La noche engullía con un azul profundo, el resoplo de los caballos y el traqueteo de la carroza rompían el silencio nocturno y la suave luz de las farolas hacían apenas visible el camino. Con unos galopes más se podía ver la luz de su próximo destino, tras ese horizonte se alzaba imponente la fachada de un castillo. Un reluciente Pegaso se erguía en la entrada principal, enmarcando el poder y estatus del lugar.
Los guardias inmóviles vigilan la entrada, recordándole a Sasha su anterior trabajo y lo aburrido que era solo estar ahí parado sin hacer nada — Ja, que irónico que ahora este en esta elegante carroza con esta fina ropa, Pensaba con una amplia sonrisa
—Parece que te estás divirtiendo—La voz de Nicolas rompía con la felicidad del momento para recordarle a que habían venido— te recuerdo que solo estás aquí para cuidar a la señorita
—Señor Nicolas—Con la voz más dulce recitaba el nombre; En ese momento, Sasha volvía a ser una dama, con las piernas cruzadas y con una sonrisa aparentemente amable hablaba— Dejé de Ching345, Ya le dije que lo haré bien—Nicolas veía indignado y sorprendido, esa palabra no la había oído jamás, pero por alguna razón se sentía ofendido
—¿Qué dijiste? ¿qué significa esa? — Ante la indignación de Nicolas Sasha solo fingía sorpresa.
—¿No la conoce? Le falta más cultura señor Nicolas— La mano que cubría la sonrisa de Sasha solo remarcaba la burla hacía él pero también le dejaba claro que en ese mundo se podía comunicar sin problema pero había palabras nativas de su mundo original que no estaban en este— ¿Acaso el autor era extranjero? Ó ¿Solo le gustaba lo extranjero? No leí su biografía, ni seguí sus redes. Tal vez así hubiera sabido para donde o qué pensaba hacer con la novela, pensó con tristeza.
—No es que no la conozca solo…que no existe—El ambiente rápidamente se volvía incomodo, Nicolas lo veía de manera fija como si sospechara que algo no estaba bien— Además es muy raro que de la nada sepas como caminar, sentarte y actuar como una dama, cuando eres un bruto
—¡Oye, seré caballero, pero no soy bruto! ¿Qué tiene que sepa caminar con tacones? — Sasha quería actuar indignado, como si fuera lo más normal del mundo, pero empezaba sentirse arrinconado— ¡Ya casi llegamos!
Nicolas seguía sospechando que algo estaba mal, la forma en como se movía y hablaba no siempre concordaba con el aspecto que tenía— Sí, ya casi llegamos…— Sacaba un mascará blanca de una caja de madera con toques dorados— No olvides usar esto—Las manos de Nicolas apenas rozaban la piel de Sasha al momento de ponerle la máscara, con la cercanía, Nicolas notaba las pestañas largas, la nariz fina y esas pecas que empezaban a parecerle adorables—…si fueras un mujer de verdad, seguro serías atractivo. Lástima que eres feo
El ambiente era perfecto para que cualquiera se enamorar, pero Nicolas tenía que arruinarlo con esas palabras, Sasha estaba entre el limite de golpearlo o matarlo— Tenías que arruinarlo así, ¿no?, pensaba con un puchero— Por eso siempre vas a estar solos en todas las vidas
¿En todas? Que exagerado, ya baja— de no ser por que Sasha tenía vestido y que tenía que fingir que era una dama, Nicolas lo habría lanzado de una patada fuera de la carroza— ¡Qué fastidio!—Primero salía Nicolas, con la mano extendida daba una apariencia de caballero perfecta que podía deslumbrar a las recién llegadas— Tu mano…
—¡Ah, cierto! —Sasha dudaba en darle la mano, en el momento que ambas manos se tocaban el mundo parecía detenerse— ¡Woow, veo brillitos…! ¡Espera! ¿qué? ¿Cómo es que veo brillos y flores?, los pensamientos caóticos de Sasha trataban de reflejarse en su rostro, Sin más remedio, se dejaba llevar por las manos de Nicolas hasta toparse con la señorita a la cual también ayudaba de igual manera
¡A ver sistema o lo que seas!, ¿Qué pasa?, ante las suplicas de Sasha no hubo más remedio que ayudarlo con un mensaje simple y claro
—Efectos de ambiente—
Pero tal parece que esa explicación no le fue suficiente a nuestro protagonista que trato de golpear la pantalla frente a los ojos curiosos y divertidos de las chicas y de los ojos de decepción de Nicolas— ¿Segura que esto funcionará señorita?
—Tras un abanico, la joven solo se reía, desde que conoció a Sasha, se divertía al ver esos ataques espontáneos que mostraba de golpear algo o de pelear solo—Si, estaremos bien, así no destacará
Lucinda marcaba el paso, Sasha solo tenía que estar atrás como las demás damas de compañía. El sonido de los tacones se iba apagando conforme se acercaban al gran salón; Frente a ellos, dos mozos que abre las exorbitantes puertas.
Frente a ellos, el fulgor cálido de los candelabros, el gran salón resplandece con una calidez de ensueño, una vista digna de fantasía para Sasha y una normal para Lucinda— Es tan colorido ¿no? — La emoción se notaba en la voz de Sasha al susurrar en el oído a Lucinda. Gracias a la mascara no se daba cuenta que el rostro de Lucinda se volvía rojo por esa cercanía tan repentina de ambos—¿Está bien? ¿Tiene fiebre? — Un movimiento inesperado con el que Lucinda no estaba preparada, la mano cálida de Sasha sobre la frente de esta— Está muy caliente. Si se sentía mal, debió decirnos.
Ere evidente que Lucinda no tenía fiebre tanto que hasta Sasha lo notaba, aún así tenía que seguir con ese acto para no avergonzar más a la pobre joven— venga, siéntese un momento— Con respeto le toma la mano y gentilmente la lleva a una mesa— Iré por comida y bebida— La gentil sonrisa de Sasha lograba convencer a la joven, en respuesta, asentía
—No tardes…— La voz estaba quebrada de vergüenza, pero aún tenía esos tonos autoritaritos
Con supuesta indiferencia, Lucinda cerraba sus ojos, aunque tenía los ojos cerrados, podía oír perfectamente cada paso que daba Sasha y también podía distinguir que los pasos que se acercaban no eran de su ahora guardaespaldas, unos pasos ligeros y agiles solo podía pertenecer a una persona— Qué sorpresa encontrarla hoy aquí, Flora Silver
—No esperaba menos de usted señorita Lucinda Bluecherry, esos oídos son una bendición inigualable— Ambas daban falsas reverencias, falsas modestias que son tan comunes como respirar en esos bailes— Pude notar que la acompaña una dama muy peculiar. ¿Ya se cansó de ese asistente?
—Sí, tan cansada como usted se hartó del príncipe—La Fría actitud de Lucinda golpeaba más que las indirectas que lanzaba— ¿Vino aquí solo a decir eso? Bien sabe que en este baile están prohibidos los varones.
—Sí, eso lo sé. Y todas sabemos que la que tiene más oportunidades es usted— Aunque las palabras intentaban endulzar los oídos, la realidad era que Flora ya se había encargado de posicionarse primero.
—¿En serio? ¿El príncipe elegirá a una dama cuyo poder mágico es nulo a comparación de sus grandes poderes de dama santa? — Lucinda reía antes esa ridiculez, desde el banquete pasado su objetivo había cambiado con respecto al príncipe— Por favor, con su elegante belleza, fácilmente tendrá al príncipe en sus manos, no se contenga por mi
—¿E-en serio? — Flora se notaba claramente confundida, de todas sus vidas anteriores, era la primera vez que Lucinda le respondía de esa manera tan fría y burlona, como si ya no tuviera interés en el príncipe con el que estaba tan obsesionada
Genuinamente asentía, su plan iba en el rumbo correcto, si lograba casar al príncipe con Flora, este dejaría de molestar en ver Sasha—Sí, es perfecto, es más, dime y seré su dama de honor
—¡Vaya, que fácil, digo, que bien!, ¡Podemos ser amigas entonces! —Flora estaba confiada, su plan iba mejor de lo que había planeado, su fantasía de formar un harem empezaba a ser más cercano
Al tiempo que Flora y Lucinda hablaban, Sasha los veía a los lejos con un plato de comida, cuidadosamente sentado a lado de la mesa de buffet—Sería muy grosero intervenir— Ante la comida olvidaba sus modales, era raro poder degustar los manjares que ofrecían, pato asado, pastelitos de avellana, salmón y más platillos que Sasha apenas conocía atascaban su bandeja— Sigan hablando, Sigan hablando. Guardaré uno para Nico— Justo cuando se giraba a tomar un pastelillo, una mano aprisionaba la suya. Al alzar la mirada, Sasha se encontraba con un joven de cabello rubio con una mascara Blanca grabada exquisitamente en oro y diamante, con solo verla se daba cuenta de quien era, no solo por que era el único varón al cual le hicieron la fiesta, sino también por esa brillante sonrisa como el sol.
—Sabía que vendrías
—¿Su alteza? — Suavemente trataba de quitar su mano con el panecillo, pero al parecer, el contrario se negaba a aflojar su agarre—¿Quiere uno o por qué no me suelta?
—¿No es obvio? —La sonrisa traviesa del príncipe daba pie a lo que planeaba. No necesito de mucha fuerza para jalar a Sasha de su asiento y atraerlo hacia él. Para reforzar el agarre, colocaba su mano en la cintura de Sasha— Te estoy invitando a bailar
—Sorpresa, miedo, alegría y vergüenza se mezclaban y peleaban en el interior de Sasha— ¡Nunca me han invitado a bailar! ¡No sé bailar! ¡Aún con mascará se ve tan bien! — Entre ese mar de emociones, el príncipe con elegancia marca el ritmo para empezar el vals. El uniforme azul con bordes dorados, resplandecen con cada movimiento resaltando aún más el glácil figura del joven príncipe
Frente a él Sasha está sumergido en un cuento de hadas, cada movimiento es guiado por el príncipe, a pesar de no saber bailar, justo ahora disfrutaba de la fluides con la que danzaban en el piso. Ambos sumergidos en una burbuja de fantasía en donde se van acercando cada vez más, ambos viéndose fijamente, rompiendo la tensión del principio acercándose cada vez más hasta lograr sentir la respiración del otro, solo entonces Sasha se da cuenta del peligroso acercamiento.
—Con las mejillas roja procede a empujar al príncipe, lo único que se le ocurrió al momento— ¡L-lo siento! — Los pies más rápido que las palabras, huía de la escena, olvidando que Lucinda seguía ahí y que además había visto todo junto con flora
—Señorita Lucinda— La voz de flora trataba de sonar calmada, aunque alrededor se podía ver destellos de magia — Esa criada. ¿Cuál es su nombre?
El tono amenazante preocupaba a Lucinda, sin embargo, le preocupaba más Sasha si es que llegaba a caer en manos de esa mujer poco a poco mostraba sus colores— ¿Crees que voy saber el nombre de todos mis sirvientes? No volverá a trabajar conmigo jamás— Lucinda esperaba que su falso enojo convenciera a Flora— Son más inútiles cada día
—Tiene razón, son inútiles— Lucinda le daba la espalda y aún así podía sentir como si una espada le atravesara el cuello, era la primera vez que su piel se erizaba de miedo y que sus manos temblaran—Fue divertido vernos Luci. Vendré a visitarte más adelante— El miedo que sentía Lucinda le gritaba que no se volteará y que solo asintiera.
Solo hasta que esa aura pesada se iba Lucinda volvía a respirar— ¿Qué fue eso? ¿Cómo puede tener un poder tan grande? — Finalmente se atrevía a voltear tras de sí, la mirada la fijaba a la dirección que Sasha había corrido—Espero y logre escapar— las damas que la rodeaban empezaban a murmurar sobre como el príncipe había corrido tras la misteriosa chica y que hasta incluso había mandado guardia. Entre más escuchaba, más se preocupaba Lucinda— ¿Podrá escapar?
El pasillo retumbaba con pasos apurados. Con pasos decididos, Sasha trataba de mantener el equilibrio con los tacones, su vestido se balanceaba con el movimiento. Atrás de él, una horda de soldados que trataban de seguirle el paso. Entre la desesperación, solo corría por diferentes pasillos rezando poder encontrar una salida, hasta que finalmente pare hallarla, una puerta que da a la ansiada salida “Al fin” pensó con alegría, sin embargo, lo que hayo fue un balcón— ¡Me lleva la chingad$d$! — El grito le salió del alma al hallarse atrapado, ahora debía decidir si quedarse ahí, arriesgarse y saltar.
Tras ver por su hombro, el miedo de ser atrapado era mayor— Solo son dos metros, nada más, no es para tanto…— Con miedo, pero decidido, se lanza.
Su cabello se agita violentamente mientras su cuerpo se precipita hacía el vacío. La escena se congela en ese instante y lo que parecía una buena idea ahora queda como un erro mal calculado, “¿Moriré otra vez?” el vértigo comenzaba, esa sensación de vacío en el estomago al caer era tan aterradora que no pudo evitar cerrar los ojos.

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