—¿HAAAAAAAAAAAAAAAAA?
El grito salió tan fuerte que Kamila y Alex voltearon a verme al mismo tiempo.
No.
No.
No me lo podía creer.
—Awww, ojalá pudiera entrenar con él.
—Me moriría por convertirme en su alumna.
—Dicen que es increíble.
Escuché comentarios similares por todas partes.
¿Qué?
¿De qué César estaban hablando?
—“Oh, cielos, ¿te has lastimado? Déjame curarte con un beso...”
Una chica de la fila de enfrente imitó una voz seductora mientras se llevaba una mano a la mejilla.
Varias de sus amigas soltaron risitas.
¿Qué rayos?
¿De dónde habían sacado esa imagen mental?
Si supieran la verdad...
Si supieran que ese hombre no era ningún príncipe encantador.
Era un monstruo del entrenamiento.
Una máquina diseñada específicamente para destruir mis músculos.
Dietas.
Rutinas.
Más rutinas.
Y luego más rutinas.
—¿Pasó algo?
La voz de Kamila me sacó de mis pensamientos.
—Nada. Es solo que me da mucha gracia escuchar lo que piensan de César. Cuando entrenamos es completamente diferente.
Kamila parpadeó.
Alex también.
—Espera...
Kamila se inclinó ligeramente hacia mí.
—¿César?
Sentí cómo una alarma comenzaba a sonar dentro de mi cabeza.
—¿César es quien te entrena y te está cuidando?
...
Silencio.
Oh.
Oh, no.
¿Nunca les había dicho eso?
Mi sonrisa se congeló.
Maldita sea.
Había vuelto a hablar antes de pensar.
═══════DARKWOLF═══════════
—¿Por qué no me contaste eso? —preguntó Kamila.
Ya nos encontrábamos de vuelta en el salón. Había aguantado toda la presentación antes de abordarme.
—La verdad no pensé que César fuera una celebridad. ¿Por qué tanto interés?
—Solo me sorprende —respondió Kamila—. César está considerado como uno de los jóvenes más talentosos fuera de las familias líderes.
Eso me dejó confundida.
César nunca me había hablado de eso.
Ni de sus amistades.
Ni de su posición.
Aunque, siendo sincera, tampoco creía que hubiera cambiado algo para mí.
Seguía siendo la misma persona.
La persona que había terminado convirtiéndose en mi familia.
Aunque también fuera alguien que disfrutaba hacerme sufrir durante los entrenamientos.
Ese día salí sola de la escuela.
Kamila se había quedado atendiendo asuntos de delegada.
Me pregunté si Alex también seguiría dentro. Después de todo, él también era delegado.
Mientras caminaba hacia casa, algo llamó mi atención.
En una esquina cercana vi a César.
Estaba hablando con una chica.
Rubia.
Cabello casi albino.
Por sus rasgos, parecía pertenecer al clan lobo.
Era muy bonita.
Y, a diferencia de muchas otras personas que había visto acercarse a él, parecía estar hablándole con total normalidad.
Guardó una libreta bajo el brazo y sonrió.
Luego se despidió.
Y se alejó caminando.
Fue entonces cuando noté algo.
César seguía observándola.
No parecía darse cuenta de que ella ya se había ido.
Su expresión estaba relajada.
Y aquella sonrisa seguía allí.
Mis ojos brillaron.
Una sonrisa traviesa apareció en mi rostro.
—Alguien está enamorado.
César dio un pequeño salto.
Un leve sonrojo apareció en sus mejillas.
Yo casi me caigo de la impresión.
—¿De qué hablas?
—¿Quién era? ¿Tu novia?
—No.
—¿Tu futura novia?
—No.
—¿Tu interés romántico?
—No.
—¿La madre de tus futuros hijos?
—MARIAM.
—¡¿POR QUE ME GRITAS?!
—¡POR QUE DICES TONTERIAS!
—¡PERO NO LO NEGASTE!
—¡YO-...!
—¿Ves?.
—No, te dire nada.
—¿Por qué?
—Porque no quiero.
—Mmmmm, Eso suena sospechoso.
—Tú suenas insoportable.
César soltó un suspiro cansado.
Yo sonreí victoriosa, me estaba divirtiendo verlo asi de nervioso.
—Ya no estes nervioso~
—Mariam...
—¿Sí?
—Voy a aumentar tus ejercicios.
Mi sonrisa desapareció.
—Eso es abuso de poder.
—Y seguirá aumentando.
—ERES UN TIRANO.
—Camina.
—NO PUEDES-...
—Puedo hacerte correr diez kilómetros.
—...Me comportaré.
—Mucho mejor.
Apreté los labios.
Esta batalla estaba perdida.
—Ah, por cierto...
Su tono cambió ligeramente.
—Mamá ya tiene la respuesta de los líderes. Tenemos que llegar pronto.
La sonrisa desapareció de mi rostro.
Mi estómago se tensó.
¿Qué habían decidido?
¿Tendría que irme?
¿Volvería a esconderme como en el mundo humano?
¿Qué iba a pasar conmigo?
Cuando llegamos al departamento, Sonia ya estaba allí. Nos recibió con un beso en la mejilla a ambos. No dijo nada inmediatamente.
Fue César quien preguntó primero.
—¿Y bien?
Sonia sonrió.
—Todo estará bien.
Sentí cómo mis hombros se relajaban.
—Quedarás bajo mi responsabilidad y los líderes confiarán en nosotros.
—¡Sí! —celebró César.
Yo seguía algo rígida.
Sonia lo notó enseguida.
—Descuida.
Se acercó y me acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja.
—Nosotros te cuidaremos.
Su voz era tranquila.
Segura.
—Pero sí tendrás que concentrarte en la escuela. Esa será la mejor manera de demostrarles que pueden confiar en ti.
Asentí lentamente.
—Además, tendremos otra reunión con ellos dentro de un mes.
—¿Un mes?
—Quieren conocerte personalmente.
Mi estómago volvió a encogerse.
Sonia soltó una pequeña risa.
—No pongas esa cara. Falta mucho para eso.
Quizá tenía razón.
Quizá estaba preocupándome demasiado pronto.
Y aun así...
La idea de enfrentarme a todos los líderes al mismo tiempo seguía siendo aterradora.
© [Mstaad], 2026. Todos los derechos reservados. Esta obra se encuentra publicada únicamente en Wattpad, Inkitt, Tapas, bajo la autoría de [Mstaad]. Queda estrictamente prohibida su copia, reproducción, distribución o adaptación sin la autorización expresa del autor.

Comments (0)
See all