Mientras trataba de calmar su estómago que no dejaba de rugir. Alma sacaba desde su bolsillo del chaleco un pedazo de queque de chocolate envuelta en servilleta, a Ingrid se le brillaron los ojos al instante cuando lo vio…
- Le traje esto…- Quitando la servilleta encima del queque con cuidado.- Es para usted. Está rico y tengo que usted…
Mientras extendía el queque de chocolate con ambas manos hacia ella, Ingrid sin poder contener el hambre y la emoción, además de tener la saliva desbordándose de su boca y con un brillo rojo en sus ojos como un depredador a punto de atrapar a su presa. Tomó el queque con una rapidez anormal, dejando a Alma sin palabras y sin darse cuenta que el queque desapareció de sus manos, mientras veía a Ingrid devorando el queque de un solo bocado sin dejar ninguna miga mientras que ella le temblaban sus manos de a haber presenciado un faceta sobrenatural de Ingrid.
- Ahhh… estaba deliciosa.- Frotando su mejilla con una mano, con una sonrisa y alivio enorme en su rostro.
- Que bueno que le gusto, Señorita Ingrid…- Mirando impactada hacia sus manos temblorosas que por poco se las arranca junto con el queque.
- Ya me siento más viva… Creo que podré sobrevivir un poco más.- Frotando su abdomen con satisfacción.
- Señorita Ingrid…- Desviando su mirada hacia ella.- ¿Por qué se empeña tanto que vayamos al médico?- Apartando su mirada hacia abajo con sus brazos posándose encima de sus rodillas.- Nada ha salido bien con el tratamiento, aunque cambie una y otra vez las píldoras… no logro que mejore un poco mi condición.
- Por eso hay que seguir intentando, Alma.- Colocando su mano encima de su cabeza, con una pequeña sonrisa hacia ella.- No quiero que en el futuro te afecte más de lo que está, pero también debes aportar tu parte también. Si todo sale bien, tendrás más probabilidades de que alguien te adopte, imaginate.
- La verdad, Señorita Ingrid.- Encogiendo sus hombros.- No se si alguien quisiera adoptarme. Por la manera que actuó y también mi forma de expresar las cosas.
- Pero tiene arreglo, no es el fin del mundo. Solamente tienes que tener confianza en que saldrá bien.
- ¿Como ayer…?
Cuando vio que el rostro de Alma cambió de manera inesperada, guardó silencio al instante, recordando lo que pasó ayer, cuando trató de hablar con ella. Su expresión se mostraba distante mientras se encogía y tapa su cara entre sus brazos, Ingrid apenas podía ver sus ojos, pero se notaba que algo sucedió esta mañana que no la fue a ver. Con tanto trabajo de un lado a otro, no tuvo tiempo para verla, incluso es raro que ella misma la fuera a buscar de la nada sin alguna explicación del porqué.
Tratando de ver lo que se ocultaba entre los brazos. La mirada de Alma se volvía a decaer, sus parpadeos se mantenían casi cerrados mirando al suelo. No quería que la viera sabiendo que esto la preocupaba mucho, aun estando demasiada cansada. Su pecho le dolía y su voz se mantenía en silencio, en la punta de su lengua tenía palabras que le costaba decir, pero no tenía la fuerza para hacerlo. Ingrid con solo notar esa sensación de pesadez que desprendía en ella y encogerse cada vez más, frunció un poco el ceño con seriedad y extendió su otra mano hacia su hombro mientras que la otra que estaba aún en su cabeza, tomándola por detrás.
Una niña pequeña que expresa una gran melancolía en sus ojos, trata de buscar un sentido en su vida mientras pasaba por varias etapas de su mente. Hasta que uno dia conoce alguien que poco a poco va ayudandola a florecer su corazon.
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