban personalmente.
—Digo lo mismo. — estrechó su mano. —Es bueno conocer a alguien que por fin se toma las cosas con seriedad por aquí. —
—¿No has tenido una buena experiencia con nuestros compañeros? —
—Para nada, ni siquiera con los que supuestamente tienen las notas más altas, mirándolos más de cerca me es incomprensible como con esas actitudes tan infantiles consiguieron quedar arriba...pero eso no importa, algo de poder tienen si quedaron ahí ¿No? —
—Por supuesto, claramente no son de subestimar, a veces las apariencias pueden ser muy engañosas. —
—Coincido totalmente, como tú, por ejemplo, quien diría que la gran heredera solo conseguiría el mísero puesto cinco ¿Verdad? —
Ante ese comentario Lillie se quedó callada, la soberbia con la que su compañero hablaba era algo totalmente incómodo. Meyer notó ese silencio y agregó.
—Obviamente estoy bromeando. —
—Oh- vaya, pues... — no sabía que agregar. —Yo no le veo ninguna gracia a tu comentario. — decidió irse a la defensiva.
El chico sonrió. —La princesa tiene agallas, ¿Eh? — soltó una leve risa —Me agrada eso. —
Al salón comenzaron a llegar otros estudiantes, se escuchaban unas risas las cuales eran de Astrid y de Ethan.
—¡Lo juro! Si lo tuviese ahora mismo en frente sin dudas lo tomaría del cuello hasta que- — Astrid se detuvo al ver quienes ya estaban en el salón. —¡Oh! No dije nada — levitó tomando asiento cerca de los chicos, siendo acompañada por Ethan.
—¡Buenos días! — el chico se sentó al lado de la fantasma y saludó a los otros dos.
—Buenos días Koa, Tähdenlento. — saludó Meyer.
—¿Y esa necesidad de siempre llamar a todos por el apellido? Ni que estuviésemos en Velmegandi. — dijo Astrid pasando alrededor de los chicos.
—Es una formalidad, nada más. — hizo gestos con una mano para tratar de apartarla.
El pequeño grupo se quedó hablando, se les sumó Circe para completar a "los cinco mejores" como Astrid hacía llamar.
Se fueron sumando más alumnos al salón antes de que fuese la hora de entrada. Leo fue animado a buscar con quien sentarse, decidió acercarse a Gardenia y Koi.
—¡Hola chicos! — se sentó.
—Buenos días Leo. — saludó Koi.
—¿Y Casiopea? — el elfo preguntó por la hermana de Gardenia.
—Salió un rato antes de que comience la clase, debe estar afuera mirando las flores. — Gardenia se asomó por la ventana. —Sí, ahí está. —
Koi y Leo se asomaron, efectivamente Casiopea estaba entretenida con las flores junto a otra de sus compañeras.
—¡CASIOPEA ENTRA YA! ¡¡VA A COMENZAR LA CLASE!! —
Ante el llamado de Gardenia los chicos se cubrieron los oídos y retrocedieron un poco.
—Gardenia, te pasas. — dijo Koi.
—Era completamente necesario, parece sorda cuando se queda embobada en el patio. —
El profesor entró al salón. Estaba a punto de saludar al curso cuando por detrás de él pasaron Casiopea acompañada de Flora.
—Bueno...se ve que la puntualidad no es el fuerte de este curso... — afirmó viendo lo tarde que habían llegado sus alumnas y pasa al frente del salón para presentarse. —Cómo iba diciendo, soy el señor Matsenga, su profesor de Encantamiento I y como pueden notar por la disposición de los asientos, en esta materia vamos a trabajar bastante con grupos de a dos, pero no hace falta que sean siempre las mismas duplas, todo dependerá de con quien vayan a sentarse. —
Lillie levantó la mano, a lo que el profesor le cedió la palabra. —¿Entonces nuestra nota dependerá de que tan bueno o malo sea el compañero que nos tocó? —
—No precisamente, soy muy meticuloso a la hora de evaluar como son trabajando en equipo, por eso es que los grupos no son definitivos, siempre estaré al tanto revisando sus métodos de trabajo y cooperación. Así evitaremos que un trabajo bien hecho reciba notas por igual aun cuando solo un compañero hizo todo el trabajo, así que de eso no se preocupen. —
Una vez habiendo aclarado el método de evaluación comenzó a tomar asistencia. Parecía que todos estaba presentes, pero...
—Melnyk. — no hubo respuesta. —¿Melnyk Allen? —
Estaba a punto de ponerle ausente, hasta que se escucharon unos pasos y alguien tocando rápidamente la puerta del salón. El señor Matsenga se acercó y abrió.
—Lamento...lamento la...la tardanza. — decía Allen completamente exhausto, se notaba que había llegado corriendo.
—Melnyk, ¿Verdad? —
—S-Si... ¿Ya pasaron lista? —
—Llegó muy justo, casi estaba por ponerle ausente, por favor entre y tome asiento. — le permitió entrar. —Primera y última vez, joven Melnyk, no me gustan las tardanzas. — siguió tomando asistencia.
Allen estaba buscando donde sentarse, mientras el profesor tomaba asistencia vio como ya casi todos los asientos habían sido ocupados.
—Neville...Karim. —
—Presente. — el chico alzó la mano. Allen vio que el asiento a su lado estaba vacío y viendo que no tenía de otra fue con él.
Una vez habían terminado de tomas asistencia el profesor comenzó a dictar su clase, dando una introducción a los conceptos básicos de la materia y materiales de trabajo.
—En sus mesas encontrarán libros con contenidos de esta materia y las actividades que realizaremos este año, al terminar la clase deben regresar los libros a sus lugares. — indicó.
Los estudiantes tomaron los libros y comenzaron una lectura grupal de los primeros capítulos. Al final de esa introducción se veían actividades con lo ya leído anteriormente, algunos de teoría y otros de práctica.
—Al ser la primera clase no les pediré que comencemos de lleno con los encantamientos, así que con su compañero deberán responder las preguntas de las páginas y entregarlo antes del primer recreo. —
El silencio del ambiente se disipó y en su lugar comenzaron a escucharse murmullos de los alumnos releyendo el material y discutiendo entre ellos las respuestas para la tarea.
—"Después de la lectura responde las siguientes preguntas..." — leía Karim en voz baja. —Fácil, cinco respuestas para cada uno, ¿Te parece? —
—Hmm... — afirmó Allen sin mayores palabras.
Cada quien fue por su lado a responder, sin consultarle nada al otro o hacer mucha conversación a diferencia de la mayoría de estudiantes quienes hacían un intercambio de respuestas aun si las preguntas no requerían mucha indagación. El joven peliazul trató de hacer un poco de conversación aprovechando que las preguntas no eran tan complicadas y no requerían tanta concentración.
—Entonces... Neville, ¿Verdad? —
—Ajá. —
—Supongo que en ese caso- — fue interrumpido.
—Sí, Meyer es mi hermano. — ya se esperaba esa pregunta acerca del parentesco entre él y Meyer.
—Oh, ya veo...— quiso seguir hablando, pero notó una molestia en su manera de responder, cosa que lo puso inseguro de querer proseguir.
Karim suspiró. —Solo te diré que estás mejor lejos de él que cerca suyo, es un engreído. —
Esa declaración sorprendió ligeramente a Allen, no pensaba que alguien sería capaz de hablar así de su propio hermano. —Pude notarlo... —
—¿Ah sí? —
—Así es, ayer me tocó estar en un grupo de presentación con él y bueno, se la pasó peleando con Keegan y menospreciándome en el proceso. —
—Qué mal por ti, presume mucho de su inteligencia, pero realmente es detestable...lo sé por cuenta propia. —
—Si lo dice su propio hermano... —
Sonó el timbre del primer recreo, los estudiantes se levantaron a entregar sus trabajos y guardar sus cosas para irse a la siguiente clase. Salvo por Karim y Allen, mientras el peliazul guardaba sus cosas, su compañero por la flojera decidió mandar levitando su tarea al profesor, creyendo que quizás podría evitar algún roce con su hermano.
La idea salió no resultó como creyó, ya que al instante Meyer lo notó y se acercó a la mesa de los chicos, con Lillie yendo por detrás curiosa por la situación.
—¿En serio Karim? ¿Ni siquiera vas a levantarte? —
El joven solo rodó los ojos tratando de ignorarlo. —Ven Allen, vámonos. — trató de escapar junto al peliazul.
—¡Karim, te estoy hablando! — fue tras él, pero no pudo ir muy lejos ya que Lillie lo sostuvo del hombro.
—No vale la pena. — ante eso, Meyer asintió y salió junto con Lillie rumbo a la próxima aula, sin evitar quejarse de la situación durante el camino.
—Es que lo veo y no lo creo, teniéndolo todo sigue fracasando ¿Cómo se puede ser así? Ya ni siquiera se trata de haber tenido el deshonroso último lugar, es así desde la secundaria. —
—Comprendo tu frustración. — no era cierto. No sabía lo que era tener hermanos o algo similar a la molestia que describía el chico, pero Lillie sentía que debía darle apoyo de cierto modo. —La gente que desaprovecha así las oportunidades sin tener una buena razón son detestables. — solo repetía lo que sabía que a Meyer le molestaba.
—¡Completamente! Tu sí que lo entiendes, Harper. —
La siguiente clase dio a inicio, está vez sin la división de asientos que tenía el salón de encantamientos. Se trataba de biología, algo que desconcertó un poco al grupo ya que no se esperaban ver una materia ya bien conocida en la academia.
—¿Biología? ¿En serio? — se quejaba Meyer.
—Nunca está de más repasar lo que uno ya sabe, a lo mejor y terminamos aprendiendo cosas nuevas. — dijo Circe pasando cerca suyo.
—Tiene razón, no seas tan amargado. — Ethan le dio una palmada en el hombro y entró al salón.
Seguían escuchándose murmullos referidos a que es lo que tendrá por ofrecer la clase de biología.
—Yo no entiendo por qué tanto alboroto ¡La biología es divertida! — comentó Gardenia quien entraba junto con Koi, Casiopea y Leondan.
—Mientras no tenga que hacer una exposición sobre las células eucariotas no me quejaré. — bromeó Leo, a lo que sus compañeros le siguieron el juego riendo a su broma.
Para fortuna del curso la maestra que les daría clases resultó ser menos estricta a diferencia del profesor de encantamientos, en opinión general de los alumnos. Al ser un ambiente muy relajado Gardenia decidió entretenerse un poco con el pequeño grupito que se estaba formando entre su hermana y los dos madzi elf.
—Chicos, miren lo que traje. — sacó de su mochila cuatro semillas y se las enseñó en secreto.
—¿Eso qué o qué? — preguntó Leo.
—No me digas que... — miró Casiopea con temor.
—Así es, lotos dinamita. — dijo con una sonrisa.
—¿Por qué todo lo que cultivas tiene que explotar? — Leo la miró con preocupación de que cada cultivo que ella menciona acaba mutando o explotando.
—¿Y cómo es que están brotando fuera del agua? ¿Cómo siquiera lograste volverlos explosivos? — dijo Koi.
—Shh, madzi elf, no opinión. —
—Bueno mi opinión si cuenta. — soltó Casiopea. —Así que mejor dame esos brotes antes de que se te ocurra hacer algo tonto. — trató de quitarle las semillas.
—Ay no iba a hacer nada. — aparta sus manos lejos de su hermana. —Solo quería que viesen como van creciendo mis hermosas bebés. — mimó a las semillas.
Una curiosidad surgió en Leo y quiso ver más de cerca las semillas.
—¿Puedo verlas mejor? Siempre quise germinar alguna de las plantas exóticas de las que nos hablas, pero nunca crecían. —
—¡Claro! — le dio una de las semillas, siempre empujando a Casiopea para que retrocediera.
—Wow... — dijo al tenerla en manos. —¿Crees que podrías enseñarme un hechizo básico de germinación? —
—Uh, no lo sé, aun el más básico no es fácil de aprender, menos a los que no son mbewu elf. —
—Además les recuerdo que seguimos en clases. —
Gardenia rodó los ojos. —Sí, eso también, quizás después. —
Aun así, Gardenia le permitió a Leo conservar la semilla.
Tuvieron otro recreo antes de la última clase de la mañana, el elfo aprovecharía para ir a saludar a su amigo ya que por la tardanza y la clase de biología no habían podido hablar.
—Hola Allen, ¿Qué tal el primer-segundo día de clases? — sonrió.
—¿Primer-segundo? —
—Sí, ya sabes, porque el primer día fue en realidad una clase de presentación y el segundo día sería en realidad nuestro primer día con las materias. — esa explicación mareó un poco al chico, a lo que Leo se rio un poco. —¡Solo te preguntaba como estabas! Bobo. — risitas.
—Ah, pues, como siempre, sin hacer mucho...aunque, bueno, estuve hablando bastante con Karim, el hermano de Meyer, me cae bien, pero prefiere estar mayormente solo así que solo nos hablamos cuando podemos entre las clases. —
—Ya veo, pero ¡Al menos tienes un casi amigo! — trató de animarlo.
—Supongo que sí, ¿Cómo te ha estado yendo a ti? —
—¡De maravilla! Me sigo hablando con Gardenia, Koi y Casiopea, le pedí a Gardenia que me enseñe sobre magia jardinera porque quiero intentar hacer crecer las plantas exóticas que ella tiene. — sacó la semilla que había conservado. —¿Quieres ver? —
Continuará.

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