- Espera…- Sorprendiendola mientras la acercaba hacia su pecho con ambas manos.- ¿Qué está haciendo?
- Alma…- Con un tono suave mientras la abrazaba y la acariciaba su cabeza.- ¿Podrías contarme sobre ese sueño?
Al escucharla, Alma quedó completamente confundida, sin poder responder ante el abrazo y las caricias que recibía de ella.
- Señorita Ingrid…
- Entiendo que no quieras contarme de eso. Es un tema demasiado delicado y complejo, sobre todo para ti siendo una niña. Pero hay cosas que debemos decir y no esconderlas, nuestra mente no puede contener lo que sentimos por mucho tiempo, mucho menos los que son difíciles de asimilar. Ocultarlas solo hará que se genere una herida en tu mente, y mientras sigas reprimiendo, esa herida seguirá creciendo y con él tu mente llegará a un punto de colapso donde será difícil de sanar. ¿Entiendes?
- Señorita Ingrid, usted no debe…- Con duda y vergüenza en sus palabras.- Preocuparse por eso.
- Alma, pensé lo que dijiste ayer. Es mi labor cuidar a los niños y darles el apoyo que necesiten, hasta que llegue el día donde parten hacia una nueva vida, simplemente somos como unos padres sustitutos. Sin embargo, es inevitable que sintamos empatía y cariño hacia algunos por haber estado mucho tiempo con ellos, tanto que se nos queda pegado y es difícil sacarlo de nuestro sistema, incluso duele cuando sabes que llegara su hora. Para mi, se que no soy la persona que hubieras querido estar ni tampoco hablar sobre temas complejos, pero aun así quiero entenderte y ayudarte en lo que más pueda, aunque sea un poco.
- Señorita Ingrid…
- No soy tu madre para nada, tampoco una tía o hermana, para ti soy como una persona más en tu vida. Pero igual me gustaría entenderte y ser alguien de confianza para ti. Pero si te incomodo demasiado o que no soy de gran ayuda, o también alguien irritante, puedes decirlo sin rodeos para que lo entienda, ¿Está bien?
- Señorita Ingrid…
No tenía palabras para decir, ni tampoco esperaba que dijera algo así de repente. Alma estaba realmente perdida en sus palabras, tratando de asimilar todo lo que dijo, pero cuanto más trataba de entender, más se volvía a perder. Era la primera vez que la escuchaba hablar más de la cuenta con ella, siempre terminaban con pocas palabras y cada una seguía su camino, esta vez sintió como un alivio o una satisfacción por parte de ella, era una sensación reconfortante que desconocía y le costaba entender, no era común para ella este tipo de sentimiento.
Después que la abrazara y le dijera todo, dejó de sentir la presión en su pecho que la inquietaba, su voz comenzaba a regresar poco a poco, dejó de mirar perdidamente al suelo y fijar su mirada hacia ella mientras mantenía una sonrisa dulce aunque forzada por la fatiga, otra cosa que le costaba aún entender.
- Señorita Ingrid… yo…- Tratando de explicar lo que tenía pensando en su cabeza.
- ¿Si, Alma?
- Siempre quedó enterrada en la nieve, cuando trato de ir a la cima.
- ¿Enterrada en la nieve? ¿A qué te refieres?
Era la primera vez que la escucharía hablar de su sueño con sus propias palabras, eran pocas las ocasiones que ha estado con ella mientras dormía, diciendo palabras sin sentido con amargura de manera repentina, incluso al despertar no decía nada lo que pasó en ese lapso del sueño.A pesar de mantenerse distante después, nunca quiso hablar con ella sobre ese sueño que tenía casi todo el tiempo decía, era un tema que por un tiempo no quiso meterse sabiendo lo mucho significaba para Alma y en cómo puede afectarle en su forma de ver las cosas. Los sueños tienen significados sobre un punto de nuestras vidas, como un mensaje que cuesta comprender, llevando también temas difíciles de comprender.
Una niña pequeña que expresa una gran melancolía en sus ojos, trata de buscar un sentido en su vida mientras pasaba por varias etapas de su mente. Hasta que uno dia conoce alguien que poco a poco va ayudandola a florecer su corazon.
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