César cargaba una cara de frustración, estrés, enojo. Su amable personalidad y estudiante ejemplar, como lo consideraba la escuela, había sido abordado temprano por profesores pidiendo ayuda.
—Tch, por los dioses, ¿justo hoy tenían que dejarme tantas labores?
Se hundió entre todo el papeleo
—Todo por no saber decir NO.
“¿Cómo justificaré que tengo que ir a dirección para detener el examen de un alumno? Lo dije fácil, pero...”
César levantó la mirada y se inclinó ligeramente mientras seguía analizando.
“De por sí el que la dejaran a mi cuidado con la condición de que mi madre se hará cargo sigue siendo considerada una amenaza para los altos mandos, y más que mi madre... aún no ha llegado.”
César se tomó la cabeza entre sus manos, soportando el dolor de estar pensando en tantas cosas.
“Si tan solo supieran que no puede usar esos poderes, por más que lo intente, estarían tranquilos.”
César se mordió un labio y bajó la mirada hacia las hojas que tenía frente a él.
“Es como si no quisiera usarlos. No es imposible, un achak que no quiera sus poderes es imposible, además ella jamás me fallaría de esa forma.”
—Hey, César, ¿qué haces aquí? Te ves bastante irritado
Theodore, Chiara y Giulia estaban frente al escritorio donde se encontraba César, lleno de columnas de papeleo.
—No lo estoy.
—Uhg, pues díselo a tu cara —hizo notar Giulia.
Tenía que hacer algo importante. Mariam no sabe usar sus poderes y necesitaba pedir una prórroga para su examen, pero me abordaron todas estas tareas.
—La muestra de poderes sí que es difícil, digo, es el requerimiento mínimo que ya estén activados para poder estar aquí, de lo contrario eres un achak bebé.
—Gracias por hacerlo notar, Theodore.
—Escuché que el profesor Vilchis es el encargado
Lo que dijo Chiara, hizo entrar en pánico a César.
—Uy, ese profesor es un dolor de... —hizo un ademán Giulia—. Será difícil. Para alguien que jamás estuvo en este mundo.
—Aun así... usar los poderes es casi una necesidad de todos —destacó Chiara.
—Así es. A mí me da ansiedad si no uso mis poderes por cierto tiempo.
Giulia charlaba con Chiara, pero la plática no ayudaba a César y sus inseguridades
—Debo acabar rápido.
—Hey, tranquilo, te ayudaremos, así terminarás antes —mencionó Theodore mientras las chicas asentían.
—Chicos... son los mejores
César se había conmovido y sin dudar sacó más columnas gigantes de papeleo y se las entregó sin dudar, con cierta emoción. Los demás ya no podían deshacer lo que habían propuesto
—Bueno, manos a la obra.
En el salón de clases, Mariam miraba por la ventana en silencio y con preocupación. Kamila la miraba de reojo, sentía pena de verla así; en el poco tiempo que se conocían ya había visto lo mal que le iba a la chica.
El profesor entró corriendo y azotando la puerta con la misma energía que el día anterior.
—¡Listos o no, hoy llegó su examen!
La clase estaba confundida entre murmullos, ya que todavía faltaba tiempo para su clase, pero el profesor se adelantó a aclarar.
—Su profesora de esta clase enfermó, así que me tomé la molestia de adelantar el examen. Más tiempo tendremos de analizar a TODOS
Sin preocupación, el profesor se adelantó y caminó frente a la clase
—Como ya dije, este examen será prueba de permanencia, así que hagan su mejor esfuerzo.
Los gritos de emoción sonaron entre todos ellos. Solo tres estaban en silencio: Kamila y Alex, quienes miraban a Mariam en silencio, y Mariam, que estaba en pánico mientras no paraba de ver al profesor.
La sala de prueba era enorme, parecía ser construida por un metal especial para soportar toda clase de fuerza, duro y con ventanas en lo más alto, con una torre en medio colgando. Desconocía para qué era su uso, pero lo más probable era que manejaban inclusive simulaciones, todo se veía realmente costoso. Una tecnología de alto nivel. La escuela tomaba en serio la prueba de habilidades.
El profesor fue pasando aleatoriamente a los alumnos, desde escudos de energía demostrando su dureza, viento como habilidad de ataque, ataques de agua, fuego, tierra, veneno, sombra, diferentes habilidades, cada una de un color diferente, todo tan único.
Y sobre todo los alumnos parecían estar felices de usar sus poderes, viéndose relajados.
Mariam, lejos de disfrutar el espectáculo, sintió envidia.
—Okey, esto se pone interesante, señorita Brantley, su turno.
Kamila asintió y miró a Mariam de manera consoladora, avanzando al centro de la plataforma.
“Los hijos de los líderes son los últimos, como plato final, pero es posible que siga yo después de ellos, ya que no tengo apellidos, solo sirve para sentirme más humillada.”
Kamila invocaba un arco que salía desde una gran ráfaga de fuego, un fuego intenso que se le envolvía como una serpiente.
Incluso ella tenía una expresión de satisfacción cuando se preparaba a tirar la flecha que se dirigió a un cierto punto, marcando a su paso una línea de energía dorada como el fuego.
“Quisiera de verdad... disfrutarlo como ella lo hace.”
Mariam solo admiró el poder de Kamila, conmovida y con cierta envidia.
Kamila al regresar y tocar el hombro de Mariam, quien aún seguía maravillada.
—Tranquila, podrás hacerlo, solo siéntelo como algo de ti y saldrá
Sonreía, pero sabía que no era fácil; de nuevo el recuerdo de una mujer y manchas de sangre aparecieron, lo cual solo alimentó la inseguridad.
—¡Muero por pasar ya!
Rhys, uno de los hermanos Fenrir, gritaba emocionado mientras hablaba con Elliot.
—Sabes que solo es una pequeña demostración, ¿verdad? —dijo Elliot mirando a su hermano emocionado.
—¡Elliot! Desde este momento somos libres de usar nuestros poderes, como sea, esto es emocionante
Los ojos de Rhys brillaban intensamente.
La voz del profesor resonó.
—Alexander Fenrir, su turno
Alexander asintió y caminó directo hacia el punto límite de donde estaban los alumnos, dejando muchos metros por delante la plataforma.
—¡Suerte, hermano! ¡Sigo después de ti!
—Será rápido, eres todo lo contrario a Alex —dijo Elliot, llamando la atención de Rhys
—A Alex no le gusta llamar la atención, solo hará una mínima demostración.
—Aun así, siento curiosidad, Alex siempre entrenó lejos de nosotros, por una extraña razón quiero ver qué poderes tiene.
—En eso tienes razón.
En cuanto el profesor dio luz verde a que comenzara el examen, un aura oscura con vórtices rojos intensos apareció rodeando a Alex. En su mano apareció una pistola, la cual quedó observándola unos momentos en silencio.
Mariam, por su lado, seguía preocupada, pero miró hacía frente, Alex, quien ya estaba decidido y con esa aura roja.
Comenzó a acumularse en la punta de la pistola. Alex suspiró y, saliendo como un disparo sencillo, quedándose como una chispa de brillo en el centro de la plataforma por milisegundos, explotó provocando una gran onda de fuerza, provocando que todos dieran pasos atrás.
Kamila, los hermanos Fenrir, el profesor estaban sorprendidos, y sin mencionar a Mariam, que no creía el poder de fuerza que había provocado esa chispa.
Una vez se disipó la energía usada, dejó expuesta la plataforma totalmente destruida ante los ojos de los demás.
—Bueno... creo que por hoy concluimos la sesión... hasta nuevo aviso... —dijo el profesor nervioso
—Ya averiguaré otra manera de evaluar a los restantes...
El profesor no parecía feliz, pero esa indicación hizo salir a Mariam de su estado de sorpresa y miró al profesor, esperanzada.
“Eso quiere decir que... ¿Es un golpe de suerte?”
Mariam sonrió ampliamente, emocionada, cuando iba con Kamila a celebrar el acontecimiento.
Observó que la chica estaba anonadada ante el poder de Alex.
—Vaya... Alexander... jamás demostró sus poderes, ¿será por esto? No le gustaba llamar la atención, pero... esto sin duda... lo expondrá.
Mariam se sorprendió ante las palabras de Kamila. Mariam volteó hacia donde estaba Alex con sus hermanos, siendo gritoneado por Rhys, quien ya no había podido mostrar sus poderes.
Mariam recordó la plática que habían tenido hace unas horas y apretó los labios. ¿Esa plática lo habrá hecho mostrar más poder del que podía usar?
“No creo que haya sido el caso... igual estoy salvada por él.”
Mariam no pudo evitar sentir una alegría al pensar que quizá sí haya sido por ella. Pero eso era un secreto que ella se guardaría.
—¡¿Qué?! ¡¿Cancelaron el examen?!
Gritó César, que estaba desaliñado por correr a la zona de entrenamiento del tutor y profesor Vilchis.
—Sí, mira lo que le hicieron a mi hermoso campo de entrenamiento
El profesor estaba arrodillado frente a la plataforma.
—¿Qui-... quién hizo esto? —por un momento César se preguntó si había sido Mariam.
—¿Quién más? El hijo de la primera familia, Alexander Fenrir.
Ante la mención del nombre, César se puso tenso. Había olvidado que este mismo año los hijos de los líderes de clan comenzaban clases... y ahora mismo estaban al lado de Mariam... Eso podría provocar algún problema serio si no se cuidaba bien.
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