- Esa niña sí que es un caso difícil. Me sorprende que le tengas mucha paciencia hacia su actitud.
- Lo sé… pero no puedo enojarme con ella sabiendo lo que experimentó en su vida.
- Creo sigues con esa frase todavía, aunque tus ánimos dicen otra cosa. - Diciéndolo con un tono burlona y con una sonrisa pequeña entre medio.
- Te burles de mí, si no quieres que te recuerde la vez que trataste de ayudar un niño pequeño para que dejara de llorar y al final ambos lloraron juntos por media hora. - Con un tono burlona también y una sonrisa de malicia en el transcurso.
Ella comenzó a reír sarcásticamente por la amenaza de Ingrid ante ese recuerdo, aunque duró un poco debido que no quería volver de nuevo aquel día por la vergüenza que pasó.
- Bueno, como sea. Por lo menos sigues intentándolo, algunos se habían rendido después de ver la mirada de ella.
- Si, a veces me pone la piel de gallina, pero ya me acostumbre. - Dejando el plato en el lavavajillas junto con el vaso y la cuchara.
- Ashh… se que le estas colocando muy empeño en cuidarla, pero a veces los niños solamente quieren estar solos.
- Lo sé… pero…
- ¿Pero?
- Ella es uno de esos casos de los cuales no quiero volver a experimentar. - Con una expresión melancólica hacia -Matilda.- Ya ha presentado los indicios.
- ¿Indicios? ¿Te refieres de…?
- Si… cada vez lleva más vendas ocultas.
La expresión de Matilda se alteró un poco después de escuchar lo que comentó Ingrid, lo que tiene mucho sentido tratándose de la niña y de su relación. No es la primera vez que pasaba esto, y como va progresando la situación, nada de lo que venía a futuro no terminaba muy bien.
- Creo que estás exagerando. -Tratando de cambiar el tema. - Es muy sombría la pequeña, pero que vaya a ese extremo no debería de pasar. Recuerda que está en tratamiento, aunque esté un poco descuidada, no se encuentra como la primera vez que la conocimos, ¿no? No le des tantas vueltas.
- Mm… si, tienes razón. Creo que me estoy preocupando demasiado, disculpame.- Asintiendo con la cabeza, cambiando su expresión a una un poco más calmada.
- Lo ves… Debe ser el trabajo lo que te mantiene así, mejor date un respiro, ¿De acuerdo? Además Ángel puede encargarse después de ella cuando vuelva del control.
- Si, de acuerdo. Me tengo que ir.
- De acuerdo, cuídate está bien.
- Nos vemos.
A pesar del esfuerzo que hizo Matilda para que Ingrid se fuera por esa idea que tenía en esa mente, aun ese pensamiento seguía visible en su cabeza, y una sensación de amargura de un recuerdo que trataba de rebelarse por la preocupación y el miedo, aunque trataba de esconderlo.
Saliendo de la cocina un poco mejor que antes. Matilda sabía de antemano lo que pasaba a Ingrid, trataba de no pensar en la idea de lo que estaba pensando, no quería recordar lo que pasó hace 2 años en el mismo orfanato, ella vivió de algo así lo que deja una marca de culpa de lo sucedido.
Para Ingrid, a pesar de mostrarse como alguien fuerte y confiable, en su corazón era alguien vulnerable emocionalmente, y por muchas razones. Uno puede vivir con esa culpa que permanece como una quemadura, pero para ella era regresar de nuevo a esta pesadilla una y otra vez. Solamente deseaba estar equivocada ante ese caso.
Una niña pequeña que expresa una gran melancolía en sus ojos, trata de buscar un sentido en su vida mientras pasaba por varias etapas de su mente. Hasta que uno dia conoce alguien que poco a poco va ayudandola a florecer su corazon.
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