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Búsqueda hacia la supremacía: Historia de un clan

Capitulo 5.1: Presagio

Capitulo 5.1: Presagio

Apr 24, 2026

Punto de vista de Yang Zhi

Con un pequeño soplido limpie la cubierta del libro dejando ver su nombre 

《Compendio de Materiales Orgánicos y resonancia de grado medio 》 pensé mientras observaba la cubierta de libro 

—justo lo que necesitaba—dije, mientras sonreía 

Mientras ojeada las primeras páginas de libro alguien me interrumpió 

—Ese libro no le interesa a nadie, muchacho —dijo alguien con voz rasposa—. Solo habla de cómo usar tripas y huesos de bestias para parchar herramientas. Si buscas poder, ve a la casa de subastas del centro

Cerrando el libro me volteé para observar quien era. Era el dueño de la librería, el se encontraba sentado en su silla observándome con esos ojos nublados por las cataratas 

Ignorandolo completamente cerré el libro y lo guarde debajo de mi axila decidiéndome a salir ya de la librería. Mientras me dirigía a la salida aquel anciano no dejaba de mirarme de forma extraña 

Cuando estaba apunto de salir metí mi mano en la túnica y saque 3 monedas de  Aurum de plata arrojándolas al mostrador. El ruido del metal chocando contra la madera carcomida del mostrador fue el único ruido en la silenciosa librería 

—Es demasiado por un libro de sobras—dijo el anciano, mirando las monedas con los ojos brillantes 

—Quédese con el cambio—respondí con frialdad—. La información que busco vale más que el metal, y su silencio sobre quien compró este libro vale el resto.

Una vez fuera de la librería fui recibido por el aire viciado de la ciudad, camine por aquel callejón que me llevó a la librería mientras abría el libro recién adquirido y empecé a pasar las paginas

—No, esto no es, tampoco esto, ni esto— dije mientras pasaba las páginas—. Aquí está, justo lo que necesito.

Lo que buscaba lo había encontrado en la página 42 del libro. Esta página habla sobre las bestias de carga de las praderas, la bestia que busco es el Buey de Médula Pétrea perteneciente a la familia de los Pachydermus Silicis. Es una criatura masiva, del tamaño de un carruaje pequeño, con una fisonomía que mezcla la robustez de un buey con la piel agrietada de un rinoceronte. Su pelaje es escaso y de un color pardo amarillento, camuflándose con la hierba seca de las praderas.

Es de grado 1, algunos de su especie alcanzan el grado 2. Habita principalmente en las Praderas áridas y valles olvidados del Territorio Sur. Se caracterizan por una serie de placas óseas que sobresalen de su lomo y hombros. Debido a la baja abundancia de Qi en el ambiente, estas bestias consumen minerales y tierra, lo que provoca que sus huesos y piel se calcifiquen, creando una armadura natural tan dura como la roca. Sus ojos son pequeños y de un color ámbar turbio, casi ciegos, pues confían más en las vibraciones del suelo para detectar depredadores.

Lo más valioso de esta bestia es la Médula de Calcio Vítreo, que se encuentra al interior de sus fémures. Debido a su metabolismo la Médula de sus huesos ha cristalizado. Dicho material tiene una afinidad excepcional para sellar microfisuras en el metal y es buen conductor de Qi, siendo capaz de soportar altas temperaturas.

—Mmm, Médula de Calcio Vítreo, justo lo que mi espada necesita— dije mientras leía los materiales que da el Buey de Médula Pétrea—. Bueno, no se diga más, es hora de ir de caza 

Justo cuando cruce los límites de la ciudad mis sentidos potenciados por el Qi verdadero y mi talento de percepción, sintieron una sed de sangre desde dentro de la ciudad. 

—¿Sed de sangre?— dije al tiempo que me detenía—. Parece que la familia Yang sabe que sigo vivo eh.

Si bien el Qi verdadero había potenciado tanto mis sentidos como mi talento, no era del todo bueno debido a que force la circulación de un Qi para el que mis meridianos no están preparados y además no había abierto todos los meridianos. Así que tener mis sentidos mejorados venía acompañado de una molestia leve en mis meridianos 

—La Médula del buey es el material principal, pero supongo que los materiales de unos mercenarios no me caerian mal— dije mientras sonreía—. Tendré que dejar un mensaje a la familia Yang al parecer.

***

—Señor, ya estamos entrando a las praderas, esta es la última parada no puedo avanzar más— decía alguien despertandome de mi sueño

—No se preocupe, aquí está bien— le dije al dueño bajandome del carruaje, mientras sacaba 3 monedas de Aurum de bronce

Las praderas se encuentran muy alejadas de casi cualquier ciudad, por ende, necesité subirme a un carruaje de postas para llegar. El recorrido fue de tres días debido a la cercanía de las praderas con la ciudad en la que anteriormente estaba

《Ya estoy aquí así que es hora de buscar》pensé mientras observaba el paisaje de las praderas 

Las praderas de Tianxuan se extendían ante mí como un océano de ámbar petrificado. No había frescura en el aire, solo el aroma a polvo y a hierba vieja que moría bajo un sol que ya no tenía la fuerza de antaño. Bajo el viento, el pasto se doblaba en oleadas rítmicas, ocultando las grietas de una tierra sedienta de energía. A lo lejos, las ondulaciones del calor transformaban el horizonte en un espejo roto. En este paisaje carente de sombras, cualquier bulto de roca podía ser un depredador mimetizado. La pradera no era un espacio abierto;era una trampa de visibilidad infinita donde el primero en parpadear se convertía en la cena de los buitres o en el botín de un desertor 

El aire era delgado reflejando la escasez de Qi, el calor era seco y la tierra no era firme, era quebradiza amenazando con tragarme al mínimo despiste. El roce constante de los tallos secos producía un “canto de las praderas”, el sonido era similar a un susurro.

Arrodillandome hundí las yemas de mi dedos en el suelo, comencé a hacer fluir el Qi por mis meridianos enviando pequeñas ondas por el suelo, una vez comprobé que podía hacerlo comencé a generar otro flujo de Qi con el fin de activar mi talento innato, una vez listo cerré mis ojos. El espacio a mi alrededor se volvió negro.

Si quería encontrar al buey necesitaba sentirlo a través del suelo. Concentrandome comencé a expandir las ondas generadas por el Qi, al principio las ondas eran gruesas provocando que la yerba a mi alrededor comenzará a moverse a su vez esto consumía rápidamente el Qi verdadero dentro del orbe 

Maldije entre dientes debido al ruido generado por cada piedra debajo del suelo, cada vibración causada por dichas rocas la recibía como golpes en mi cráneo 

—Menos fuerza… más intención—susurre para mi mismo 

Concentrandome en el flujo de Qi que pasaba por mis meridianos comencé a filtrarlo afilando las ondas que ahora eran delgadas láminas de vibración que se deslizaban entre las grietas de la tierra, el radio de búsqueda era de 20 metros luego se duplicó y triplicó, ahora era de 60 metros

Ya no estaba buscando una imagen precisa ahora buscaba una disonancia en el suelo entre el silencio mineral la masa del buey densa y pétrea debía sentirse como las ondas que genera una roca al caer a un lago. Pero fuera de este acto increíble el esfuerzo era atroz, mi cuerpo comenzaba a pasar factura en forma de un hilo de sangre que resbalaba por mi nariz.

Pasados unos 5 minutos, algo entró en mi radar, era el Buey, este se encontraba a mi derecha. Cerrando el flujo de Qi que salía de mis meridianos al suelo, me levanté lentamente, agotado mentalmente por el esfuerzo de búsqueda, pero este ya había dado sus frutos, había encontrado al buey 

—Que comience la cacería— dije mientras secaba la sangre que corrió de mí nariz—. Es el momento de ver el fruto de aquel milagro en el acantilado 

Acercándome lentamente para no alertar al buey, logré avistarle claramente, el yacía recostado entre un montón de yerba seca, al parecer había comido, se le veía agitado como si hubiera terminado de cazar, con paciencia esperé el momento adecuado para dar el primer golpe

La espera no duró mucho, porque al poco tiempo el Buey se quedó dormido, era el momento perfecto para matarlo de un golpe.

Mi respiración era lenta sincronizada con el susurro del viento,a diez metros de mí el Buey era una masa de gris calsificado. Canalizando el Qi por mis meridianos hasta mis piernas di un salto de 3 metros, aun en el aire desenvaine mi espada movílizando el Qi hacia el filo de la misma. La técnica de “Sentencia del Sol Caido” se manifestó no como una hoja brillante, sino como un resplandor naranja agónico que consumía el oxígeno a su alrededor, la hoja caía como un destello de calor en medio de la frialdad de las praderas, mi objetivo era el cuello.

¡CLANG!

El sonido de la hoja al impactar no fue el de carne rasgándose, sino el de un martillo golpeando un tanque de hierro negro. La espada no había penetrado, en lugar de eso rebotó violentamente enviando una descarga de energía residual por mi brazo que casi me disloca el hombro lo que me desestabilizo haciendo que cayera con la espalda en lugar de con las piernas. 

¡GUH!

El suelo de la pradera me recibió con la dureza del granito. El impacto me arrancó un gemido seco,  un sonido gutural que nació más de mis pulmones colapsados que de mi garganta. Además sentía el sabor metálico de la sangre subiendo por mi esófago 

《Mi*rda, subestime mucho la dureza de su armadura natural》 pensé, y antes de que pudiera seguir reprochandome un gemido profundo surgió de la bestia, sacándome de mis pensamientos 

El suelo vibró, el buey abrió sus ojos ámbar ahora inyectados en sangre y exhaló una nube de vapor caliente. La “montaña” se había despertado y no estaba feliz de que un “insecto” intentará encender una cerilla contra su piel.

El buey me atacó con un pisotón, rodé hacia la izquierda, sintiendo el aliento caliente del buey rozando mi espalda mientras su pisotón hacía vibrar el suelo bajo mis costillas. Al intentar palpar el mango de mi espada, el pánico me recorrió como una descarga eléctrica: el suelo estaba vacío. Mi arma yacía a dos metros, justo al flanco de la bestia. La había soltado por el impacto del retroceso. Sin arma y con los meridianos ardiendo, no era un cultivador; era un cadáver esperando su turno.

El buey soltó un bufido desigual, una mezcla de vapor y furia. Sus ojos ámbar, aunque nublados por la ceguera, se clavaron en mí con la precisión de un verdugo. Sentí una presión opresiva, como si mil agujas invisibles apuntaran a mi pecho.

«Si no recupero la espada, este será mi fin». Pensé 

Sin tiempo para dudar, el buey cargó. La masa de músculo y hueso calcificado se movió con una velocidad aterradora. En lugar de retroceder, corrí de frente hacia él. Era una locura suicida, pero el único camino a la supervivencia pasaba por debajo de sus cuernos.

Forcé el Qi verdadero hacia mis piernas. Mis meridianos de sexta etapa gimieron bajo la presión, amenazando con desgarrarse. Salté en el último segundo, pero no fui lo suficientemente rápido. La testuz de la bestia golpeó mis pies con la fuerza de un mazo de piedra. El dolor fue agudo, un crujido sordo resonó en mis tobillos mientras salía despedido por los aires.

Giré de forma errática, con la visión dando vueltas, pero usé ese impulso violento para estirar el brazo. Mis dedos rozaron el cuero frío del mango. Lo agarré con la fuerza de un náufrago. Caí de lado, rodando sobre el hombro para disipar la inercia, y me puse en pie ignorando el temblor de mis piernas.

Ya no era solo la espada de madera de mis entrenamientos prohibidos. El peso del metal real era distinto: frío, letal, hambriento. Activé mi percepción y el mundo cambió. Mis ojos ardieron con un calor antinatural, la información inundó mi mente. El buey se dio la vuelta, barriendo la hierba seca con su cola de roca.

—Ven aquí, bestia —gruñí, escupiendo un hilo de sangre.

Adopté la postura del Sol Caído, alzando la hoja por encima de mi cabeza. Mis manos temblaban, no por miedo, sino porque mi cuerpo no estaba diseñado para sostener este nivel de poder. Lancé el tajo descendente justo cuando su cráneo embistió. El choque detuvo su carrera en seco, pero el impacto subió por mis brazos como fuego líquido. Había golpeado una de las placas óseas más densas.

Sin darle respiro, giré sobre mi propio eje. El segundo tajo, horizontal y cargado con Qi, cortó el aire dejando un rastro de ceniza, el impacto fue certero, había logrado dejar una marca en su cuerpo. Eso me dio la suficiente confianza para seguir a pesar del dolor que sentía.

Girando mi brazo aún extendido lance otro tajo de regreso en el mismo lugar, esta vez una parte de su armadura se quebró a la altura de su cuello . Retrocedí de un salto, mis meridianos ardían por el uso del Qi verdadero, la “Sentencia del Sol Caido” apenas brillaba en mi espada, esto no era normal, lo que significaba que algo sucedía en mis meridianos. Entonces lo sentí, el flujo de Qi verdadero que viajaba desde esa esfera negra, se había ralentizado, lo cual era síntoma de un colapso de meridianos 

El colapso de meridianos era un suceso que afectaba a una gran parte de los cultivadores, que en busca de poder o de un uso excesivo de técnicas para las que su cuerpo y meridianos no estaban preparados, estos últimos “colapsaban” impidiendo el paso de Qi hacia el cuerpo del cultivador dejándolos en un estado de vulnerabilidad total. Esto mismo me estaba sucediendo, mis meridianos no están preparados para el Qi verdadero, así que como “medida de seguridad” estos se estaba bloqueando para salvaguardar mi uso del Qi

Apesar del dolor de unos meridianos a punto de colapsar y de un cuerpo que no daba para más, decidí continuar con la caza, no por ego, sino por algo más, demostrarme a mi mismo que no era una basura. El buey comenzó con su carga, intenté moverme, pero no pude.

Mis piernas no reaccionaban en lo absoluto, eso sumado a la amenaza del buey en su estado de carga, encendieron algo en lo más profundo de mi, mire hacia la bestia, luego hacia la grieta en su armadura, fue ahí que lo vi una imperfección milimétrica, si bien una parte de la armadura del buey se había quebrado esta seguía en su cuerpo, las grietas al estar disparejas no daban lugar a que el filo de mi espada penetrara, o al menos hasta su lomo, el punto donde iniciaba su cuello y terminaba su lomo .

Era pequeña, casi imperceptible, pero logré verla, lo que me dio una oportunidad de atacar antes de que mis meridianos terminaran de colapsar. Concentrando el Qi verdadero en mi pecho lo comprimí tanto que forme una pequeña bomba de Qi erratico, seguí comprimiendo hasta que mi control sobre la esfera empezó a vacilar.

Entonces la solté. Una corriente violenta y abrasadora inundó mi cuerpo. No era solo poder; era una inundación que amenazaba con borrarme desde dentro, 

Fue entonces que sentí un calor abrasador detrás de mis pupilas, seguido de un estallido de dolor eléctrico que recorrió mi cráneo. Mis ojos rojos, ya intensos de nacimiento, estallaron en un resplandor carmesí que iluminó la pradera. La luz no era normal; era densa, casi líquida. Por un momento el mundo se tiñó de sangre y sombra

Escuché un susurro en mi mente, una voz que no era la mía “—Ojo de la Singularidad: Visión de Fractura—”. 


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Capitulo 5.1: Presagio

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