Capítulo 4 “Dragón Durmiente”
“11…12…13”
Una arena de mármol rodeada de arbustos y flores, en un jardín frente a una mansión; dicha mansión estaba hecha de madera, con una textura que se asemejaba a llamas. Las ventanas eran blancas.
Era temprano; aún estaba oscuro.
Forrest estaba en la arena, haciendo lagartijas. En una mesa al lado había una letra con el símbolo de un dragón.
“20…21…22”
Un mayordomo se acercó con una jarra llena de agua.
Después de la treinta , Forrest se levanta y toma la carta de la mesa.
“Joven, amo. Su padre se fue en la noche hacia la capital. Desea buenos resultados.” El mayordomo sirvió agua en un vaso.
Forrest apretó el puño y se secó la frente de sudor.
“Gracias”. Tomó el agua y después corrió.
El mayordomo asintió y regresó a la mansión.
Pierce estaba leyendo antes de clase. Junto a él, Hernán escribía en un cuaderno. En ese momento, Evelyn entró al salón con unos libros en sus manos.
Ella los vio y se acercó.
“¿Ustedes dos sí que se están esforzando, nerviosos por los primeros exámenes?”
Hernán se rio, pero era claro que de nervios, Pierce por el otro lado simplemente bajo su libro.
“Cuatro libros para fundamentos y cinco para sociedades mágicas.” Pierce tocó su frente: “Apenas tengo tiempo para practicar magia.”
Evelyn alzó una ceja al ver el libro de Pierce.
“Bueno, creo que el latín ni siquiera es parte de las materias.” Evelyn dijo.
Pierce se ríe nerviosamente mientras Chevalier entra al salón.
Pierce cierra su libro (El español y el latín no son tan diferentes, creo).
Al atardecer, en la biblioteca.
Pierce tenía un montón de libros a su lado; estaba leyendo la letra con el emblema de dragón; estaba concentrado cuando Evelyn llegó.
“¿Pierce? ¿Tú enviaste esto?”
Pierce voltea.
“¿Evelyn? No, yo también recibí una.” Pierce le muestra la carta.
Ambas eran una copia de la otra: el mismo papel y el mismo símbolo.
En ese momento Forrest se acercó.
“Ustedes dos otra vez.” Forrest señala.
La cara de Evelyn cambia y se gira; ni siquiera le responde.
Pierce mira a Forrest con mucha hostilidad, pero justo cuando iba a decir algo, alguien les habla.
“Ustedes, sigannos.”
Evelyn voltea al origen de la voz; al fondo de la habitación, había tres personas encapuchadas.
Forrest respira hondo mientras Pierce está nervioso.
Los tres tenían sus sospechas, pero Forrest fue el primero en avanzar.
Cuando de repente, una chica llega corriendo. Es baja, con un largo cabello castaño que le llega hasta la espalda; parece cansada, como si hubiera corrido una gran distancia.
“P-Perdonen la demora, jejeje”, dice la chica mientras trata de recuperar el aliento.
Los encapuchados no reaccionan; parecen indiferentes ante ella; simplemente se voltean y caminan.
Los cuatro siguen a los encapuchados en una habitación subterránea. Conforme se adentraban, la luz iba desapareciendo; solo unas cuantas velas iluminaban las escaleras. En el camino iban apareciendo marcas en las paredes, con palabras en latín y otro lenguaje que nadie reconocía. Pierce logró identificar la palabra “Dragón”.
Llegaron a una antigua cámara. Las rocas estaban llenas de polvo; incluso había telarañas. Los cuatro tardaron en darse cuenta de que los encapuchados habían desaparecido.
Solo quedaban Pierce, Evelyn, Forrest y la chica.
Pierce mira a los alrededores: “¿Dónde estarán?”
Evelyn traga saliva y un fuego los deslumbra; un círculo rojo con palabras en español los rodea, y los encapuchados los rodean.
Pierce rápidamente cubre a Evelyn, Forrest se tensa y la chica corre detrás de Forrest.
Los encapuchados se ríen.
Entre ellos, dos destacan: uno lleva el símbolo de un caballero con su espada, mientras que la otra lleva el símbolo de un mago con su bastón y un gran sombrero.
Forrest los reconoce inmediatamente: “Krauss, Stein…”
“Bienvenidos! Pierce Edevane, Evelyn Lachance, Forrest Ainsworth y, por supuesto, Amelie Leroux.” La figura con el símbolo del caballero habla; parece ser un hombre.
Forrest se relaja, Pierce respira hondo y la chica que parece llamarse Amelie deja de temblar.
“Uno de ustedes tendrá el honor de unirnos”, la figura con el símbolo del mago dice. Parece ser una mujer.
“Dragón rojo…” Evelyn susurra.
Cada región cuenta con su propia universidad, y cada universidad tiene sus propios grupos. Los más grandes magos del norte han pertenecido a este grupo, aunque nunca los han mencionado directamente. Evelyn y Forrest tenían cierto conocimiento acerca del grupo, gracias a sus padres.
Forrest alzó la cabeza, Evelyn volteó al suelo, mientras que Pierce los miró a ambos.
“Los exámenes se acercan, pero la teoría no nos interesa mucho.” El hombre con el símbolo del caballero dice mientras los rodea.
“Solo necesitan aprobar y entrar al torneo de bienvenida.” La mujer con el símbolo del mago complementa al otro.
“El ganador tendrá derecho a ser uno de nosotros.” El hombre con el símbolo del caballero termina frente a frente con Evelyn e incluso le toca la barbilla.
“¿Qué obtengo de unirme?” Pierce corta con la tensión.
Forrest niega con la cabeza y suspira. Evelyn se cubre la boca; se está riendo.
“Los mejores magos del reino han sido de la casa del dragón rojo, pero tal vez eso no te interesa…” La mujer se acerca a Pierce.
“Podemos enseñarte magia de tier 4”
La cara de Forrest cambia; Evelyn se sorprende.
“P-Pero solo con el permiso del director podemos aprender tier 4”, dice Amelie.
“Nosotros tenemos nuestras propias reglas.” El hombre remarcó.
Evelyn se centró en Pierce; estaba dudoso, pero en el momento en que la mujer mencionó el tier 4, sus ojos cambiaron; por fin, habían captado su atención. “Así, eso es lo que quieres.” Evelyn Susurro.
El fuego avivó e iluminó la habitación entera.
Pierce mira a los muros: muchos retratos de famosos.
Cada uno se centró en uno distinto.
Forrest tensa la cara, “Earl Ainsworth.”
Evelyn, con una sonrisa cautelosa, “Lionel Lachance.”
Amelie está preocupada, “Nathan Leroux.”
Pierce está emocionado: “Chevalier Desjardins.”
“Recuerden, solo uno puede unirse.” El hombre con el símbolo del caballero chasquea los dedos y el círculo rojo desaparece.
Las sombras los rodean; están solo los cuatro otra vez.
Forrest fue el primero en marcharse; solo volteó a ver el retrato de Earl una vez más antes de irse.
Evelyn volteó para ver a Pierce: “Creo que deberíamos irnos.” Evelyn dijo.
Amelie siguió mirando el retrato de Nathan Leroux: “Yo me quedaré un poco más.”
Pierce y Evelyn se fueron mientras Amelie siguió observando el retrato.
Al día siguiente.
Pierce estaba leyendo el mismo libro de latín, Hernán estaba a su lado leyendo “Cultura de Egipto 1”
Justo cuando Evelyn llega y trata de asustar a Pierce por la espalda, “¡Así que por eso estudias latín!”
Pierce se asusta y deja caer su libro, con el protector que lo cubría.
“Sí, sabes que el idioma es importante y todo, pero sin el permiso del director no puedes aprender la magia, ¿verdad?” Evelyn Mira a Pierce.
Pierce recoge su libro; los ojos de Evelyn brillan y se lo quita.
“¡¿M-Magia tier 4?! Pierce, ¡¿de dónde sacaste esto?!” Evelyn observa el libro detenidamente.
Hernán deja de leer; también está sorprendido: “¿Lo robaste?
Pierce toma el libro y niega con la cabeza: “Mi hermano me lo dio el día que tomé el examen de ingreso.”
Evelyn alzó una ceja: “¿Acaso tu hermano está en el ejército? Esos libros no son fáciles de conseguir; unos dirían que es incluso imposible sin permiso.”
Pierce abrió los ojos: “De hecho, nunca le pregunté cómo lo consiguió.”
Hernán miró a los alrededores y le susurró a Pierce.
“Deberías tener cuidado, si un profesor o soldado sabe que lo tienes, te puedes meter en muchos problemas.”
Evelyn suspiró: “¿Significa que entrarás al torneo, verdad?”
Pierce sonrió y asintió.
“Ya veo. Ten cuidado: el torneo puede ser bastante peligroso.”
“¿Por qué quieres entrar?” Hernán pregunta.
Pierce le muestra la carta a Hernán: “La casa del dragón rojo.”
Hernán, traga saliva.
“Yo no pienso entrar; no me gusta esa casa.” Evelyn cruzó los brazos.
Pierce y Hernán notaron el cambio de humor, pero decidieron ignorarlo y no preguntar.
“Ni siquiera los conozco bien, pero quiero aprender tier 4.” Pierce abre de nuevo el libro.
“¿Por qué estás tan desesperado? Evelyn pregunta mientras intenta leer sobre el hombro de Pierce.
“Solo quiero probarle a mi padre que pertenezco aquí.”
Afuera de la biblioteca, cerca de la explanada, un hombre y una mujer están junto a los árboles.
“Arlo, parece que ya enviaron las invitaciones; no recibimos ninguna.” La mujer dijo.
Arlo golpeó con fuerza un árbol; su puño sangró.
“No te preocupes, todo saldrá bien.”
Hoy es 1 de agosto del año 168 del Exilio.
El torneo empezará el 1 de octubre.

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