═════════════DARKWOLF═══════════════
Al día siguiente me levanté temprano.
César ya había salido, al igual que Sonia, así que tuve toda la mañana para prepararme.
Y, por alguna razón que no comprendía del todo, me preparé más de la cuenta.
Me encontré frente al espejo acomodándome el cabello.
Luego revisando mi ropa.
Y después volviendo a revisarla.
Cuando finalmente me di cuenta de lo que estaba haciendo, sacudí la cabeza con fuerza.
¿Qué me pasaba?
Terminé cambiándome por un atuendo mucho más sencillo.
Más cómodo.
Más yo.
A las ocho cuarenta y cinco ya estaba sentada junto al árbol de la colina.
Quince minutos antes.
Quizá demasiado antes.
Observé la ciudad extendiéndose frente a mí.
Tan tranquila.
Tan pacífica.
Y aun así...
Rhys había mencionado guerras.
Conflictos.
Disputas entre clanes.
Me costaba imaginarlo mientras contemplaba aquel paisaje.
¿Cuántas cosas ocurrían bajo la superficie de una ciudad aparentemente perfecta?
El tiempo comenzó a pasar.
Y con él llegó una nueva preocupación.
Quizá debí pedirle el número de teléfono a Alex.
¿Qué pasaba si no venía?
¿Qué pasaba si había olvidado el plan?
¿Qué pasaba si...
Mis pensamientos se interrumpieron cuando distinguí una figura acercándose por el sendero.
Sentí un alivio casi ridículo.
Había venido.
No había mentido.
—Perdón.
Alex se acercó frotándose los ojos.
—Me quedé dormido.
Me puse de pie de inmediato.
—Pareces cansado. ¿Estás seguro de querer ir?
—Sí.
Respondió sin dudar.
—Vamos.
Mientras caminábamos, no pude evitar hacer conversación. El silencio no iba dentro de mi naturaleza.
—¿Qué haces los fines de semana?
—Leo.
—¿Y después?
—Sigo leyendo.
—¿Y cuando te aburres?
—No me aburro.
—Entonces tu personalidad completa es leer.
—No.
—¿No?
—También duermo.
—Increíble. Qué hombre tan interesante.
¿Qué les parecía tan atractivo a chicas y chicos de él?...
Bueno, debía admitir que su físico era... interesante, pero era frío, tajante, sarcástico y...
—¿Rhys siempre es así?
—Sí.
—¿Siempre?
—Siempre.
—¿Desde pequeño?
—Sí.
Cuando pensé que ya no hablaría más, continuó:
—Cuando éramos niños intentó construir un planeador.
—¿Voló?
—Cinco segundos.
—¿Pero...?
—Luego atravesó una ventana.
Solté una carcajada.
—¿Crees que debimos invitar a Kamila?
Recordé a mi amiga mientras observaba a unas chicas conversar más adelante.
—¿Por qué? —preguntó.
—Kamila es muy buena persona.
—Lo sé.
—Creo que se preocupa demasiado por los demás.
—También lo sé.
—¿Siempre ha sido así?
—Sí.
Y entonces Alex dijo algo que me hizo pensar.
—Por eso suele olvidar preocuparse por ella misma.
Guardé silencio unos segundos.
—¿Y tú...? ¿Por qué tienes cara de que odias a todo el mundo?
—No odio a todo el mundo.
—¿Ah, no?
—No conozco a todo el mundo.
—¿Nunca haces algo impulsivo? —pregunté, todavía curiosa.
—Estoy caminando contigo por voluntad propia.
Silencio.
Abrí la boca, indignada.
—Eso fue grosero.
—Y sincero.
ES GROSERO.
MUY GROSERO.
¿QUÉ VEN EN ÉL?
—¿Tú tienes amigos?
—Sí.
—¿Cuántos?
Alex se quedó pensando.
—Creo que tres.
—¿“Crees”?
—Sí.
—¿No sabes cuántos amigos tienes?
—Rhys cuenta como dos personas.
Definitivamente Alex sí tenía sentido del humor.
El problema era que era tan seco que parecía estar hablando en serio.
Era imposible saber cuándo estaba bromeando.
Llegamos a una zona cercana al área botánica.
Tenía sentido, considerando que íbamos a visitar un árbol.
Me preguntaba qué tendría de especial. Si realmente sería tan diferente de los demás.
De inmediato noté que Alex era reconocido.
Pero no eran las miradas enamoradas de la academia.
Era otra cosa.
Confusión.
Respeto.
Incluso miedo.
Los achack de aquella zona parecían criaturas hechas de ramas y flores. Algunos tenían el cabello verde, otros azul o rosa. Algunos parecían árboles jóvenes caminando. Otros tenían la apariencia robusta de un viejo roble.
Nos acercamos a un edificio de cristal.
Entramos.
Alex caminó directamente hacia la recepción.
—Quisiera entrar al Árbol.
La recepcionista dudó.
Sus dedos se movieron rápidamente sobre un monitor táctil.
—A-Al ser un Fenrir tiene acceso, pero...
Me observó.
—Veo que viene acompañado.
—Sí. Necesito que ella entre.
Hubo otro silencio.
—¿Usará su pase para ella?
—Así es.
La recepcionista pareció relajarse.
Tuve la impresión de que le preocupaba más que Alex interactuara con el Árbol que mi presencia allí.
—Muy bien. Aquí tienen sus entradas.
Alex me indicó que lo siguiera.
Atravesamos varios corredores de cristal hasta llegar a una escalinata que descendía hacia las profundidades.
Poco a poco la luz fue desapareciendo.
Las únicas fuentes de iluminación eran unas franjas doradas a ambos lados del camino.
Mientras más descendíamos, más oscuro se volvía.
Instintivamente acerqué las manos a la pared.
No quería tropezar.
Alex lo notó.
Sentí cómo reducía un poco la distancia entre nosotros.
Como si estuviera preparado para sostenerme si llegaba a caer.
—Ten cuidado.
Lo dijo tan bajo que casi parecía un susurro.
Apreté los labios. Nerviosa, no se si por el tono de Alex o lo que venia.
Después de varios minutos, una luz dorada comenzó a expandirse frente a nosotros.
Y entonces llegamos.
Mis pasos se detuvieron.
Era enorme.
Un espacio subterráneo gigantesco iluminado por partículas doradas suspendidas en el aire.
Pequeñas estelas luminosas flotaban alrededor de un árbol colosal.
Gigante.
Antiguo.
Imposible.
Me sentí diminuta.
Literalmente parecía alcanzar el cielo.
Mi boca quedó abierta.
Mis ojos brillaban de asombro.
Alex me observó unos segundos antes de hablar.
—Acércate.
Lo miré.
—Tienes que tocarlo para establecer una conexión.
—¿Y ya? ¿Eso es todo?
Alex se encogió de hombros.
—Supongo que esperabas algo más místico.
Hizo una pausa.
—Si quieres puedo decirlo así: concéntrate y sentirás fluir un poder mágico ancestral.
Lo miré.
—Acabas de arruinar el ambiente.
—Lo sé.
—...
—Lo haces muy fácil.
Suspiré.
—Bueno... allá voy.
Me acerqué lentamente.
Observé las enormes raíces.
Las ramas desaparecían hacia arriba, atravesando la roca y perdiéndose en la distancia.
Extendí una mano.
Y toqué el tronco.
De inmediato sentí algo tirando de mí.
Como si una fuerza invisible me arrastrara hacia el interior.
No pude separar la mano.
Todo desapareció.
Luces.
Miles de luces.
Estelas que se extendían frente a mí como si el universo entero se estuviera estirando.
Flotaba.
Suspendida en la nada.
Pero entonces todo comenzó a romperse.
Como cristal.
Fragmentos gigantescos cayeron a mi alrededor.
Dentro de ellos aparecían recuerdos.
No eran míos.
Vi una figura.
La misma presencia que aparecía en mis sueños.
Y entonces una descarga atravesó mi mente.
Imágenes.
Miles de imágenes. Voces. Destellos.
Recuerdos incomprensibles.
Algo vibró dentro de mi cuerpo.
Como si una corriente olvidada hubiera despertado.
Y luego fui expulsada.
© [Mstaad], 2026. Todos los derechos reservados. Esta obra se encuentra publicada únicamente en Wattpad, Inkitt, Tapas, bajo la autoría de [Mstaad]. Queda estrictamente prohibida su copia, reproducción, distribución o adaptación sin la autorización expresa del autor.

Comments (0)
See all