Tratando de esconder los nervios y ordenando sus palabras, Alma se puso firme por unos segundos y miró fijamente a Ingrid. Ella sorprendiéndose en la forma que la comenzó a ver, mostrando su valentía, al mismo tiempo colocando una mirada desafiante para colarse difícil. Hasta que…
- Yo veo dos “Melones” que van creciendo continuamente.
Con tanta libertad que lo dijo, Ingrid se puso roja por unos instantes, mientras que su expresión cambiaba radicalmente, mostrando una vena alterada en la superficie de su frente.
- Oye… ¿Qué fue lo que dijiste?- Tratando de no explotar por la vergüenza y la ira.
- Pues…- Con una expresión inocente hacia ella sin saber lo que causó. - He notado que te han crecido un poco desde la semana pasa… *Pum*.
Antes que terminara la oración. El puño de Ingrid aterrizó encima de su cabeza, por el comentario que hizo ante su descripción física.
- Pensé que estarías bien… auch…- Brotando su cabeza por el golpe que le dio.
- Pero esa descripción que hiciste me ofendió.
- Lo siento, Señorita Ingrid.
Nuevamente había vuelto al principio, pero la tensión ya no era lo mismo. Alma no miraba de hacia abajo, y Ingrid a pesar de haberse enojado de nuevo, se notaba una risita pequeña mientras veía cómo esta pequeña bromita hizo en la conversación.
- Por lo menos se te quitó un poco el miedo.
- Mm… Señorita Ingrid.
- Espero que no sea otra cosa que tengas en mente.
- ¿Por qué es buena conmigo?
Alma de pronto cambió el tema de la conversación con esa pregunta. La expresión de Ingrid cambió rápidamente, sin tener una respuesta clara ante esa pregunta. Mientras que ella la miraba esperando una respuesta por parte suya.
- Yo… - Tratando de decir alguna palabra.
- Sé que es su trabajo preocuparse por los niños, cuidarlos, alimentarlos. Pero… usted, lo toma algo personal, más emocional, la he visto…
Las palabras comenzaron a tomar forma, era la primera vez que decía más de una sola palabra así ella, con tono un poco más agudo y con más confianza. Ingrid solamente se quedó en silencio, escuchando las palabras que Alma decía de ella, aunque tenía la intención de decirle la respuesta, quiso escuchar lo que le estaba saliendo desde esa capa de melancolía.
- Siempre los ayudaba cuando estaba triste. Cuando estaban perdidos. Conmigo… para decir la verdad, soy un caso perdido.
- Alma, yo…
- Debe admitirlo… otro cuidador se hubiera rendido el primer día. No debe estresarse conmigo.
- Alma…
- Señorita Ingrid, por favor… deje de actuar como alguien más por obligación.
Dejándola algo impactada ante su respuesta, no supo cómo responder ante eso. Al mismo tiempo, ella mantenía su mirada fría, volviendo al estado de antes, nuevamente esa tensión había vuelto y de nada sirvió lo que había hecho antes, dejándola triste y desconcertada.
- Creo que ya es tiempo de irme. Lamento molestarte.
Está bien…
Parándose de la cama, tomando la bandeja que llevaba lo demás. Alma solamente la veía como se iba de la habitación, sin decir alguna palabra y manteniendo su postura como siempre. Ingrid tampoco quería decir algo, después de esa revelación por su parte, no quise decir otra palabra más.
- Por cierto, toma. - Le entrega el Sandwich en sus manos.- Espero que te guste…
- Mm… gracias… - Con un tono bajo y amargo.
Mientras Ingrid salía de la habitación con tristeza en sus pasos. Vio de reojo por última vez a Alma viendo el sandwich, sabiendo que sin que la viera lo dejaría de lado, dejando en claro que no podía saborear nada, incluso transmitiendo hacia ella esa sensación de amargura.
- Que descanses… Buenas noches…
- Adiós…
Dejando un ambiente con una sensación de amargura alrededor. Ingrid se va desarrollando la habitación, cerrando la puerta lentamente mientras que Alma la veía como se alejaba, dejándola sola nuevamente en su habitación. Mientras quedaba sola, dejó su sándwich en el velador y se acercó de nuevo a la ventana, viendo con más claridad el cielo nocturno.
La conversación que tuvieron no llegó a buen punto, aunque hubiera explicado del sueño llegando a ese tema, ella no sabría explicarlo ni poder comprenderlo. No quería ofender a la Señorita Ingrid de esa manera, pero tampoco quería ir más allá del tema que tenía de su vista, en grande era verdad sobre las píldoras que tomaba para su tratamiento. Sin embargo, viendo las estrellas a lo lejos, en vez de sentir una sensación pacífica al ver la Luna, solamente sentía una sensación de culpa.
Una niña pequeña que expresa una gran melancolía en sus ojos, trata de buscar un sentido en su vida mientras pasaba por varias etapas de su mente. Hasta que uno dia conoce alguien que poco a poco va ayudandola a florecer su corazon.
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