Después de un rato con los parpadeos cerrados, sintió una ligera calidez en su rostro. Abrió los párpados de nuevo, viendo nuevamente el techo gris junto con la ropa tirada en el suelo,. Cuando vio que estaba un poco iluminada la habitación y con esa luz posando en su pecho, generando esa calidez, se levantó del suelo y vio por donde provenía esa luz cálida.
Viendo por la ventana de su habitación, se dio cuenta que la luz que posaba en pecho y que iluminaba su habitación provenía del Sol que se ocultaba poco a poco en el cielo. No se había percatado del tiempo que estuve en ese sueño, se estaba oscureciendo poco a poco y al mismo tiempo las estrellas comenzaban aparecer en el cielo.
Mientras aparecían, ella por curiosidad se subió a la cama, abrió su ventana y se asomo para verlas como cada una aparecía mientras que el sol se ocultaba por completo, también pudo apreciar como la luna comenzaba a aparecer de repente, una esfera enorme de color blanco yacia en el cielo junto con todas las estrellas que aparecian alrededor suyo.
Ella se quedó viendo por la ventana como el cielo, a pesar que Sol se ocultó por completo, aun seguía brillando gracias a la Luna y las estrellas que la rodeaban. Cada vez que veía el cielo nocturno, lo aprovechaba debido que era lo único que podía distinguir, con una vista que miraba muy pocos colores, la noche era el momento que Alma podía disfrutar, aunque no lo mostraba de manera expresiva.
- ¡Alma! ¿Estás ahí?- Golpeando la puerta repentinamente varias veces, ella se dio cuenta al instante y fue rápidamente para abrirla.
Al llegar a la puerta, sacó el pestillo que mantenía la puerta cerrada, giró la manilla con ambas manos. Cuando la puerta se abrió, vio de inmediato quién era, llevaba una bandeja con una taza de leche caliente con un sandwich, junto con una caja pequeña que contenía una cosa para Alma.
- ¿Señorita Ingrid?
- Mm.. Me imaginaba que estarías aquí, aunque pensé que estarías en el patio o en el baño.- Con un tono sarcástico y un poco molesta con ella, también con una expresión un poco enojada. Aunque ella no sabía la razón de porqué estaba así la Señora Ingrid.
- ¿Señorita Ingrid, que está haciendo aquí?
- Con permiso…- Pasando a la habitación junto con la bandeja.- Pues trayendo tu taza de leche caliente, de nada. Y también…
Mientras entraba a la habitación, vio el desorden que tenía Alma en su habitación. Las sábanas en el suelo, junto con la ropa proveniente del closet, y bastante polvo en varias esquinas con algo de telaraña encima. Su expresión se volvió un poco más molesta después de ver todo esto, dio la vuelta hacia Alma mientras que ella mantenía su mirada hacia el suelo, sabiendo el regaño que le tenía después de ver su descuido.
- ¿Está enojada?- Preguntando inocentemente, aunque sabiendo de antes como se encontraba.
- Si, un poco… - Dejando la bandeja con las cosas en el velador de la pieza. - Porque me tenías preocupada, Alma.
- ¿Preocupada? ¿Por qué?- Viendo como salía la Señorita Ingrid de la habitación rápidamente hacia un mueble grande que se ubicaba en el centro del pasillo.
- Porque no te lograba encontrar en ninguna parte. Pase tocando la puerta de tu habitación muchas veces, después trate de buscar por el patio, después los baños, incluso por la bodega…- Con un tono serio y enojada hacia ella, mientras que solamente escuchaba y miraba al suelo mientras hablaba.
- Lo siento, Señorita Ingrid.- Disculpándose tratando de mirarla a los ojos, mientras que ella traía una escoba y una pala del mismo mueble.
- Tuve que preguntarle a todo el mundo si alguien te había visto por ahí, de verdad me tenias muy preocupada. Por un momento pensé que te había pasado algo.- Entrando nuevamente a la habitación, mientras que ella se quedaba afuera esperando que terminara.
Una niña pequeña que expresa una gran melancolía en sus ojos, trata de buscar un sentido en su vida mientras pasaba por varias etapas de su mente. Hasta que uno dia conoce alguien que poco a poco va ayudandola a florecer su corazon.
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