—Uh, depende ¿Se trata de algo peligroso? —
—No, para nada ¡Solo un loto dinamita! — sonrió.
—Leondan ¿Con qué cara vienes y me dices que algo que tiene "dinamita" en su nombre no es peligroso? — se cruzó de brazos preocupado.
—¡Con la mejor de las caras! — siguió sonriendo.
Allen soltó una pequeña risa. —Eres incorregible. — le revolvió el pelo.
—Vamos ¿A poco no te llama la atención ver que germina de esta cosa? —
—Pues un loto, evidentemente. —
—¡Ay sí que listo! — le dio un codazo por su comentario. —Pero ya en serio, quizás sea una oportunidad para poner en práctica lo que siempre hablamos sobre nuestro potencial ¿No crees? —
El joven peliazul suspiró. —No realmente, magia, plantas y tu son cosas que no van juntas en una oración. —
—Oh vaya aguafiestas resultaste ser. — dijo dramáticamente. —¿Cómo puedes pisotear tan cruelmente mi inocente gusto por querer aprender de las maravillas de la magia jardinera? — extendió hacia arriba la mano que sostenía la semilla.
—De inocente no tiene nada y lo sabes, lo veo en tu pequeña cara de minino malicioso. — soltó unas risas. —Pero si estás dispuesto a armar otro desastre, que yo asuma la culpa y termines pagando la merienda puedo hacer una excepción. — acercó lentamente su mano a la semilla.
A lo que Leo la apartó rápidamente acompañado de una risa nerviosa. —¿Sabes? Creo que mejor lo dejamos para otro día, después de todo Gardenia dijo que los hechizos de fertilización son complicados y yo apenas tengo conceptos básicos de los libros que he leído y pues. — siguió balbuceando su respuesta.
—Ya puedes parar Leo. — volvió a reír. —No quisiera que la imagen de ninguno en el expediente incluya este tipo de líos, es una mala impresión para lo que será nuestro futuro ¿No crees? — le dio unos pequeños codazos.
—Sí, tienes razón, mejor hay que ir a la última clase. — Leo empezó a caminar, pero Allen se fue en dirección opuesta. —¿A dónde crees que vas Allen? — lo detuvo. —¿No se te habrá olvidado dónde está el salón? — lo miró con una pequeña sonrisa burlona.
—Oh, no, para nada, solo pensé que irías a buscar a tu grupito. —
—Y quién dice que no puedo estar con el grupito y contigo, ¿eh? —
—E-Eh, no sé, no lo había pensado. —
—¡Vamos! ¡Te vendrá bien más compañía! — lo tomó del brazo y fue corriendo al salón para la última clase del día.
Entraron tan de golpe que alteraron un poco a sus compañeros.
—Oops ¡Lo siento! — fue con su grupito.
—Ugh, como si no fuese suficiente tener una clase de ciencia política ahora llegan estos dos mocosos a estropear la armonía... — reaccionó Lillie muy frustrada.
—Cielos Lillie, calma. — Ethan le dio unas caricias en la cabeza.
—No comprendo Harper ¿No deberías mostrar interés por esta clase? —
—¿Tu mostrarías interés por un tema el cual te es constantemente bombardeado sin importar el contexto? No ¿¡Verdad!? —
—Uy. — hizo resonar largamente la chica fantasma. —La princesita está sedienta de sangre. — sonrió de manera maquiavélica. —Anda Lillie ¡Ve y rómpele el cuello a...a ese tonto de ahí! — señaló a Allen.
—No estás ayudando, Astrid. — Circe la detuvo.
—¡La estoy ayudando! ¿No ves que la pobrecita está bajo mucho estrés? — le dio unos "masajes" a Lillie. —¡Si le rompe el cuello a ese tonto matará dos pájaros de un tiro! Se desquita de la clase y del chico molesto, es un ganar y ganar. —
Circe rodó los ojos y puso su mano sobre el hombro de Lillie. —Puedes contarnos si quieres, Lillie. —
—Solo...vivo muy saturada de contenido político...es todo. —
—... ¿Y qué? — dijo Meyer, a lo que recibió unas miradas enojadas de los otros tres. —No me miren así. —
—No seas insensible Meyer, debe ser algo muy sensible para ella si la hace reaccionar de esta forma. — ese comentario de Ethan hizo avergonzar un poco a Lillie, había intentado mantener un semblante tranquilo durante todo este tiempo, pero simplemente la política era algo que la sacaba de sus casillas.
—Oh wow, la niña hija del rey, por ende, princesa, vive rodeada de política ay no que desgracia. —
Circe estaba a punto de responder, pero Astrid se le adelantó. —Escúchame bien niñito caprichoso si ella se siente mal DÉJALA SENTIRSE MAL Y SI VUELVES A SOLTAR UN COMENTARIO DESAGRADABLE VOY A TOMARTE DEL CUELLO Y ARROJARTE A LAS FAUSES DE LA BESTIA MÁS RETORCIDA DE NYANJA PARA ASEGURARME DE QUE TE ESTÉS DERRITIENDO DENTRO DE SUS OCHO ESTÓMAGOS. — todo el salón quedó en silencio luego de haber escuchado a Astrid. —Je, je, por supuesto no es en serio. — eso no borró la mirada perturbada que dejó en Meyer.
—C-Como digas, d-discúlpame Harper. — trató de mirar a Lillie, pero su vista se desviaba hacía Astrid sin parar.
La pelirroja tragó saliva. —No...no hay problema ¡Solo un pequeño desliz! — sonrió nerviosamente.
—¡Qué bonita la amistad! — Astrid abrazó a los cuatro y el ambiente se recuperó de a poco.
Circe decidió sentarse al lado de Lillie durante la clase, pudiendo encontrar un pequeño momento para charlar en cuanto les dieron una tarea y el curso comenzó a balbucear entre compañeros.
—Lillie ¿Puedo preguntarte algo? —
—¿Uh? Claro. —
—¿Cómo estás? —
—¿Eh? —
—Sí, cómo estás, me sorprendió lo ocurrido antes de iniciar la clase. —
—Oh, eso... — se quedó en silencio, Circe esperaba una respuesta. —No es nada, es lo que ya les expliqué. —
—¿Y ese descontento salido de la nada por esos dos palurdos? —
—¿Quiénes? —
Astrid y Meyer se metieron a la conversación.
—El elfo morado y el poste de luz azul por supuesto. —
—¿Elquen y Melnyk? —
—¿Quién les dio permiso de meterse en la conversación a ustedes dos? — reclamó Circe.
—Solo estamos echando chisme inocentemente sobre los pesares de nuestra querida pelirroja, es todo. — Astrid sonrió.
Lillie suspiró. —¿Alguno sabe lo que ocurrió en el ingreso? Ese incidente que tuvo Keegan con unas raíces. —
Meyer asintió, pero Circe y Astrid negaron.
—Todos vieron que fue supuestamente culpa del peliazul ese, pero la varita era en realidad del elfo y pues, no sé cómo describirlo. —
—Creo entender de qué hablas, no es difícil deducir que esa irresponsabilidad que emana ese dúo es irritante, me pasa todo el tiempo cuando se trata de Karim. —
—Concuerdo, sobre todo esa vibra tan positiva que tiene el elfo, es tan sospechoso que siento que oculta algo... —
—Astrid, no estás en posición de hacer una acusación así. — la detuvo su compañera. —El caso es, no te fijes en seres tan insignificantes, a fin de cuentas, si siguen así quienes la pasarán mal serán ellos, no tú, Lillie. —
—Sí, tienes razón...gracias Circe. — sonrió ligeramente y continuaron con la tarea.
Así fue como acabó el primer día oficialmente con las materias, resultando en una nota positiva para el trío, pese a que hubiese pequeños inconvenientes en el camino.
Las semanas pasaron y todo parecía marchar bien para los estudiantes, con sus altas y bajas todos mantenían el mismo ritmo con los trabajos prácticos.
Superficialmente parecían ser un curso muy dedicado, pero había algo entre ellos que disonaba.
Poco a poco el grupito de "Los Cinco Mejores" fue haciéndose más notorio entre sus compañeros, Meyer y Lillie eran casi la cara del grupo. Meyer por su actitud tan soberbia y Lillie por "ser la princesa". Se la pasaban hablando entre ellos con ciertos aires de superioridad en comparación a sus compañeros y llegaba a haber momentos donde se entrometían para hacer comentarios que según ellos eran para ayudar, pero solo los hacía sentir incómodos.
Quienes terminaron siendo el blanco principal para este grupito fueron Leondan, Allen y Karim. Fácilmente pudieron haber sido otros compañeros, pero tenían una fijación por querer entrometerse en lo que estuviesen haciendo esos tres.
—Tranquilo Leo, ya le pedí al tutor tratar el tema en la clase de hoy. — el peliazul trataba de darle consuelo.
En eso llegó su tutor. —Buenas tardes clase, me han sugerido hablar de cierto tema que ha estado ocurriendo entre ustedes... — miró con un poco de decepción al curso.
—¿Lo ves? — Allen le dio un leve codacito.
—Pero desafortunadamente hay un tema que he estado aplazando y que los directivos me pidieron que lo hable cuanto antes. — dejó unos libros en su escritorio. —Así que discúlpenme, el tema a tratar es... — comenzó a anotar algo en el pizarrón. —El "Mzimu". —
Los alumnos comenzaron a susurrar entre ellos la curiosa pronunciación y preguntándose que era.
—Esta clase va a ser una introducción básica al concepto. Verán, toda especie antropomorfa, sea, woyera, troll, elfo, etc. Nace con un Mzimu determinado, seguro alguna vez habrán escuchado hablar de él, pero con otro nombre. Ya sea que le digan "potencial" o "habilidad" porque es lo que determina su desenvolvimiento en las tres áreas. — comenzó a anotar todo lo que fue hablando e ilustrando con imágenes. —El Mzimu es determinado por la especie o lugar de origen, se ha hecho un estudio sobre la potencia del Mzimu en jóvenes de distintas especies y lugares. Centrándonos en la región de Zachikale en sus zonas hay ciertas inclinaciones por una habilidad y su potencia. — dibuja un mapa rápido y divide las zonas. —En Handia, la capital de Zachikale, hubo un desarrollo mayor en cuanto a la magia. En Falleg se inclinan más por lo intelectual. En la zona de Nervano por las condiciones hay más los que desarrollan aptitudes físicas. Claro que la potencia resultó ser muy diferente en comparación a otras regiones como Nútíma. —
Leo levantó la mano, a lo que su tutor le cedió la palabra. —¿Qué pasa si uno no tiene un Mzimu potente? —
—Nada realmente, solo le será más difícil desenvolverse en la especialidad que quieren si es que buscan dedicarse a alguna. Por ejemplo, si un troll no quiere irse por la maestría física puede optar por la mental, pero le será más complicado a diferencia de a un sakufa. —
—¿Y qué pasa con los elfos? — preguntó Gardenia.
—Desde que nacemos, nosotros los elfos estamos ligados a un elemento por herencia familiar y muchos toman el camino de fungir como vigilantes, pero hay quienes tienen un Mzimu más grande y se dedican a explorar al máximo las capacidades mágicas de su elemento. —
—¿Alguna vez ha habido un elfo que no siguiese su elemento? — dijo Leondan muy interesado.
—Hmm...en lo que llevo de carrera, puedo decir que no, de un modo u otro un elfo siempre termina incluyendo su elemento en lo que deciden hacer. —
—¿Y se supo de algún elfo que dominase todos los elementos? —
—Pfft, eso es estúpido, más si consideramos que aquí no son muy fuertes que digamos. — se entrometió Meyer.
—¿Pero y si lo hubiera? ¡Quizás no hay porque todavía ninguno se ha animado! —
—Uy sí, pero ¿Quién sería ese alguien? ¿¿Tú?? — se rio y sus compañeros le siguieron el juego.
—Jóvenes, porfavor, les pido guarden silencio y respeten a su compañero. —
—Lo siento profesor, pero son simples hechos lógicos, si estadísticamente un elfo no se ha dedicado a otra cosa y el Mzimu de aquí no es uno muy poderoso es simplemente imposible que un elfo nacido en Nyanja pueda dominar todos los elementos, sería muy peligroso. — dijo Lillie.
—Bueno, pues ¿¡A ti que te importa!? — Allen miró enojado a la pelirroja. —Seguramente no debes entender nada de esfuerzo porque la debiste tener fácil ¿¡No es así princesita!? —
—Quien no entiende nada de esfuerzo aquí eres tú, pobre intento de mago mediocre, yo si me esforcé para estar en los mejores puestos. —
La discusión hubiera seguido de no ser porque Eón los detuvo a todos elevando unas raíces que les cubriesen la boca. —Lamento tomar estas medidas. — libera las raíces. —Pero ese es el otro tema que debía abordar con ustedes y es acerca de la convivencia que hay entre ustedes... — el timbre de salida sonó y el señor Holt suspiró. —Tendremos que tratarlo en otro momento, pero espero tengan en mente que sus acciones repercuten en los demás, así que sean cuidadosos con cómo tratan a sus compañeros. —
Quedó pendiente una charla acerca del comportamiento que hay entre compañeros, han sido semanas cargadas de tarea y cargadas de conflictos internos. Los estudiantes están comenzando a forjar conocimientos, pero quien sabe si van a poder forjar una mejor convivencia.

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