Por las calles de la frontera una cabellera negra lacia de color negro se balancea con el viento, pasando frente a los ojos que la observan admirándola. Una mujer importante ha llegado a la ciudad.
Pero por nuestro lado, en cierta escuela suena un grito gutural.
—UUWAAAAAHGGGH
Kamila llegaba a su salón de clases mientras observaba cómo los demás alumnos hablaban y susurraban:
—Llegó arrastrándose.
—Parece que no puede caminar del todo bien.
—Además, ha estado haciendo ruidos extraños.
—¿Estará invocando algo?
Kamila observó hacia el asiento de Mariam, encontrándola recargada hacia atrás en su silla con una expresión de dolor y pronunciando palabras incomprensibles.
—Oye, ¿estás bien? Parece que estás invocando algo.
—El cielo, estoy muerta en vida, ayer entrené hasta morir, siento que mis pies se van a desprender de mi cuerpo. Y mis brazos no puedo levantarlos. En mi mente me encantaría estar en mi ca-...
Antes de que terminara, Kamila la interrumpió tomando asiento en su lugar.
—Hoy preparé unas cosas para ti de historia.
—¿Historia?
Mariam se enderezó un poco con una expresión confundida y con dolor.
—No viviste aquí, así que supongo que no sabes gran parte de la historia de nuestro mundo.
—¿Y tú me... enseñarás?
—Es la idea, tenemos una clase de eso, así que es bueno que lo sepas; preparé un resumen rápido.
Mariam vio a Kamila como un ángel que llegaba a su vida de pobre intelecto. Realmente estaba agradecida de tenerla como amiga.
—Un resumen rápido... es-
Kamila preparó los documentos volteando su silla hacia el lugar de Mariam para comenzar a explicar.
—El origen de nuestro mundo se debe al hecho de que se formó un gran árbol, con una fuente de energía ilimitada. Sus raíces te permitían viajar entre mundos, ese árbol es llamado el Ahuehuete, con más de 380 millones de años.
—¡¿Qué?! ¡¿380 qué?!
—Escucha con atención, el ahuehuete es la fuente de toda energía y esencia de nuestro mundo. Quien dirige los caminos y conexiones a otro mundo.
—Espera, es decir, ¿es por ese árbol que yo estaba en el mundo humano? Pero jamás vi a un achack.
—Bueno, eso es porque...
La expresión de Kamila se hizo más dura y, reflexionando unos momentos, continuó
—La vida hace más de 100 años era pacífica con los humanos y los demás mundos. Todos compartían y se relacionaban entre todos, pero un día... nadie esperaba que el nacimiento de un ser cambiaría el mundo.
Mariam observó atenta las anotaciones e ilustraciones de los documentos de Kamila donde se mostraba una enorme silueta de un árbol y entre sus raíces una figura humanoide sin orejas y solo como un destello en la ilustración.
—Nadie supo cómo o por qué un ser que nació del ahuehuete no pertenecía a ningún universo, solo apareció.
—Vagó por todos los universos. No hay mucha información de él... pero se decía que tenía un gran poder similar al de todos los guardianes en una sola persona.
—Pero eso... provocó una batalla en la que miles de personas murieron. La población del mundo humano y quimérico se redujo más del 70%, por lo cual se rompieron los lazos de confianza que una vez se tuvieron.
—La confianza que una vez hubo desapareció y los humanos culparon a las quimeras de todo el mal que había surgido.
—Sin embargo, entre humanos y quimeras fueron casi la misma pérdida, todo a causa de ese ser.
— Nuestros pueblos... también fueron afectados, ese ser provocó la muerte de muchas personas.
Y ambas partes se alejaron, decidiendo que jamás se involucrarían entre ambas especies.
Parte de ese trato lo realizaron los líderes de los clanes con los presidentes del mundo humano de ese entonces.
—¿Pero qué pasó con el ser que dijiste...?
—Nadie lo sabe, después de la última batalla desapareció. Se cree que murió, ya que han pasado 130 años y nada ha sucedido.
—Aunque... si te doy mi teoría, es que... fue el ahuehuete quien lo creó...
El ahuehuete siempre ha sido nuestro Dios. Se sabe que es custodiado por dos vigilantes.
Tienen el mismo tiempo de vida que nuestro árbol, pienso que ese ser, DarkWolf como lo llamaron, era similar a ellos en cuestión de poder, por eso era peligroso. Pero si el ahuehuete lo creó, me pregunto... ¿de verdad era maligno?
—Donde quiera que vayas siempre habrá maldad.
—¿Eh? —Kamila se sorprendió ante la seriedad en la voz de Mariam.
—Nada, divagué un poco.
—Bueno, ¿qué te pareció lo que te dije?
—Ya se me olvidó.
Mariam mostró una sonrisa inocente, lo cual hizo enojar a Kamila desde que se conocieron.
—¡¿Cómo se te pudo haber olvidado si lo acabamos de hablar?!
Mariam, temerosa de ver por primera vez a Kamila molesta, solo chilló un “era broma”, pero una pequeña discusión amistosa comenzó y Kamila volvió a contar de principio a fin la historia, obligando a Mariam a tomar apuntes.
Tiempo después, en una de las clases se había dejado una actividad que permitió a Mariam estar en sus pensamientos mientras el lápiz escribía.
—Todo lo que me contó Kamila... coincide con... no, estoy pensando demasiado. Aunque no está mal que investigue más... sobre todo por lo de ayer.
Una de sus manos reposó sobre su mejilla recordando lo del día pasado.
¡Es inútil! Jamás pensé que diría esto, pero me rindo
—César hablaba mientras estaba tirado sobre el césped, al igual que Mariam, aunque unos metros a un lado.
—Yo ya me morí.
—Mañana se me ocurrirá algo, interrumpiré la clase o hablaré con la dirección para que te dé una oportunidad extra... quizá sí...
César se levantó de prisa mientras sostenía una expresión de una sonrisa forzada y calculaba con sus manos
—No, no, no, espera... quizá sí... no, eso tampoco, vámonos a casa, ya se me ocurrirá algo. Tú tranquila.
Regresando de sus recuerdos, Mariam entrecerró los ojos mientras aún miraba su cuaderno. César estaba tan nervioso, pero estaba segura de que él lo tenía bajo control, confiaba en él.
Además de que no se le ocurría nada que hacer.
—Iré a una junta del comité estudiantil... no podré ir contigo a almorzar.
—Está bien, no pasa nada
Mariam despidió a Kamila, la cual salió del salón. Una vez Mariam se dirigió a la cafetería con su comida que había traído de casa, no paraba de escuchar murmullos alrededor. Seguían siendo incómodos, pero no la deprimían, la irritaban, ¿sabían que podía escucharlos, no?
Decidió salir del comedor en busca de un lugar más tranquilo. No tan lejos encontró un pasillo detrás del edificio de música, el pasto era cómodo y había pocos árboles en ese pasillo, estrecho pero no claustrofóbico.
—Aquí es perfecto, no hay nadi-...
Sus pensamientos se callaron en cuanto vio a la figura de Alex sentado sobre el pasto con la espalda recargada en la pared. Era la persona con la que menos se quería encontrar.
La mirada de Alex se dirigió directamente a ella. Mariam solo sonrió, definitivamente era una ironía su vida.
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