—Tranquila, no te haré daño. —
Un César joven se acercó a una niña de cabello largo y color rojo violeta , asustada,
—¿Qué haces aquí? —
El viento soplaba entre ambos, creando una atmósfera atrapante.
El siguiente recuerdo fue de César cargando a esa pequeña niña sobre su espalda.
—Oye... Tengo miedo- —confesó con timidez.
César sonrio con cariño y habló con calidez.—No te preocupes, no te abandonaré.
César caminaba por los pasillos del edificio que correspondía a sus clases mientras ese recuerdo le invadió de pronto. Había dejado sola a Mariam por primera vez en un mundo que ella no conocía, lo tenía preocupado.
—Hey, César, te estaba hablando, ¿en qué tanto piensas? —Una chica de cabello rojo brillante de la raza elfos apareció detrás de él.
—Discúlpame, Cleo, estaba distraído. —¿Necesitas algo? -Cesar sonreía como siempre, destacándose como una persona amable ante todos.
—Estaba pensando en que los dos podríamos salir a comer después de clases.
—Claro, ah no... perdona, es que...
Dos chicas interrumpieron la plática atacando a César por la espalda, Chiara, con rasgos felinos y cabello castaño claro con una coleta sujetada por un moño rosa; a su lado, una más alta que heredaba rasgos de caimán, de cabello chino sujetado en una coleta pero gracias al volumen del mismo no parecía tenerlo sujeto, su cabello parecía ser muy rebelde. Ella se llamaba Giulia.
—TE ESTUVIMOS BUSCANDO POR TODOS LADOS —pronunciaron ambas al mismo tiempo — ¿Dónde estabas, maldito infiel?
—¿De qué hablan? Ustedes dijeron que las esperara aquí... Esper-... ¿Infiel?
—Ah, Cleo, no te vimos, casi ni se nota tu presencia. —La chica felina comentó con una lengua burlona.
—Vamos a preparar la bienvenida de los de primer grado, puedes echarnos una mano. —La chica caimán no se quedó atrás de ella.
—Paso, que les vaya bien. —El tono coqueto se había ido y sustituido por uno más prepotente mientras la chica Elfa se alejaba.
Una vez que se fueron, Cesar volteó a ver a ambas chicas con una expresión de desaprobación.
—¿Qué fue todo ese show? Se ven mal haciendo eso.
—No me importa, Esa chica tiene actitudes de abeja reina y es demasiado fastidiosa, además de que quiere jalarte a su mundo venenoso. Solo te cuidamos; deberías agradecer. —Somos las mejores amigas, o ¿no? —Giulia, más alta, se acomodó el cabello rebelde mientras caminaba a lado de él.
— ...Mmmm Como sea vamos a hacer las preparaciones
—¿Cómo le fue a ella? ¿Ya sabes algo? —
Chiara parecía más atenta al comportamiento de Cesar.
—No, estaba pensando en eso cuando llegó Cleo.
— Esa que.
—¿Saben si Theodore ya está en la clase?
—Sí, pero dinos, ¿estás preocupado?
—Algo, pero estoy seguro de que le está yendo bastante bien
Cesar sonrío motivado y positivo
—Le di indicaciones y confío en su potencial para adaptarse; ya hará amigos.
Mariam mantenía una mirada enojada e irritada, en el salón de clases.
—¡Ya llegué!
Anunció Kamila al llegar con Mariam. La cual enseguida la tomó de los brazos con una expresión de sufrimiento.
—¿Dónde estabas?
—Te dije que la maestra me había llamado, pero creo que no escuchaste.
Kamila sonrió divertida.
—Pero oye, me dijeron que no estabas sola, regresaste con Alex, me alegra que no te perdieras.
Seguido de este comentario, Mariam no evitó disimular una expresión de irritación, aunque parecía que no le importaba no disimular.
—¿Qué... pasó? —Kamila estaba confundida, pero tomó paciencia para sentarse en su lugar y esperar a que Mariam le contara.
Momentos antes, cuando Mariam se presentó con Alex, hubo unos segundos de silencio que a Mariam le bastaron para que intentara cortar ese silencio, intentando hacer una plática casual con Alex.
—Esos chicos son idénticos a ti.
—Somos trillizos, son mis hermanos.
—Ah, ¿viven en la misma casa?
—Pues... sí.
—Entonces se han de conocer muy bien.
-... No eres del tipo de persona que habla con otros, ¿cierto?
El nerviosismo de Mariam se hizo evidente, así que Alex continuó hablando, de una manera neutral, sin malicia. Pero no fueron las mejores palabras que se pudieron haber planteado.
—Si no tienes nada bueno que decir, no lo hagas. —Esto dejó a Mariam sin comentarios escuchando a Alex —Tampoco es necesario que quieras hacerme conversación si lo harás tan mal.
Un momento basto para que el enojo y carácter de Mariam salieran a la luz.
—Vaya... hablas como si fueras interesante. Qué convincente.
Alex de por primera vez mostró una expresión ante su personalidad estoica. Una expresión de molestía, lentamente, fue acercándose a Mariam mirándola a los ojos fijamente, juntando ambos rostros a una distancia muy corta, lo cual Mariam no dejo intimidarse.
—Y tú hablas como si tu opinión importara.
—E..entonces eso pasó... por los dioses hiciste enojar a Alex. Eso es raro. Solo su hermano Rhys lo logra.
Mencionó Kamila cuando Mariam terminó de contar su aventura.
—No me importa, me fui después de eso.
—Bueno, aun así es raro, Alex no suele entablar conversación con las personas, pero contigo fue diferente; quizá puedan llegar a ser amigos más adelante.
Mariam se había volteado, recargando su mentón en una de sus manos, mientras escuchaba a Kamila, por un momento pensó en la posibilidad y miró a Alex, quien se sentaba en la banca de al lado de ella. Estaba comiendo un chocolate cuando su mirada cruzó con la de ella, lo que le dio un rayo de esperanza a Mariam.
Ese rayo de esperanza desapareció tan pronto como Alex le mostró la lengua frunciendo el ceño. Definitivamente, esa visión de amistad estaba lejos.
—¿Y para qué te habló la profesora?
—Ah, eso fue porque soy delegada del grupo. De hecho Alex es también delegado, pero era obvio que no iba a querer acudir, así que decidí yo hacerlo.
—¿Te gusta hacerlo?
—No se trata de eso, pero ambos somos hijos de los líderes de la región. Es parte de nuestro deber.
—Ah... ¿Eh? —Mariam comenzó a caer en cuenta de las palabras de Kamila.
—Y por lo mismo estoy feliz de que sigas hablando conmigo. —Mariam comenzaba a abrir los ojos más, intentando disimular su pánico creciente. —La mayoría le teme a nuestros padres, pero al mismo tiempo nos admiran, así que es incómodo.
—Ah, qué curioso.. —El pánico estaba más adentrándose en su ser que incluso sentía que estaba sudando. Dejó de escuchar a Kamila cuando recordó las palabras de César.
“Escucha Mariam, estás aquí gracias a los lideres, son básicamente los que gobiernan todo. No debemos involucrarnos en conflictos con ellos, o podría irnos mal a ambos; estamos aún en prueba, podrías ser expulsada y quizá nos separarían, ¿entiendes?”
—¿Estás bien? Kamila miró confundida a Mariam, quien parecía estar desmayada con los ojos abiertos mientras dirigía esa mirada vacía hacia Alex.
—Alex es el hijo de uno de los líderes y yo... acabo de pelearme con él.
—No creo que pase nada. —Dijo Kamila intentando calmarla.
Mariam se recostó en su mesa sonriendo a Kamila, intentando disimular mientras en su mente pasaba “César no puede saber que insulté a uno de los hijos de los líderes y que probablemente ahora me odie, y quizá me expulsen o peor, castiguen a César”. “¿Y si quizá me llevan lejos y nunca más vuelvo a ver la luz del sol? Quizá me vuelva esclava; será mejor que huya; le dejaré a César una nota de que me resbalé en el baño y morí.”
—¡OYE! - Grito Kamila - Llego el profesor, no dejes que te vuelvan a regañar. De cierta forma, Kamila le había dado un alto a los sobre pensamientos de Mariam.
—Ahorremos la presentación. -
El profesor azotó su tableta en el escritorio, sorprendiendo a todos y dejando el salón en silencio, Parecía ser una raza de reptil y elfo, quizá una cruza, con tatuajes en cada uno de los ojos en forma de flamas; sus ojos eran blancos al igual que su cabello y la esclera era oscura. Definitivamente, llamaba la atención y a diferencia de la primera profesora, él era más joven.
—Soy su profesor de prácticas, así que espero lo mejor de ustedes —dijo con una sonrisa de victoria; su actitud era extravagante.
—¿Quién? —preguntó Mariam
—Es el profesor de prácticas, uno de los más jóvenes, y será nuestro tutor —susurró Kamila.
—Les tengo noticias. Mañana evaluaremos sus habilidades elementales. A este nivel ya deberían dominar al menos una de sus habilidades; de lo contrario, estarán reprobados del curso. Ya que de eso consiste su estancia aquí. —
El profesor estaba emocionado, no parecía una amenaza, parecía un discurso motivador, o eso era lo que expresaba su emoción.
—¿Qué es un Achack si no usamos nuestros poderes? Fácil, ¿verdad?
El salón entero estalló en celebración; todos ansiaban usar sus poderes al fin, tener el permiso para poder usarlos a gusto propio y sentirse libres.
—¡Genial, podremos usar nuestros poderes al fin! —Kamila se emocionó ante la noticia, miró a Mariam para compartir dicha alegría—. Será muy entrete-... - Guardo silencio en cuanto miro la expresión de la loba.
—Esto es malo... —Mariam alzó la mirada hacia Kamila después de estar casi comiéndose las uñas. —Yo no tengo poderes...
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