Ithil miraba al joven Rax; su boca parecía querer decir algo, pero las palabras no salían. Su mirada se centraba en las piernas amputadas de Rax; después de mirarlas un rato, miró su propia mano faltante. El negro metálico brillante aún le disgustaba; sentía que olía a sangre. —Ithil… ¿estás bien? Has mirado fijamente al espadachín por más de media hora, el mismo chico ya se dio cuenta —Inola interrumpió los pensamientos de Ithil. —Van dos —Inola miró a Ithil fijamente al dar esa respuesta. —Sí, tampoco pudimos evitar lo del otro grupo, la chica guerrera de puños y su grupo… —¡Lucernia! —Ithil dijo en voz alta. Mina notó la conversación y también Jacob, incluso Leonidas, pero él eligió seguir atento al camino.
—¿Eh?… —Inola se detuvo un momento. —Su nombre es Lucernia, tiene las mismas heridas que este chico, Rax —Ithil miró de nuevo su brazo—. No sé, últimamente he sentido que estamos fallando… mucho… —Mirando su medalla de oro, repentinamente le fue muy pesada, tanto que no podía levantarla; su brazo metálico apenas podía con el peso. Con un pitido agudo, su vista se nublaba.
—¡Ithil… ITHIL! ¡Aquí! ¿Estás con nosotros? ¿Sigues aquí? ¡Aquí estamos! —Inola le tomó ambas mejillas con las manos, dando golpecillos y levantando su cara. Mina se acercó rápidamente. —Está reaccionando mal al prostético de nuevo. ¡Inola, dame permiso! —Mina interrumpió e hizo a un lado a Inola, inyectando a Ithil; este quedó dormido con la inyección. —Mmmh, Ithil está fatigado, con esto lo dejaremos descansar —Mina regresó a monitorear a Rhea y Nesta, ambas aún inconscientes. Ithil se quedó dormido.
—Todos lo estamos, hermana Mina; pasamos las últimas dos semanas rastreando al Ferruginoso —Leonidas también sentía los efectos de la misión. —¿D… dos semanas? —Rax preguntó en voz alta. —Sí… el Ferruginoso que los atacó tenía tres equipos rastreándolo… el incidente con la guerrera de puños —Jacob se levantó a cambiar el núcleo de cuarzo del vehículo. —Dos semanas y tres equipos… —la idea era increíble para Rax; de hecho, era un poco ofensiva—. No se ofendan pero… ¿por qué tardaron tanto? —Rax rió.
—¿¡Qué!? ¡¿Tienes idea de cuánto se esforzó Ithil para encontrar al Ferruginoso?! —Inola se levantó enfadado. —¡SÍ, Y MIRA! ¡RHEA PUEDE MORIR, Y NESTA Y YO ESTAMOS ACABADOS! ¡¿QUÉ PUEDE TU FABULOSO LÍDER HACER AL RESPECTO?! —Rax, ladro con un cinismo remarcado en cada palabra. —Pequeño y miserable… así suenas —Luan, sin una pizca de sentimiento, le dijo a Rax—. En vez de tenerte autocompasión, deberías sentirte afortunado de que aún están vivas. Podemos luchar de diferente manera, pero estás tan enajenado en ser de grado alto que nunca escuchaste a Rhea. ¡NI UNA MALDITA VEZ! —Luan se quitó su capa gris y la arrojó contra Rax para después levantarse e intentar golpearlo con su Klauvra.
—¡Espera! —Mina se levantó a detenerlo, pero no siguió. Luan se quedó a medias de dar el golpe, mientras Rax lloraba bajo la capa gris. —Y ahora el que llora dentro de la capa eres tú… je, je, je, ¡JA, JA, JA, JA!… Qué maldita vida… hic —Luan arrojó su Klauvra de lado y se sentó junto a Rax abrazándolo; ambos lloraron por un rato.
A raíz del devastador incidente de Nivoria, la prestigiosa Academia Thar-Abbys se está fracturando desde adentro. Mientras facciones internas y despiadadas como los Grandes Zelators toman el control de los pasillos con agresividad, poderosas corporaciones globales y ricas casas nobles conspiran para desmantelar la autoridad de la academia. Para estos imperios externos, los rangos de aventurero son moneda de cambio política—y el rumbo cambiante del mundo acaba de arruinar sus planes financieros
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