Mientras ambas seguían con su rutina, pasando de largo la conversación de ese tema en particular. El camino que tomó Alma se volvía aún más evidente, los escalenos rechinaban con cada paso que daba, a pesar de ser una subía con varios dibujos y decoraciones que mantenía la inocencia del entorno, en ella se notaba una escalera de un color gris espeso.
El estofado a pesar por su sabor tentador y delicioso, no lo pudo saborear, al igual que otros alimentos que le han dado. Desde que comenzó a vivir en este establecimiento, nunca entendía la razón de tanta ayuda que recibía, Ingrid generaba una sensación que para ella era desconocida, una sensación cálida y reconfortante que no había sentido desde que tiene memoria.
Desde comenzó a ver el mundo, lo único que solamente recordaba una sensación fría y amarga en un entorno repleto de sombras, aunque buscaba la luz seguía viendo solamente sombras.
Había un defecto que tenía ella que la convertía en un caso especial, un síndrome muy poco común que afectaba la vista de ella en un modo de cómo veía a los demás, afectando también otros sentidos que no le permitía tampoco experimentar ciertas cosas.
Llegando al segundo piso, Alma vio el pasillo donde las paredes tenían un fuerte color celeste, además de varios dibujos y decoraciones que cada niño hizo en cada puerta de sus habitaciones, pero ante los ojos de ellas, era un pasillo gris completo. Las decoraciones, los dibujos, todo que estaba en el pasillo tenían un forma oscura como una sombra, Alma veía todo el pasillo de uno color gris, junto con lo que adornaba en una versión oscura y sin textura.
No solamente veía así, ante los niños y los cuidadores que estaban con ella era el mismo resultado. Ha todos los veia de un color gris profundo, ningún tenía un color diferente, lo que dejaba a Alma desconcertada, sobre todo con Ingrid que desde la conoció, nunca pude saber el color de sus ojos, solamente sabe que color son por las conversaciones que escuchaba de los niños que supo cómo la veía en ella.
Mientras caminaba con paso lento hacia su habitación, al llegar a frente de su puerta con una tablilla con su nombre escrito encima suyo colgando. Abrió su puerta con cuidado, entró y al estar adentro la cerró de nuevo con el pestillo que había, después de cerrar bien. Dio un bostezo enorme por el sueño, a pesar de no poder saborear, su estómago quedó lleno del estofado que guardo Ingrid.
Se frotaba lentamente el estómago por lo lleno que estaba, casi nunca comía tanto. Sus ojos comenzaban a cerrarse por sí solo, mientras se dirigía poco a su cama que estaba pegada a la ventana que mostraba la calle.
Su habitación estaba completamente desordenada, su cama estaba con casi todas las sábanas en el suelo, junto con la ropa del closet que estaba repleta entre el polvo que había en la habitación. Aunque era un desastre, para ella no le importaba en lo absoluto en el estado que estaba, no le importaba que tan desordenadas podrían estar las cosas.
Una niña pequeña que expresa una gran melancolía en sus ojos, trata de buscar un sentido en su vida mientras pasaba por varias etapas de su mente. Hasta que uno dia conoce alguien que poco a poco va ayudandola a florecer su corazon.
Comments (0)
See all